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Jueves, 13 de octubre de 2005

CINE › “EL CADAVER DE LA NOVIA”

Una obra maestra de un ángel caído

En el terreno donde se siente más a gusto, el de la animación, Burton confirma que, según su cosmovisión, el mundo de los muertos es mucho más interesante que el mundo de los vivos.

 Por Martín Pérez

Casi al final de los fascinantes setenta y seis minutos de animación de El cadáver de la novia, los muertos caminan sobre la faz de la tierra. Arrasan las victorianas calles del pueblo donde viven las familias Van Dort y Everglott, despertando el pavor del clérigo del lugar y avanzando hacia sus atemorizados habitantes, como en una versión en stop-motion de cualquier película de terror protagonizada por muertos vivientes. Pero, cuando los muertos se han acercado lo suficiente a los vivos, en vez de desatarse un bestial festín de cerebros se despierta la celebración del reconocimiento. Porque en el mundo de Tim Burton, a diferencia del de las películas clase B, la muerte no es el enemigo, sino que es parte de ese milagro –cinematográfico, en el caso de los muñecos protagonistas de El cadáver de la novia– que puede llegar a ser estar vivo.
De nuevo en la cresta de la ola, después de éxitos como El gran pez o –especialmente– la muy reciente (¡y aún en cartel!) Charlie y la fábrica de chocolate, Burton vuelve con El cadáver de la novia a recorrer el camino del mundo donde parece sentirse más a gusto, el de la animación. Allí empezó, sentado en un escritorio de la factoría Disney, al lado de otros futuros desertores de la mediocridad de un estudio que aún no había redescubierto ese santo grial que era la animación, como John Lassiter o Brad Bird, y donde sin embargo alcanzó a dirigir un corto magistral titulado Vincent. De aquel pasado, también, nació ese summum burtoniano que es El extraño mundo de Jack, una película que desde su oscuro estreno se ha multiplicado en remeras, posters y pins.
A pesar de que todos los fanáticos del buen Tim parecerían estar esperando una segunda parte de aquel Extraño mundo, El cadáver... es otra cosa. Su trama, adaptada de una antiquísima (y recurrente) fábula centroeuropea, cuenta la historia de un joven que coloca un anillo de bodas en una rama de árbol en medio del bosque, y ve con estupor cómo ese árbol se transforma en el cadáver de una novia con la que –descubre con horror– se acaba de desposar. Ese joven es Victor Van Dort, hijo de una próspera familia de vendedores de pescado, cuyo casamiento ha sido arreglado con la sangre real de Victoria Everglott, para que los Van Dort adquieran realeza, y los Everglott consigan dinero. Pero Victor se pondrá nervioso cuando conozca a Victoria y se enamore de ella a primera vista, no podrá decir lo que tiene que decir y se perderá en el bosque, ensayando una y otra vez sus promesas nupciales hasta que el anillo termine en el dedo (la rama, mejor dicho) equivocado.
Con contados pero efectivos números musicales de Danny Elfman, y una historia mucho más ascética que la de El extraño mundo..., es cierto que aquí también Burton tiene mucho más interés en el que aparentemente es el lado más oscuro de la historia. Como sucedía con la Noche de Brujas antes que la Navidad, el mundo de los muertos es ante sus ojos mucho más interesante (y colorido) que el mundo de los vivos. Secundado por un codirector que supo formar parte del equipo creativo tanto de El extraño mundo... como de Jim y el durazno gigante, Mike Johnson, Burton presenta con cariño el romance entre Victor y Victoria, pero se entrega a la seducción de la Novia Cadáver (tal el título original del film), a pesar del agujero en su rostro, el brazo que pierde aquí y allá, y el gusano que anida detrás de uno de sus globos oculares.
Macabra y morbosa, pero también festiva, romántica y encantadora, toda aquella lisergia visual que habita en el sorprendente éxito de Charlie... deviene aquí en ternura dark y gótica. Si su adaptación revisionista del universo de Roald Dahl corregía todo exceso de ternura, El cadáver... es –como escribió Michael Atkinson en el Village Voice– una nueva elegía al tiempo perdido de un autor conocido por dedicarse a semejantes menesteres. Desde las figuras de Charles Addmas al Gabinete del Dr. Caligari, de los Hermanos Fleischer a Ray Harrihausen, a medio camino entre La navidad de Jack y Beetlejuice, El cadáver... es la nueva obra maestra de un celebradoTim Burton... hasta que vuelva a ser un ángel caído del cielo de los exitosos. Para volver a así renacer, qué duda cabe. Abrazando ese cine cuyo milagro es hacer que los muertos vuelvan a caminar sobre la faz de la tierra. Pero para celebrar con los vivos.

8-EL CADAVER DE LA NOVIA
Corpse Bride. Estados Unidos, 2005.
Dirección: Tim Burton y Mike Johnson.
Guión: John August, Pamela Pettler y Caroline Thompson.
Fotografía: Pete Kozachik. Edición: Jonathan Lucas. Música: Danny Elfman.
Voces (en la versión subtitulada): Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Emily Watson, Tracey Ullman, Paul Whitehouse, Joanna Lumley, Albert Finney, Richard E. Grant, Christopher Lee, Michael Gough, Jane Horrocks y otros.

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El cadáver... es macabra y morbosa, pero también festiva, romántica y encantadora.
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    Por Martín Pérez
 
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