Cuando apareció, en 1962, La muerte de Artemio Cruz fue un doble punto de quiebre en la literatura mexicana. Hacia el pasado marcó un momento culminante de los impulsos de la cultura mexicana por enterrar el mito de la Revolución. Y de cara al futuro, anticipó los impulsos que habrían de explotar en la rebelión juvenil de 1968. A 45 años de su aparición, en el prólogo que acompaña el primer tomo de la edición de la obra completa de Fuentes por el Fondo de Cultura Económica, el escritor mexicano Héctor Aguilar Camín vuelve sobre esa novela emblemática de una época en la que los novelistas eran nuestros mejores historiadores.