La tasa de desocupación para el primer trimestre del año llegó a 9,1 por ciento. La cifra representa una leve reducción de 0,1 puntos frente al mismo período de 2017 cuando el desempleo ascendía hasta el 9,2 por ciento. Los tímidos movimientos en el mercado de trabajo se registraron mientras la economía argentina todavía crecía. Sin embargo, el aumento observado a lo largo del año en los niveles de empleo no redundó en una mayor retracción del desempleo, ya que la población en actividad creció en una magnitud similar. A su vez, el proceso de creación de empleo estuvo dinamizado por puestos precarios. Al marcar un 33,9 por ciento, la informalidad subió 0,5 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior. Con ese registro, la precarización laboral alcanzó su nivel más elevado para un primer trimestre desde 2011.

El desempeño del mercado de trabajo durante el primer trimestre de 2018 se explicó por un aumento interanual en la tasa de empleo de 41,3 a 42,4 por ciento y el incremento en la tasa de actividad de 45,5 a 46,7 por ciento. Aunque ese comportamiento permitió una pequeña caída en el nivel de desempleo, en valores absolutos se registró la existencia de 34 mil desocupados más que un año atrás, ya que la cantidad de personas sin empleo pasó de 1.149.000 a 1.183.000. Cuando se proyecta el alcance de las mediciones oficiales a todo el país, el desempleo alcanza a 1,9 millones de individuos. 

Por su parte, la comparación de los datos publicados ayer por el Indec con los registros del cuarto trimestre de 2017 muestra un incremento significativo en el desempleo de 7,2 a 9,1 por ciento. Como las estadísticas correspondientes al primer trimestre del año pueden estar afectadas por factores estacionales, no necesariamente reflejen un proceso de destrucción de puestos de trabajo. El reporte oficial muestra que, entre enero y marzo, el desempleo alcanzó las dos cifras en tres aglomerados urbanos. Llegó al 11,3 por ciento en el conurbano bonaerense, alcanzó un 10,3 por ciento en Córdoba y marcó un 12,5 por ciento en Rawson-Trelew. La desocupación entre las mujeres ascendió al 10,6 por ciento y entre las menores de 29 años escaló al 20,9 por ciento. 

 “La expansión económica que se vislumbró hasta el primer trimestre de 2018 dio lugar a un crecimiento del empleo y de la población económicamente activa”, reconoció el economista del Cetyd Diego Schlesser, para advertir que “no obstante, el modelo económico imperante no fue capaz de reducir la desocupación y se extendió la precariedad laboral y la desocupación de largo plazo”. El incremento interanual en las tasas de empleo reflejado en el informe oficial da cuenta de la creación de 540 mil puestos de trabajo entre los primeros trimestres de 2017 y 2018. “Si bien es un dato claramente positivo que haya crecido la población ocupada, se observan severas deficiencias en la calidad de los puestos creados durante el período”, señaló a este diario el investigador del Cetyd, que depende de la Universidad de San Martín.  

Las estimaciones de Schlesser arrojan que el 54 por ciento de las personas que consiguieron un empleo durante el período accedieron a puestos asalariados no registrados (o trabajos por cuenta propia). “De hecho, el 33,9 por ciento al que llegó el empleo no registrado en el primer trimestre de 2018, es el nivel más elevado de los últimos siete años”. La marca anterior correspondía al período enero-marzo de 2011, cuando la informalidad marcó 34,1 por ciento. En el Noroeste del país, el indicador se ubicó a comienzos del año en un 42,4 por ciento, mientras que el nivel más bajo se observó entre las provincias patagónicas, donde la medición arrojó 18,9 por ciento.

El informe del Indec incorporó nuevos datos a la publicación, como la composición de la estructura laboral. De acuerdo a las cifras oficiales, el 40 por ciento de los asalariados se desempeñan en tres ramas de actividad: el 18 por ciento de los empleados se dedican al comercio, el 11,7 por ciento trabajan en la industria manufacturera y el 10,7 por ciento se desempeñan en servicios financieros, de alquiler y empresariales. Detrás de ese grupo se suma un 8,6 por ciento de ocupados en la construcción y el 8,6 por ciento de trabajadores de la administración pública, defensa y seguridad social.

@tomaslukin