Primer trasplante en el mundo de pene y escroto de donante fallecido
Una cirugía más que reparadora
El receptor fue un soldado norteamericano que sufrió una lesión por un explosivo en Afganistán. El donante, un joven de 22 años con muerte cerebral. Los médicos de la Universidad Johns Hopkins dicen que el paciente recuperará las funciones miccionales y sexuales.
El dibujo muestra los tejidos del donante que fueron injertados al paciente.El dibujo muestra los tejidos del donante que fueron injertados al paciente.El dibujo muestra los tejidos del donante que fueron injertados al paciente.El dibujo muestra los tejidos del donante que fueron injertados al paciente.El dibujo muestra los tejidos del donante que fueron injertados al paciente.
El dibujo muestra los tejidos del donante que fueron injertados al paciente. 

Un soldado norteamericano que se lesionó con un explosivo en Afganistán recibió el primer trasplante completo de pene y escroto en el mundo, que fue realizado por un equipo de 11 cirujanos que operaron al paciente durante 14 horas en el hospital y universidad Johns Hopkins de Estados Unidos. “Confiamos en que el trasplante le permita a este joven recuperar las funciones miccionales y sexuales casi en su totalidad”, afirmó Andrew Lee, profesor y director de la División de Cirugía Plástica y Reparadora de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

El 26 de marzo, un equipo de nueve cirujanos plásticos y dos cirujanos urológicos trasplantó el pene, el escroto (sin los testículos) y parte de la pared abdominal de un donante fallecido. 

El receptor del trasplante, que prefirió no revelar su identidad, es un soldado que recibió la baja por las lesiones físicas sufridas en Afganistán. En una nota hecha pública, relató que “es una herida realmente muy dolorosa de sufrir, una herida que no es fácil de aceptar. “Cuando me desperté por primera vez, finalmente me sentí más normal”, aseguró. Desde el centro de salud afirmaron en un comunicado que el paciente “ya está recuperado de la cirugía y espera el alta hospitalaria esta semana”. 

Sobre la intervención, Lee apuntó que “si bien es posible reconstruir el pene con tejido de otras partes del cuerpo, sería necesario implantar una prótesis para lograr la erección, lo que supone un riesgo de infección más alto. Asimismo, debido a otras lesiones, a menudo los soldados no tienen tejido suficiente de otras partes del cuerpo que se pueda aprovechar”.

Por su parte, el profesor Richard Redett, miembro del Departamento de Cirugía Plástica y Reconstructiva de la Facultad de Medicina de la misma universidad, destacó que “el proceso realizado es el resultado de más de cinco años de experiencia y trabajo en el Johns Hopkins en múltiples disciplinas”. “Para el trasplante tomamos el tejido del donante, cuyos testículos no fueron necesarios, y luego removimos los restos de tejido y piel del receptor para implantar y conectar venas y nervios, que aportan el flujo de sangre y sensibilidad que hacen falta”, comentó Redett.

El especialista remarcó además la “generosidad de la familia del donante”.

“Ningún trasplante sería posible sin la generosidad de las familias, así que agradecemos en este caso a los parientes del donante, sin cuya generosidad este logro no habría sido posible”, enfatizó. 

La intervención, que se denomina “alotrasplante compuesto vascularizado” y consiste en trasplantar una parte o tejido del cuerpo de una persona a otra, incluye varios tejidos complejos que pueden contener piel, músculo, tendón, hueso, nervios y vasos sanguíneos. “El rechazo del tejido trasplantado siempre es una preocupación, por lo que al paciente se le administra una terapia inmunosupresora para prevenirlo”, comentaron.

El equipo médico, que también había realizado en otro soldado el primer trasplante bilateral de brazos en Estados Unidos, agregó que “son muchos los combatientes que regresan de misiones con heridas visibles y mutilaciones a causa de la detonación de explosivos improvisados”.

El primer procedimiento de este tipo se realizó en septiembre de 2006 en un hospital militar en Guangzhou, China, a un paciente de 44 años que había sufrido la pérdida de la mayor parte de su pene en un accidente y recibió el miembro de un joven de 22 años con muerte cerebral. Si bien fue exitoso, según trascendió “tanto el paciente como su esposa” sufrieron “traumas psicológicos” a causa de la operación, por lo que se revirtió el procedimiento 15 días después. La primera intervención exitosa fue anunciada en 2015 en Sudáfrica. Estados Unidos le siguió en 2016.

Asimismo, en 2008, Anthony Atala y sus colegas del Instituto Wake Forest de Medicina Regenerativa de Carolina del Norte, Estados Unidos, trasplantaron penes de bioingeniería en 12 conejos, que se aparearon y en cuatro casos tuvieron crías. Fue una prueba para un concepto que se venía trabajando desde 1992 con el objetivo de que los penes humanos puedan trasplantarse, y si bien hubo versiones de penes humanos de bioingeniería, ninguno es apto para el trasplante todavía.

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