rosario

Lunes, 10 de abril de 2006

CIUDAD › PRESOS DE "MALA CONDUCTA" PRESENTAN UNA OBRA DE TEATRO

La libertad de subir al escenario

En una experiencia inédita, hombres y mujeres que cumplen largas
condenas y eran considerados de "mala conducta" presentan en la
sala Lavardén la obra "Los caminos a Flores", con textos de Dolina.

Para muchos de ellos será la primera salida en mucho tiempo, porque cumplen largas condenas. Estarán rodeados de guardias, pero disfrutarán de una sensación de libertad que -si bien efímera- les servirá para seguir sosteniendo la espera del último día entre rejas. Hoy a las 20, en la sala Lavardén, diecisiete actores vocacionales del Taller de Expresión Teatral que funciona en la Unidad Penal 3 (Ricchieri y Zeballos) ofrecerán -para todo público y en forma gratuita- una muestra de sus actividades. Bajo el título Los caminos a Flores, se trata de una construcción colectiva de los internos que participan del espacio que coordina Candela Sialle y provienen de los pabellones calificados como los de peor conducta por las autoridades carcelarias. El acto adquiere especial significado al cumplirse mañana un año de la masacre que le costara la vida a catorce detenidos de la cárcel de Coronda.

Dos veces por semana, cuarenta internos de la Unidad 3 y de la Unidad 5 de mujeres se reúnen para participar del taller de teatro que funciona desde hace siete meses. "La particularidad del taller -cuenta Sialle a Rosario/12- es que tiene un abordaje psicodramático, no imponemos un texto sino que se trabaja de acuerdo al mundo interno de cada uno, llegando a una construcción colectiva".

Todos jóvenes de entre 20 y 30 años, los internos tienen también una particularidad. A diferencia de anteriores experiencias en dos décadas de talleres carcelarios, Sialle decidió trabajar con presos calificados de "mala conducta". La licencia en Ciencia Política dice que se planteó "trabajar con los `peorcitos', lo que implica un corrimiento institucional importante que permite trabajar con ellos. "Hubo resquemor de parte de la institución, porque es parte del aparato coactivo del Estado, pero al poco tiempo se flexibilizó". Los resultados fueron satisfactorios, al punto de que "revirtieron la conducta a partir de esta experiencia, fueron mejorando, bajaron el consumo de drogas. Los psicólogos y el personal carcelario reconocen que los presos están mejor, a partir de esta experiencia". Sialle ubica la razón en que "ponerlos en un escenario es ponerles la voz porque no solo son presos: están desde siempre excluidos de todo circuito produtivo".

La muestra de hoy en la Lavardén será la primera oportunidad de una salida de muchos de estos detenidos y, también, la primera vez que la gran mayoría de ellos y de sus familiares va a pisar un teatro, ya que el 80 por ciento no tiene terminada la primaria, en palabras de Sialle, quien agregó: "Que el Estado preste una sala para un acontecimiento así es un signo de progresismo".

Los caminos a Flores pondrá en escena a cuatro mujeres de la Unidad Nº 5 y a 13 varones de la Unidad Nº 3, quienes conforman el grupo más amplio que sumó cuarenta participantes en el taller. "Mantienen una relación afectiva muy linda que se estableció entre ellos mismos y conforma una red de contención muy importante y los acerca a un nuevo lenguaje, a nuevos significados, a una exposición afectiva y emotiva dentro de la cárcel", observó la coordinadora, quien a la vez señaló que hay una buena predisposición de la gente del Servicio Penitenciario, que no obstaculiza el trabajo y propicia un clima relajado en el que se ve armonizada la relación entre los agentes y los internos.

El nombre de la obra, Los caminos a Flores, surgió de la lectura de textos de Alejandro Dolina y Roberto Arlt a partir de los que se trabajan en el taller las improvisaciones. Las Flores del título, tal como señaló la tallerista, refiere a "los hombres sensibles de Flores", según la fórmula habitual de los textos de Dolina. "Mucho tiene que ver el lenguaje del escritor con la discursividad de los detenidos, que enseguida la adoptaron y la trasladaron a su mundo a partir de improvisaciones, de una manera muy personal. Hay textos de La crónica del Angel Gris, se engancharon mucho con Dolina por una cuestión de códigos. Se trata de cosas que ellos tienen ganas de contar y, paradójicamente, hay mucho humor. Le dan mucho lugar a la figura del antihéroe, sobre el destino trágico. Se ríen de la tragedia".

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El taller de teatro funciona en la unidad penitenciaria Nº 5. Son cuarenta hombres y mujeres de entre 20 y 30 años de edad.
 
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