futuro

Sábado, 7 de agosto de 2004

LA REALIDAD VIRTUAL COMO TERAPIA

Escape al dolor

 Por Esteban Magnani

Gracias a las nuevas tecnologías capaces de sumergir a las personas en mundos paralelos, la discusión acerca de qué es la realidad o, peor aún, cuál es, cobra cada vez más relevancia. En general las conclusiones acerca del “escapismo” que permiten estos mundos hechos de realidad virtual -pero también de TV, de jueguitos electrónicos o incluso drogas– son negativas: el individuo huye del mundo material en lugar de enfrentarlo. De cualquier manera y más allá de disquisiciones filosóficas, existen cada vez más aplicaciones concretas de un recurso que se mete en la cotidianidad y que encuentra nichos en donde crecer. En uno de ellos se explota esta capacidad de la nueva tecnología para permitir a aquellos que sufren dolores insoportables escapar hacia un mundo irreal (al menos en el sentido clásico) pero mucho más agradable. ¿Y quién se atrevería a criticarlos? En un reciente artículo aparecido en la prestigiosa revista norteamericana Scientific American el psicólogo Hunter Hoffman, de la Universidad de Washington (EE.UU.) cuenta cómo ese mundo irreal permite a muchos superar tratamientos que de otra manera hubieran resultado insoportables.

El rey de los dolores
La intensidad del dolor depende mucho de cuestiones psicológicas. Por ejemplo, Los Tres Chiflados daban un pisotón al que tenía una chinche clavada en el trasero para que no se diera cuenta de que se la estaban sacando. Es que la mente humana debe elegir, entre los infinitos estímulos que la rodean, aquellos que realmente puede procesar. Menos dolorosa que un pisotón, pero probablemente tan efectiva, resulta la realidad virtual, la que transporta al ser humano a un mundo casi completo, con sensaciones auditivas, visuales e incluso táctiles. Si un hombre no puede abarcar plenamente la realidad que lo rodea, difícilmente pueda procesar dos al mismo tiempo. Si bien el dolor es una sensación terriblemente subjetiva, en general los médicos coinciden en que uno de los más duros dolores posibles es el que sufre la víctima de quemaduras masivas. Es en este tipo de casos en el que, desde 1996, el Dr. Hoffman junto con otros expertos en distintas áreas de la medicina y la tecnología utilizan la realidad virtual como un túnel que permite al paciente fugar del dolor. En el caso de los quemados la recuperación es lenta y trabajosa: se los somete a cotidianos y dolorosos tratamientos para quitarles la piel muerta que pueda infectarse y se los mueve para que la nueva mantenga su elasticidad. Cada movimiento del paciente es un viaje a las profundidades del padecimiento, por lo que normalmente se utilizan opiáceos (como la morfina) que debido a la cotidianidad del suministro y a la intensidad del dolor muestran pronto sus limitaciones. La alternativa que imaginaron los científicos fue la de transportar lo mejor posible las mentes de los pacientes a otro mundo. Primero, Hoffman y su equipo utilizaron sistemas de distracción poco sofisticados como los clásicos jueguitos electrónicos: los resultados fueron bastante pobres porque el dolor era tan intenso que los pacientes prácticamente se olvidaban de jugar. Entonces surgió la idea de utilizar un desarrollo de realidad virtual llamado Spider-World (Mundo de Arañas) que se había ideado para pacientes con fobias contra esos artrópodos. Al ponerse el casco los pacientes recorrían una cocina en la que aparecían arañas con las que podían interactuar. Los pacientes aseguraban, enpromedio, sufrir la mitad del dolor que cuando estaban fuera de SpiderWorld. Ante el éxito de la terapia los investigadores desarrollaron un mundo a medida de los quemados: Snow-World (Mundo de Nieve). En él corren ríos de agua helada, hay iglúes, pingüinos, un paisaje glacial y los visitantes suman puntos lanzando bolas de nieve a distintos blancos. Los subsiguientes estudios con quemados y personas sanas demostraron que el programa era más efectivo que los anteriores. Incluso se desarrolló luego la posibilidad de ingresar acompañado en ese mundo. Las conclusiones positivas sobre la efectividad del sistema se apoyaron también en imágenes de resonancia magnética del cerebro que demostraban que los centros del dolor tenían menos actividad cuando el paciente estaba enchufado a la realidad virtual. Hoffman acepta que aún falta realizar estudios que permitan confirmar la falta de efectos colaterales aunque, al menos en el caso de pacientes con mucho dolor y frecuente uso de los adictivos opiáceos, las ventajas seguramente superen cualquier efecto secundario nocivo. Por otra parte los equipos aún son costosos, pero gracias al constante abaratamiento de la tecnología se puede imaginar que en un futuro cercano los dentistas, por ejemplo, contarán con equipos similares para los pacientes más miedosos. Además ya se está probando la realidad virtual para luchar contra distintas fobias.

La vieja realidad virtual
En la Argentina también se está utilizando un sistema para llevar a pacientes a otros mundos aunque con un sistema algo más antiguo pero no por eso menos efectivo: la literatura. La Red de Lectura y Salud, formada a partir de una motivación propia, por profesionales de las áreas de Educación, Salud, Cultura y Descentralización del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que comenzaron a reunirse con la idea de promover la lectura. Y junto a la Sociedad Pediátrica Argentina abrieron en el Hospital de Niños una primera biblioteca para pacientes y padres que de esta manera encontraron una actividad que los acompañara durante la recuperación o la espera. El próximo paso de la red es ampliar los hospitales que cuenten con este servicio y ya están estableciendo contactos con la Biblioteca del Congreso. En algunas ocasiones, cuando es poco lo que se puede hacer por uno mismo salvo esperar, escapar de la realidad es la mejor manera de poder sobrellevarla, casi como si uno se tomara unas pequeñas vacaciones del mundo. Literatura o realidad virtual son caminos posibles para matizar un mundo material que a veces agobia y satura demasiado.

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