El MAMBA repasa la obra de Ana Mendieta
Sangre de artista
Una megamuestra recorre la obra de la cubana Ana Mendieta, conocida por denunciar hasta con su propia sangre la violencia sobre los cuerpos femeninos y feminizados.

Un laberinto de pantallas doble faz ocupa la sala del MAMBA en la que se proyectan simultáneamente ocho registros de performances realizadas por la artista cubana Ana Mendieta en las décadas del 70 y 80, en las cuales se afirma la identidad de la mujer latinoamericana, la descolonización sexual y la denuncia contra toda hegemonía social, cultural, estética y de género. Las obras exhibidas, “Ocean Bird”, “Paracaídas”, “Perro”, “Respiración del pasto”, “Moffitt Building Piece”, “Huellas del cuerpo”, “Esculturas Rupestres” y “Sin título” de su magistral serie “Siluetas” –que inaugura su estilo “earth-body” creando siluetas femeninas sobre paisajes naturales en un acto ritual de fusión erótica y orgásmica con el entorno– interpelan a lxs espectadorxs desde su desnudez sangrienta e irreverente sellada en las paredes, los mares y hasta en las cavernas, como en Esculturas Rupestres, en la cual Ana regresa a Cuba después de varios años para grabar figuras femeninas en las paredes de dos cuevas, trabajando los rastros corporales allí encontrados en los contornos naturales de las rocas, muy influida por sus estudios de la sabiduría taína, una cultura nativa de las Antillas prehispánicas.

Toda la obra de Mendieta es una autobiografía marginal: la piel en contacto directo con la tierra en una fusión ecosexual que simula excitar a los campos, la sangre que dibuja sobre las paredes la denuncia de las violencias ejercidas sobre los cuerpos no normados y la diversidad corporal que defiende contra toda parametrización estética en obras como Vidrio en el cuerpo, en la que presiona sobre sí misma una placa transparente para transfigurarse y visibilizar el abanico de posibilidades existente en su figura o en la deconstrucción de los géneros, como en Trasplante de vello facial, las fotografías en las que se retrata con barba y bigote para explorar la fluidez de géneros y aniquilar las convenciones étnico-patriarcales sobre el vello femenino. 

Los trabajos de Mendieta siempre hicieron foco en la denuncia social, antropológica y cultural sobre el sufrimiento del cuerpo femenino y las corporeidades no hegemónicas en la sociedad occidental capitalista, y es esa misma denuncia la que continúa hoy rodeando las sospechosas circunstancias de su muerte ocurrida en 1985: mientras compartía un departamento en Nueva York junto a su esposo, el escultor Carl Andre, un grupo de vecinos escuchó una violenta pelea entre la pareja que minutos después culminó con el cuerpo sin vida de Ana sobre la calle a la que asomaba la ventana de su vivienda. Pasados tres años de un juicio lleno de manipulaciones y declaraciones machistas, Andre fue absuelto de la acusación de asesinato. La obra y la figura de Ana Mendieta fue leída, retomada e interpretada desde muchos espacios de disidencia cultural, corporal y sexual, haciendo de sus maravillosas distorsiones un manifiesto de liberación queer y de su trágica muerte un pedido de justicia con escraches y acciones públicas contra el patriarcado criminal, tal como lo demostraron agrupaciones activistas como las Guerrilla Girls o la Women’s Action Coalition en las exposiciones de arte contemporáneo a las que ingresa la obra de Carl Andre dejando afuera las de Ana Mendieta. 

La muestra se puede visitar de martes a viernes de 11 a 19 y sábados, domingos y feriados 

de 11 a 20 en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Av. San Juan 350.

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