Trump y Macri

En Singapur se reunieron finalmente el presidente de EE.UU. y el líder de Corea del Norte. Entraron desde lugares opuestos, en un salón cubierto por banderas de los dos países, caminaron uno hacia el otro y se dieron la mano. El presidente Donald Trump luciendo, como habitualmente lo hace, su corbata colorada, pidió al líder coreano la desnuclearización de Corea del Norte. Kim Jong Un le pidió que retirara sus tropas de la frontera de Corea del Sur. Debió pedirle la desnuclearización de EE.UU. y seguramente habrá pensado en hacerlo. ¿Por qué EEUU tiene derecho al poder nuclear y sus oponentes no? Cierta vez, Rafael Correa dijo que EE.UU. le había pedido instalar una base en Ecuador y él    –sin duda para sorpresa de la diplomacia norteamericana– respondió que cedería a esa petición si EE.UU. le permitía instalar una base ecuatoriana en su territorio. O las naciones tienen iguales derechos o la democracia internacional no existe.

Corea del Norte no ha cejado en su empeño nuclear. Forma parte del proyecto nacional más primario de esa nación. Kim Jong Un le habrá dicho a Trump lo que éste quería escuchar, pero en el arte de la diplomacia la mentira o la velada verdad son partes esenciales de ese oficio. Corea del Norte sabe que sólo su proyecto armamentista es el que la ubica entre las más temidas naciones del mundo. Tiene, además, el respaldo de Putin. Quien está más fuerte que nunca y acaba de lucirse con la realización de un impecable mundial de futbol. Porque este mundial lo ganó Francia en el terreno del fútbol, pero lo ganó Rusia en la capitalización política. Putin exhibió un país rico, ordenado, generoso. Y exhibió, además, un semblante amable, confiado. 

Se ha restablecido así una nueva cara de la Guerra Fría. EE.UU. descuidó a NorCorea por su entrega obsesiva a la lucha contra el terrorismo islámico. Se desgastó en Irak y todo su aparato bélico y propagandístico fue destinado a la lucha contra lo que llamaron el Mal. Subrepticia y tenazmente, Corea del Norte creció. La dinastía de los Kim no se detuvo y el heredero Kim Jong Un nuclearizó el país. EE.UU. y Corea tienen detrás nada menos que una guerra irresuelta. Corea no es Vietnam, que hoy está unido y exporta su producción al Imperio. Corea tiene, por si fuera poco, muy buenas relaciones con la China del pujante capitalismo autoritario. Así las cosas, EE.UU. se encuentra comprometido en dos guerras. Una es la fría que sostiene con Rusia, Corea del Norte y China, y la otra es la caliente que sostiene con el oriente islámico.

Trump tiene una oposición decidida y multitudinaria. Como Macri en Argentina. Toda la clase artística e intelectual de EE.UU. ataca a Trump y se burla de él. Se han hecho famosas las caracterizaciones de Alec Baldwin, las burlas de Bill Maher y Michael Moore, el desdén de Hillary Clinton en el show de Graham Norton, los sarcasmos de Meryl Streep, los de Jimmy Fallon. Trump sigue adelante pero se lo ve deteriorado. Sin embargo no apela a gestos desmesurados como Macri en Argentina. O sea, ni siquiera Trump, que es un personaje arbitrario, cae en los excesos del macrismo.

¿Qué pasa con Macri y su aparato político-judicial? Tratan de oscurecer el desmadre de la economía, el alza de los precios, de las tarifas (¡ya no hay gas ni para suicidarse!), la trepada del dólar, con un show mediático-judicial irritante y farsesco. Tienen miedo de perder las próximas elecciones y empezaron su campaña electoral ya mismo. Se deberá ver en la cuestión de los cuadernos “Gloria” una maniobra para ensuciar al oponente. “Calumnien, calumnien, siempre algo queda”. 

Macri cuenta con un apoyo mediático del que ni Trump puede jactarse. Pero los escándalos que su poder desata ofrecen la imagen de un país no confiable. Si toda esa basura corrupta fue el kirchnerismo, ¿no le dice eso a los inversores extranjeros que ésa es la manera de gobernar en la Argentina y que ningún gobierno será confiable? ¿Son tontos los inversores? ¿No advierten que se trata de una maniobra preelectoral? ¿Tanto miedo tiene este gobierno que tanto persigue a sus opositores? Todos los escándalos que destapa el macrismo aumentan el riesgo país. ¡Las cosas que pasan en la Argentina!, dicen los cautelosos inversores. Y concluyen: es riesgoso invertir en ese país. 

Ganaron con la ley del aborto, pero es indisimulable que la movilización contra esa ley fue tan multitudinaria que abre esperanzas. No podrán frenar mucho tiempo más lo que está decidido por la mayoría de la sociedad. Alguna vez la cuestión no se resolverá en el ámbito jurásico del Senado sino que se hará un plebiscito y ahí triunfará la verdadera defensa de la vida, que es la de la madre, la del ser consciente que decide en libertad  sobre su cuerpo.

Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