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Domingo, 30 de octubre de 2005

SANTA FE › BINNER PLANEA SU ESTRATEGIA FRENTE A TIRONEOS DEL SOCIALISMO Y DEL KIRCHNERISMO

Una hoja de ruta con la Casa Gris marcada

Pese a que desde su mismo partido lanzan operaciones para posicionarlo como candidato a Presidente en 2007, Binner le apunta a la Gobernación. En el peronismo, la supervivencia de los jefes provinciales estará atada a
si Kirchner dedice construir más por izquierda.

 Por Pablo Feldman

Los resultados del domingo pasado modifican sustancialmente el mapa político nacional, y obviamente santafesino. La caída del duhaldismo -última referencia de aparato partidario- marca un punto de inflexión para el gobierno del Presidente Néstor Kirchner, pero sobre todo inaugura un nuevo modo de construcción política que terminará con las viejas estructuras funcionales y de pensamiento. Los "dinosaurios" del PJ buscarán su lugar bajo el sol o correrán la suerte de su especie: la extinción. En Santa Fe responden a esa categoría Jorge Obeid Y Carlos Reutemann, ambos sacudidos por la derrota de la semana pasada, aunque el gobernador lo haya reconocido, y el senador -en cambio- haya apelado a sus modos de "Poncio Piloto". El otro hecho saliente es -sin dudas- la fulgurante aparición de Hermes Binner no ya en el escenario provincial, sino en las grandes ligas: hay quienes lo imaginan ya como candidato al binomio presidencial. Para bien o para mal, es así, y Binner deberá sopesar si baila al ritmo del canto de sirenas o si se hace fuerte en su partido y se encamina a obtener la gobernación en 2007, lo que aparece en primera instancia como el paso lógico y para el cual se ha preparado.

LA CAIDA

"Si Duhalde se hubiera quedado en el Mercosur y aceptado el esquema e Kirchner, hoy sería poco menos que San Martín, pero es un viejo dirigente peronista en su concepción del poder", dijo a este cronista un veterano dirigente del PJ que para hablar de Santa Fe prefirió contextualizar la charla con el ejemplo del Presidente interino que "apagó el incendio que había encendido De La Rúa y avivado Rodríguez Saá".

En Santa Fe, más allá de las diferencias de origen y hasta ideológicas, Obeid y Reutemann responden a ese patrón de construcción política. Obeid fue uno de los dirigentes del PJ -y fueron muchos- que se afligió cuando se produjo la ruptura entre Kirchner y Duhalde. No tanto Reutemann, que tiene un pensamiento egocéntrico, pero en cualquier caso aparecían incómodos.

Es obvio que ambos "ficharon" del lado del Presidente, pero en el caso del Lole "guardándose un resto" -como pudo verse en la camapaña- que "estuvo" lo suficiente como para que no lo apunten de traidor o desertor, pero no tanto como para hacerse cargo de la porción de la derrota que le corresponde como figura principal del PJ santafesino.

Después de la paliza del domingo, Reutemann se guareció en su campo de Llambí Campbell -donde vota a partir del comicio pasado para evitar lo que antes le encantaba, la gente a su alrededor- y con los números en la mano cruzaba datos por teléfono con sus seguidores y el lunes por la tarde con el gobernador Obeid. Casilda, San Lorenzo, Venado Tuerto, Rafaela, lugares impensado para la derrota peronista, le cambiaron el semblante al Lole que ya había comenzado a sufrir alguna mutación el 17 de octubre cuando borró la sonrisa de su cara al escuchar nada menos que al Presidente advertir que "se terminaron los mercenarios de la política, los que extorsionan a la gente, los que piden algo a cambio del voto".

Reutemann rompió el silencio recién a los tres días del comicio y para intentar despegarse de la derrota. Lo hizo en un reportaje con Carlos Larriera, un viejo conocido del piloto que no siempre se llevó bien con el senador. Larriera es quien soportó la agresión del Enriquito en un conocido bar de la costanera capitalina. Allí el Lole no ahorró críticas para nadie, aunque se cuidó muy bien de calibrarlas para no ofender al Presidente -dijo que no le llevaron el apunto cuando sugirió un candidato-, "tocarlos" a Obeid y a Rossi -habló del "consuelo de tontos" por conformarse con meter cuatro diputados- y sacudió a María Eugenia Bielsa y a Horacio Rosatti por haber rechazado la candidatura para encabezar la lista.

Nada de eso, sin embargo, parece suficiente como para deshacerse de la parte que le toca en la derrota. Probablemente los exégetas del senador encuentren senderos para ayudarlo a fugar de su responsabilidad, pero en la Casa Rosada han tomado nota de todo: la actitud en la campaña, los resultados, y la reacción frente a los números.

Hay dos hipótesis a futuro en torno al senador en relación al 2007. Una es "sacarlo" de la provincia -antes el 23 se había meneado la posibilidad de que fuera canciller- con una candidatura a vicepresidente. Esto parece excesivo a la luz del resultado del domingo, y sobre todo atendiendo a los parámetros ideológicos del ex corredor. Cerca del Presidente hay quienes se imaginan un escenario para dentro de dos años con un frente de derecha con Jorge Sobisch, Mauricio Macri, Adolfo Rodríguez Saá, el duhaldismo y el menemismo residual y partidos provinciales. En ese caso, sumar al Lole a la fórmula "K" les quitaría "por derecha" algunos electores al "dream team".

