Hace diez años moría víctima de sida Oscar Hermes Villordo, luego de haber hecho pública su enfermedad y, también, luego de haber abierto con La brasa en la mano el armario en el que se cocinaron durante décadas los “sucios secretitos” de las disidencias sexuales en la literatura argentina. Mal leído en su momento, Radarlibros quiere recordarlo como un hito inevitable en la historia de las políticas culturales.