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Domingo, 4 de enero de 2015

> LO QUE VENDRá

UNA LÍNEA DE TIEMPO PARA LOS PRÓXIMOS AÑOS, A LA MANERA DE HOLLYWOOD

2015

Además de ser el futuro de Volver al futuro, 2015 es el año al que se aventura El sexto día (Roger Spottiswoode, 2000), una no muy recordada superproducción con Arnold Schwarzenegger. El gigantón austríaco interpreta a un hombre de familia más-o-menos-común-y-corriente que es clonado contra su voluntad, porque sí: la clonación de seres vivos se ha vuelto un procedimiento más bien corriente, peligrosamente explotado por corporaciones inescrupulosas como la Replacement Technologies.

2017

Cherry 2000 (1987) El peinado de Melanie Griffith sería cool en los ‘80 y los tiempos de Secretaria ejecutiva, pero no tan fácil de proyectar treinta años hacia adelante, como lo hizo esta producción devenida pequeño objeto de culto. En el 2017, y como resultado de una serie de insurrecciones civiles y desastres económicos, los EE.UU. se parten al medio, y la civilización sólo sobrevive en algunas zonas. El futuro es una sociedadhiperburocratizada e hipersexualizada donde los encuentros sexuales entre personas (cada vez menos comunes) se hacen contrato y abogado de por medio, y muchos han optado por tener un ginoide (un androide femenino) en lugar de una esposa de verdad, en casa.

2018

2018 es el año en que transcurre Rollerball (1975), la distopía de Norman Jewison basada en cuento y guión de William Harrison, según el cual el mundo se ha convertido en un Estado corporativo global, con entidades que controlan todos los aspectos de la existencia humana, y desprovisto de guerras: en su lugar, los instintos más violentos se liberan a través de un brutal deporte de full contact, televisado, con sus propias estrellas, que se pone claro, bestial, sangriento y letal.

2019

Blade Runner. La obra maestra de Ridley Scott basada en la novela de Philip Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, rechazada en su momento por público y crítica, hoy está considerado uno de los films de ciencia ficción más influyente de todos los tiempos. Y es que estamos a sólo cuatro años y para entonces difícilmente haya, de nuevo, autos que vuelen (los spinners), ni Los Angeles se haya convertido en una mezcla de sí misma con rascacielos neoyorquinos y calles como las de Hong Kong, pero hay en el film cierta idea de in-habitabilidad urbana, polución, saturación visual, omnipresencia publicitaria que ya es una realidad, al menos a escala. No, tampoco existen hoy colonias terrestres en otros planetas, ni mucho menos –queremos creer– seres vivos creados genéticamente, es decir, cyborgs indistinguibles de los seres humanos –con sentimientos, intelecto y todo–, generados para ser usados como esclavos (laborales o sexuales) pero la idea resuena oscuramente posible. Hay tecnologías que anticipan con bastante precisión las posibilidades de la fotografía digital de altísima definición, hay un Estado policial asfixiante y paranoide que no tiene nada de fantasioso y los escáners de retinas (o iris) son hoy una tecnología que se encuentra en desarrollo. Pero lo que termina de hacer tan creíble y contundente al film de Scott es su sucio diseño de producción retrofuturista, un poco como lo haría Terry Gilliam en Brazil y en 12 monos, que en lugar de generar espacios brillantes y estériles, nuevos y pulidos, crea una escenografía en la que se combina lo viejo, usado y arrumbado con la tecnología de vanguardia; esa transición entre ayer y mañana en la que estamos viviendo siempre.

2020

Misión a Marte (2000). Según la subvalorada, algo absurda pero muy divertida película de Brian De Palma, en apenas cinco años más ya vamos a tener vuelos tripulados al Planeta Rojo. ¿Será posible? Bueno, la verdad que no.

2022

Además de una versión de Soy leyenda y El planeta de los simios, Charlton Heston, verdadero hombre del futuro, protagonizó Cuando el destino nos alcance (Soylent Green, Richard Fleischer, 1973), ambientada en tan sólo siete años más, en un mundo superpoblado, sumido en una catástrofe ambientalista, en la disfuncionalidad absoluta y en una hambruna global paliada a duras penas son raciones de “soylent verde”. ¿De qué está hecho el Soylent?, se preguntarán. Charlton lo descubre con horror: ¡de gente!

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