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Lunes, 11 de enero de 2010

AUTOMOVILISMO Y MOTORES › LOS RUSOS DEL EQUIPO KAMAZ, QUE DOMINAN ENTRE LOS CAMIONES

A éstos no los afilió Moyano

Vladimir Chagin, el mejor piloto del equipo de Tatarstán, ganó siete de las ocho etapas disputadas. Va por su sexta victoria general. Manejar estas bestias puede dar satisfacciones, pero también ocasionar muchos dolores de cabeza.

Ya es casi un ritual. Cuando Vladimir Chagin llega al vivac y estaciona meticulosamente su camión sobre la lona blanca extendida al sol, baja siempre silenciosamente de su vehículo. Vencedor o no, difícilmente se sabría. Se abre un poco el buzo mientras alguien le ofrece una cerveza. “Cerveza rusa”, dice el intérprete. Logística y precisión, esos son los puntos fuertes de la casa Kamaz. Chagin, por su parte, examina su camión y da instrucciones a sus mecánicos. El quíntuple ganador del Dakar (2000, 2002, 2003, 2004, 2006) no deja ningún cabo sin atar. Da consejos a los mecánicos encargados del mantenimiento, echa un vistazo rápido a la ficha técnica fijada sobre la puerta del camión, y si fuera necesario, se arremanga para dar una mano. Quien fuera apodado hace ya mucho tiempo el “Zar” vive por y para los camiones. Este loco del camión, que cumplió los 40 el pasado 5 de enero, luce desde hace una década una marca en la que comparte protagonismo con su coequiper Firdaus Kabirov (ganador del primer Dakar en Sudamérica en 2009, y también en 2005) y con Mardeev, que ocupa el tercer lugar.

Ayer, después de manejar casi seis horas, Chagin sumó su séptima victoria parcial en ocho etapas, por 12m26s sobre Kabirov, pero el triunfo tuvo un sabor especial: fue el 54º del ruso en el Dakar, que de esa manera mantiene igualado el record de “Monsieur Dakar”, Stephane Peterhansel, al que había alcanzado en la etapa anterior, que terminó en Antofagasta: es que el francés también ganó ayer la etapa, pero en autos (ver aparte). Con un equipo de 28 personas en el Dakar, incluidos los pilotos, el equipo Kamaz va invicto en la edición 2010.

“A nosotros el Dakar nos mantiene ocupados todo el año”, explica Evgeny Svrylev, el coordinador del equipo para explicar el rendimiento de los Kamaz en el Rally, con siete victorias en las últimas nueve ediciones. “Nos preparamos durante once meses, tanto técnica como moralmente. Mantenemos, como quien dice, la mente centrada en el Dakar.” Si bien el dominio de los camiones azules se explica por la destreza de sus pilotos y los medios brindados por una potente empresa del sector industrial, la determinación ha sido siempre el rasgo distintivo del equipo.

En Kamaz, el lema es el siguiente: “Una victoria en el Dakar significa tener ingresos garantizados durante todo el año”. Con sede en Nabereznye Chelny, una localidad de 500 mil habitantes de la República de Tatarstán, la división de “carreras” de la casa Kamaz se vuelca de lleno en el Dakar. “Innovamos constantemente. Las mejoras e innovaciones las sometemos a examen en otras carreras. No siempre las mismas. El año pasado corrimos en Rostov y en Kalmykia. Y no nos perdemos el Rally del Camino de Seda.”

Si la octava etapa fue otro paseo para los Kamaz, la séptima etapa será difícil de olvidar para Michel Boucou, Pascal Paturaud y José de Campos, los tripulantes del camión Kerax (con motor Renault) Nº 524. Tras llegar al vivac de Antofagasta a eso de las 11 durante la jornada de reposo, los pilotos habían experimentado en el cuerpo las fortísimas emociones que pueden deparar 600 kilómetros de trayecto entre Iquique y Antofagasta.

“En el kilómetro 15 de la especial nos topamos con el Ginaf Nº 522, que había volcado, así que nos paramos para darles una mano”, cuenta Paturaud. La solidaridad de los camiones se puso de manifiesto con la ayuda de Jordi Ginesta y la tripulación de su Mercedes 2635, que integra Ignacio Santamaría, el único argentino en competencia entre los camiones. “Sacamos una decena de correas para enderezar el Ginaf. Tardamos más de lo previsto, porque Ginesta se colocó debajo, en un terreno de arena blanda, y se le encajaron las ruedas delanteras.”

Tras dos horas de maniobras, los tres camiones cumplieron su misión. Quedaban por recorrer, sin embargo, 585 kilómetros de especial, algo especialmente duro tras los esfuerzos realizados por los pilotos franceses. Pero ahí no se acababa la cosa. Una vez caída la noche, tuvieron que recurrir al camión de Michel Saumet para salir de una situación delicada. “Después pudimos continuar con la ruta, pero sólo hemos podido dormir dos horas”, antes de largar ayer rumbo a Copiapó. Lo definieron a la perfección: “Una auténtica paliza”.

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El Ginaf del ex piloto de Fórmula 1, Jan Lammers, se mantiene en la prueba.
 
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