Otro grupo de colaboradores -aparentemente más influyentes- y tal vez el propio Presidente, imaginan efectivamente un escenario bipolar con ese núcleo de derecha y una opción de centroizquierda liderada por Kirchner (el o ella) y en ese caso apostar fuertemente a polarizar con una construcción política que iría por encima del PJ -como ya lo hizo explícito Felipe Solá que afirmó que "el Frente para la Victoria es más que el peronismo", y que tendría como referencia el Frente Amplio del presidente uruguayo Tabaré Vázquez. En ese caso los "dinosaurios" del PJ no tendrían lugar, y tanto al Lole como Obeid los alcanzaría el destino de la especie: la salida de la escena.

Mas aún, si como ha comenzado a zumbar en los pasillos de la Casa Gris, Hermes Binner da el paso al frente y no descarta un acercamiento que podría tenerlo con el mismo nivel de protagonismo que exhibió estos días a nivel nacional.

HOJA DE RUTA

Esta semana posterior al triunfo fue para Hermes Binner un "volver a vivir" después del ostracismo que marcó los días posteriores a su derrota en la disputa por la gobernación -Ley de Lemas mediante- en 2003. Probablemente el trajín de estas jornadas no le haya permitido preguntarse cómo fue posible que con el mismo número de votos que lo transformaron en la estrella del domingo (solo opacado por Cristina, y a la par de Macri) lo mandaron a su casa aquel fin de semana de la primavera del 2003. Pero por lo visto, lejos de desanimarse Binner diseñó su estrategia que comenzó a desarrollar al día siguiente de aquel traspié, mientras su compañeros del PSP se preparaban para asumir una banca en el Senado de la Nación -Rubén Giustiniani- otra en Diputados -Eduardo Di Pollina- y cargos de legisladores provinciales y jefes comunales; entre ellos lógicamente y para satisfacción de Binner- Miguel Lifschitz, intendente de Rosario.

Esa estrategia fue concebida en la convicción de que esos 600 mil votos que fueron insuficientes para ser gobernador en 2003, alcanzarían para ganar la elección de diputados y volver a estar en carrera para el 2007. Para eso -y no solo para dentro de dos años- era necesaria la derogación de la LdL. Y fue esa la batalla del 2004, que junto con la autonomía municipal puso al Socialismo a oradar al PJ.

Para ser justos hay que decir que Jorge Obeid jugó a fondo para cumplir con su promesa electoral de derogarla, y no solo lo hizo sino que se granjeó la enemistad de sectores del reutemenemismo que siguen llorando como viudas la partida de la promiscua ley que transformaba en ganadores a quienes habían sido derrotados.

En ese contexto lo que había que asegurar era que no hubiera fuga de votos, porque la dispersión del voto peronista -antes sumaban Héctor Cavallero, Luis Rubeo, Carlos Castellani- haría el resto.

Y así fue, Binner gano con poco mas de 600 mil votos. Eso ya es historia.

LO QUE VIENE

No hubo que esperar ni una semana. Como se había adelantado en esta misma columna, ya apareció el dirigente socialista que "lanzó" a Binner a la carrera presidencia. Pero no fue un santafesino, sino el porteño Norberto Laporta --que apenas superó el 4 % de los votos en Capital Federal-- el que en declaraciones a Ambito Financiero --nada menos-- afirmó que "Binner tiene que ser candidato a Presidente por el socialismo" pretendiendo poner una distancia con el presidente Kirchner que el propio Binner se ha cuidado de no establecer. Pero Laporta no será el único que "imagine" ese destino para el dirigente socialista más votado de los últimos 50 años. Resulta cuanto menos llamativo que quienes no pueden concitar la adhesión del electorado se arroguen decidir sobre quienes si lo tienen.

Binner tiene por delante una tarea ardua dentro de su partido. La conducción que ejerce Rubén Giustiniani se verá reforzada por el ingreso de los nuevos diputados, pero cometería un error el senador si cree que las cosas son como eran antes: ahora hay internas abiertas y si no hay acuerdo interno sobre la estrategia/alianzas para el 2007 se podría dirimir de esa manera. Puede parecer prematuro, pero algunos rostros en la noche del triunfo en el Hotel Ariston no reflejan la plana alegría del candidato y sus más cercanos colaboradores. Más aún, por más esfuerzos que se hagan, todavía está fresca la historia de a ruptura con e ARI de Elisa Carrió en las vísperas de la elección del 2003.

Desde algunos sectores del kirchnerismo se ha comenzado a tejer sobre una perspectiva de amplitud. Sin que sea una "actualización doctrinaria" de la Transversalidad que asomó en los primeros días de Kirchner, a partir de su fortalecimiento dentro y fuera del PJ, lo que se tratará e construir es una fuerza más abarcadora. Dependerá de esa amplitud poder contar o no con los socialistas como aliados --en el Congreso primero y electoralmente después-- o algunos sectores de la UCR --que ya ha sido socios en esta elección--. Un alto dirigente nacional le dijo a este cronista que "si las elecciones fuesen en unos meses el candidato a vice que elegirían los Kirchner sería Hermes Binner". Sin "cortar tan ancho", se podría decir que ese hipotético escenario electoral, Kirchner no armaría nada para enfrentar al diputado electo en Santa Fe.

Binner está en el centro del ring. Y aquella estrategia que se propuso en medio de la derrota de hace nada más que dos años, comenzó a dar sus frutos. En su hoja de ruta está transformarse en el primer gobernador socialista de la historia Argentina en las elecciones de 2007. No parece poca cosa.

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Carlos Reutemann y Jorge Obeid asumieron actitudes distintas frente a la derrota del domingo. Mientras el gobernador la reconoció, el senador apeló a sus modos de "Poncio Piloto".
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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