Sin actores, sin autor, sin butacas, sin telón, sin acomodadores y hasta sin boletería, Vivi Tellas emprendió una de las transformaciones más intrépidas del teatro en los últimos tiempos: subió a su mamá y su tía a escena para que cuenten la historia familiar. El resultado: un formato nuevo de teatro documental en el que la gente común expone la intimidad de sus vidas.