Hay sólo 2500 casos de ella en el mundo. Es totalmente desconcertante. No hay tratamiento conocido para combatirla. Muy pocos médicos la conocen y, por lo tanto, usualmente es mal diagnosticada. Y, para colmo, es terriblemente destructiva, al provocar que se sigan formando huesos en lugares no usuales del cuerpo, llevando a la pérdida de movilidad. Irreversible y deshabilitante, la Fibrodisplasia Osificante Progresiva –más conocida por sus siglas, “FOP”– es consecuencia de pequeños desperfectos en el manual de instrucciones biológico humano que detonan en la primera década de vida y cuyo mejor antídoto es comenzar a conocerla.