El próximo martes comienza el debate del proyecto en la Comisión de Legislación Penal
El aborto divide a la Cámara en tercios
Los diputados que están a favor sostienen que las 71 firmas que suscribieron el proyecto son el piso de adhesiones y que esperan un debate parejo. Discuten quiénes expondrán durante el tratamiento en la comisión.
El diputado macrista Daniel Lipovetzky preside la Comisión de Legislación General donde se discutirá el proyecto.El diputado macrista Daniel Lipovetzky preside la Comisión de Legislación General donde se discutirá el proyecto.El diputado macrista Daniel Lipovetzky preside la Comisión de Legislación General donde se discutirá el proyecto.El diputado macrista Daniel Lipovetzky preside la Comisión de Legislación General donde se discutirá el proyecto.El diputado macrista Daniel Lipovetzky preside la Comisión de Legislación General donde se discutirá el proyecto.
El diputado macrista Daniel Lipovetzky preside la Comisión de Legislación General donde se discutirá el proyecto. 
Imagen: Télam

El arranque del debate legislativo por la despenalización del aborto en la Cámara de Diputados ya tiene fecha: será el próximo martes 20 de marzo en un plenario de comisiones que encabezará la comisión de Legislación General, y que incluye a las de Familia, Salud y Legislación Penal. La discusión que cruza transversalmente a todos los bloques parlamentarios y, según los cálculos previos, divide a la Cámara baja en tercios: uno entre quienes defienden la despenalización, otro que se opone tenazmente y un tercero que duda y fijará postura recién cuando la iniciativa llegue al recinto en un final todavía incierto. Los diputados que presentaron el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo en sintonía con la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, sostienen que en esta oportunidad superaron el techo de adhesiones alcanzadas en las seis oportunidades anteriores y las 71 firmas “son un piso” para un debate que darán “cuerpo a cuerpo”.

Lejos de la intención de quienes se proponían dilatar el tratamiento legislativo en debate comisión por comisión, se saldó un acuerdo para comenzar la discusión en un plenario que reúna a todas al mismo tiempo. La cabecera del debate será Legislación General, que preside el diputado macrista Daniel Lipovetzky, uno de los 71 firmantes del proyecto a favor de la despenalización y dispuesto a “garantizar” el debate.

Pero en el reparto “proporcional” que el presidente de la Cámara baja, el también macrista Emilio Monzó, hizo de las presidencias y composiciones de las comisiones con mayoría oficialista desequilibró la balanza. La macrista porteña Carmen Polledo –una reconocida militante contra el aborto– presidirá la comisión de Salud, mientras que las dos radicales jujeñas que responden políticamente al gobernador Gerardo Morales dividen posturas: Alejandra Martínez que presidirá la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia es una de las 71 firmantes del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, mientras que su correligionaria Gabriela Burgos, que continuará al frente de la Comisión de Legislación Penal, sumó su rúbrica al denominado proyecto “pro vida” y antiderechos que presentó una docena de diputados de distintos bloques.

La integración de las cuatro comisiones tampoco es favorable para los diputados que impulsan el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Consideran que estarán en minoría en cada una de ellas, aunque no bajarán los brazos y darán la pelea.

La primera de ellas, será el mismo martes 20 de marzo en el primer plenario de comisiones. Allí propondrán los nombres de organizaciones y referentes que respaldarán su postura en el debate pero con una premisa central: que los invitados al debate se divida en forma equitativa y en proporciones iguales para quienes sustentan una postura antiabortista –que hasta ahora siempre fue mayoría entre los convocados en cada intento de debate legislativo sobre el tema– y los que respaldan la interrupción voluntaria del embarazo.       

Quieren un juego limpio para disputar los votos que hoy se reparten –según consideran– en tercios entre los 257 integrantes de la Cámara baja. Una tarea que de uno y otro lado se disputará a lo largo del debate y en el mismo recinto, donde cada voto que se gane se lo restará al otro en un final todavía incierto.