ENTREVISTA
Munir y el legado de su sangre
El arquero de Marruecos en el Mundial de Rusia nunca dejó de sentir pertenencia por su tierra pese a haber nacido en suelo español; su carrera continuará en el Málaga, equipo que se prepara para pelear por el ascenso a la Liga.

En Rusia 2018, el seleccionado marroquí volvió a estar en un Mundial tras 20 años. Cuando en Francia 1998 los Leones del Atlas quedaron eliminados en la primera ronda pese a golear a Escocia (como Brasil perdió con Noruega pasaron a octavos sudamericanos y europeos) Munir tenía solamente 9 años y recién comenzaba a fijarse en los movimientos de sus tres arqueros favoritos: el alemán Bodo Illgner, el español Paco Buyo y el por entonces joven italiano Gianluigi Buffon.

Munir Mohand Mohamedi nació el 10 de mayo de 1989 en Melilla, uno de los enclaves españoles en el norte de África, y creció sin imaginar que Marruecos, su país, tardaría dos décadas y cuatro Mundiales en volver a ser parte de la cita deportiva más convocante del planeta. Y mucho menos hubiese adivinado en aquellos años de la niñez a la adolescencia que la reinstalación marroquí en la Copa del Mundo lo iba a tener a él como protagonista en el arco.

En la historia del fútbol de Marruecos no hubo hombre más reconocido con los guantes que Badou Zaki, quien comenzó destacándose en el Wydad Casablanca y luego emigró al Mallorca español. En México 1986 fue el capitán del primer seleccionado africano que superó la fase de grupos de un Mundial. Zaki mantuvo el arco en cero ante Polonia e Inglaterra y el portugués Diamantino fue el único que lo pudo vencer en la fase de grupos. En octavos de final, el alemán Lothar Matthäus puso final al sueño marroquí. Aquella actuación quedó guardada para siempre y le sirvió a Zaki para ganar el Balón de Oro africano de ese año. Él y el camerunés Thomas N’Kono –en 1979 y 1982- son los únicos arqueros que lograron erigirse como los mejores de su continente.

Hablamos de Zaki porque fue justamente gracias a él que Munir llegó al seleccionado de Marruecos. En 2015, Zaki era el técnico y por recomendación de Khaldi Fouhamim, su entrenador de arqueros, ambos viajaron a Soria, en España, para ver al arquero del Numancia. Sorprendido al principio, Munir no dudó en dar el sí a fines de febrero y solamente un mes después hacía su debut con los colores marroquíes en un amistoso ante Uruguay. Un penal de Edison Cavani le dio el triunfo 1-0 a los del Maestro Tabárez, en Agadir, pero a pesar de la derrota, Munir se adueñó del arco.

“Soy nacido en España pero mi sangre es árabe-marroquí. Así lo siento y así lo he decidido desde el primer momento, por lo que es un orgullo jugar por Marruecos y haber disputado este Mundial con los Leones del Atlas”, sostiene Munir desde Málaga. Acordó su vinculación con el club manejado por capitales qataríes tras su actuación mundialista.

La mayoría de los arqueros de Marruecos en las Copas del Mundo nacieron en las principales ciudades del país: Allal Ben Kassou en Rabat, Khalil Azmi y Mustapha Chadili en Casablanca y Zakaria El Achraf en Marrakech. Pero Munir nació en Melilla, que es una ciudad autónoma española situada en el extremo norte de África, y podría decirse que en su familia ser arquero es casi una obligación. Su padre atajó en divisiones regionales de España y su hermano en equipos de futsal. Munir, de niño, solía quedarse hasta altas horas de la noche jugando a la pelota en la calle. Y sus amigos se lo agradecían. Es que no abandonaba el arco por nada del mundo. 

Esa pasión, y ese trabajo, lo llevaron a ser el titular de Marruecos ante Irán, Portugal y España. “Con todo el respeto que tengo a los porteros con los que he coincidido como jugador, Munir y Bounou son para mí los mejores que he podido conocer. Me habría gustado tener a mi lado guardametas de esa calidad en la época en que yo jugaba”, sostuvo el mito Mustapha Hadji en la previa del Mundial. Hadji fue colaborador del francés Hervé Renard en la última experiencia mundialista de Rusia y ambos confiaron en Munir antes que en Bounou para el arco.

Munir atajó muy poco en la última temporada en su club pero fue invulnerable en los seis partidos del grupo eliminatorio y eso valió más que la gran temporada de Bounou en el Girona. Tras el Mundial, el Numancia no le renovó el vínculo y será jugador del Málaga por las próximas cuatro temporadas.

-¿Qué balance hacés de la actuación de Marruecos en Rusia?

-Después de 20 años sin participar, creo que hicimos un buen papel, estuvimos a un gran nivel futbolísticamente hablando. Los resultados no nos acompañaron pero pudimos poner el nombre de Marruecos en el mapa mundial, que es lo más importante.

-¿Por qué creés que a pesar de no haber podido ganar un partido muchos destacaron el juego marroquí?

-Los resultados no nos acompañaron pero a nivel de fútbol propusimos mucho más que nuestros rivales. Fuimos superiores en muchísimos momentos en los tres partidos y creo que muchos se quedaron con eso, con las buenas sensaciones del equipo. La gente al final destacó eso a pesar de que no hayamos podido sumar de a tres en ninguno de nuestros compromisos.

-Renard fue campeón de África con Zambia y Costa de Marfil y devolvió a Marruecos a un Mundial después de mucho tiempo, ¿qué significa tenerlo como entrenador?

-Tener un entrenador como Renard es muy importante porque nos transmite mucha positividad, mucha energía. Con él el grupo se pudo afianzar más, ha formado un gran grupo y eso es lo que se ha visto en los partidos.

-¿Cómo viviste la utilización del VAR en el Mundial?

-Fue la primera vez que jugué partidos con la utilización del VAR y personalmente no me gusta porque frena mucho el juego. El fútbol tenía mucho tiempo sin el VAR, a nosotros no nos ayudó en nada y nos perjudicó. En sí, creo que perjudica al fútbol en general.

-¿Qué opinión te merece el campeón del mundo y su conformación?

-Francia ha sido justa vencedora, siendo el equipo más regular y ofreciendo un fútbol efectivo. Los jugadores de origen africano han elegido representar a un país que los acogió y no lo veo mal. Francia es un país que acoge a mucha gente de otros países y ellos han sentido que tienen que representar al seleccionado francés y en Rusia tuvieron su premio.

Rusia 2018 fue el primer Mundial desde España 1982 en el que ningún seleccionado de África pudo superar la fase de grupos. “El fútbol africano ha pasado por diferentes etapas y ahora creo que está creciendo y ofreciendo un buen nivel. Los resultados no nos han acompañado pero en el futuro solamente veo crecimiento”, reflexiona Munir.

Musulmán y fiel asistente al rezo de cada viernes –salvo viajes o partidos-, la palabra rendirse no cabe en el diccionario de Munir. “He firmado con el Málaga y estoy muy feliz porque es un reto que llevo mucho tiempo esperando. Con ganas de jugar en este equipo, de vestir esta camiseta porque por la cercanía por la ciudad, por mi familia y sobre todo como club es algo que siempre me ilusionó y tuve en mente. Hoy estoy cumpliendo un sueño”, cierra Munir, el arquero que jugó un Mundial casi sin actividad en la temporada y que ahora buscará ganarse un lugar en el Málaga para ir por el ascenso a la Liga.

 

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