RESISTENCIAS
Nada que celebrar
El Foro Feminista contra el G->20 planea acciones para contraponer al discurso neoliberal que se construye alrededor de la cumbre de los países más poderosos del mundo. Ante la cooptación de algunos planteos, se propone criticar esa agenda desde la línea de feminismos populares, poner en evidencia las prácticas que configuran otras lógicas y, desde allí, plantear alternativas.
Asamblea en la calle del Foro Feminista contra la OMC, el año pasado, cuando se hizo el foro ministerial en Buenos Aires.Asamblea en la calle del Foro Feminista contra la OMC, el año pasado, cuando se hizo el foro ministerial en Buenos Aires.Asamblea en la calle del Foro Feminista contra la OMC, el año pasado, cuando se hizo el foro ministerial en Buenos Aires.Asamblea en la calle del Foro Feminista contra la OMC, el año pasado, cuando se hizo el foro ministerial en Buenos Aires.Asamblea en la calle del Foro Feminista contra la OMC, el año pasado, cuando se hizo el foro ministerial en Buenos Aires.
Asamblea en la calle del Foro Feminista contra la OMC, el año pasado, cuando se hizo el foro ministerial en Buenos Aires. 

Hay feminismos y feminismos. Mientras algunas organizaciones de la sociedad civil se integran en la red transnacional Women 20, para “influir en la agenda de los grupos de decisión” del G 20 -las 20 naciones más poderosas del planeta, cuyos presidentes se reunirán el 30 de noviembre y el 1° de diciembre en Buenos Aires-, está en plena actividad un Foro Feminista contra el G20 que plantea, justamente, la contraposición al proyecto neoliberal. “La propuesta surge en continuidad del foro feminista contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) del año pasado. Este año, justamente como el gobierno nacional intenta instalarse en esta agenda global bajo el discurso de atraer inversiones y volver a insertarnos en el mundo, Argentina vuelve a ser sede, en este caso del G20. Articulamos varios temas, como el endeudamiento, que ahora tenemos el adicional de que acabamos de cerrar el ‘acuerdo’ con el Fondo Monetario Internacional, y pensar la agenda del G-20 que es el futuro del trabajo, porque ese futuro que están pensando no nos incluye. Otro de los ejes del G-20 es la infraestructura para el desarrollo, que es generar infraestructura para extracción de recursos naturales, tampoco nos incluye a nosotras, porque van a diezmar la obra pública y al mismo tiempo va a restringir el acceso a servicios básicos en los barrios y también a derechos como salud y educación. En ese plano se inserta salir a discutir esta agenda global”, expresó Florencia Partenio, de la Red de Feministas del Sur Global Dawn, luego de la reunión organizativa del 7 de agosto en el Centro Cultural de la Cooperación.

Hubo distintas expresiones, principalmente ligadas a los feminismos populares, en ese encuentro. “Al compás de los vientos de la época, este no es un espacio especializado, sino que están confluyendo cada vez de una manera más diversa y plural mujeres organizadas, activistas de distintas vertientes, tuvimos compañeras sindicalistas, cooperativistas, de los movimientos de la diversidad sexual, del hábitat, feministas, de distintos países, de distintas provincias, esto es algo que la verdad crea muchas esperanzas”, expresó Norma Sanchís, de la Red de Género y Comercio. 

Transversal a los feminismos populares del país y a América latina. “Es algo que toca a toda la región, porque dejará una Argentina con más armas, más militarizada, reforzada en sus medidas de seguridad, y eso va a quedar en Buenos Aires, y en la región, una vez que se vayan los jefes y la jefa de estado, que van a estar dos días. Eso tiene consecuencias no sólo para Argentina más allá de lo que suceda en esas discusiones, sino para toda la región”, planteó Fernanda Hopenhaym, que se define como uruguaya y mexicana, vicepresidenta de la organización Poder. 

Claro que los feminismos vienen construyendo su propio camino. Es Patricia Laterra, del Espacio de Economía Feminista, quien plantea que “los países más poderosos, que mayor PBI tienen, claramente manejan la agenda macroeconómica, las políticas económicas. Desde la agenda feminista y de mujeres hemos dado una vuelta de tuerca a través del Paro Internacional de Mujeres, al relacionar la violencia de género con la violencia económica”. Se trata, justamente, de dar “una disputa por las alternativas, por incluir la discusión sobre la reproducción social, sobre los cuidados. No es sólo dar vuelta la brecha salarial, sino plantear que inclusive el concepto de trabajo está en crisis. Entonces, cómo incorporamos a la economía popular, a la economía social y solidaria, a todos los ingresos que hoy sostienen a las clases populares en esta discusión donde la brecha salarial claramente queda lejos porque no entra ni en el cálculo de estos indicadores que son androcéntricos, que son binarios”. Laterra subrayó también que “otro eje también importante es que el W20 está disputando un concepto de género que es sumamente binario, que es mujeril, y que ahí no entran todas las identidades en resistencia contra el heteropatriarcado, donde están las trans, donde están las travestis, las lesbianas, las personas no binarias”. 

Para Hopenhaym, la agenda planteada por W20 “tiene que ver con mujeres emprendedoras, sobre todo, tiene que ver con el empoderamiento económico y político de las mujeres de una manera muy minimalista y además muy superficial, donde no se están cuestionando las relaciones de poder, las relaciones económicas, no sólo entre hombres y mujeres, sino también en la diversidad de identidades que están viviendo en este sistema cada vez más opresivo. Cuando se habla de acceso al mundo digital, que es una de las agendas de Mujeres 20, se está trayendo desde una perspectiva muy paternalista y patriarcal, que es darle acceso a las mujeres rurales para que puedan vender sus productos por internet”. Desde los feminismos, “es impensable que sea el eje de las discusiones”. “Eso sucede con las otras agendas que se están impulsando, como aumentar en un 25 por ciento para 2025 la participación de las mujeres en el mercado laboral sin cuestionar realmente el concepto mismo del trabajo, sin traer el tema de la economía del cuidado, hasta proponiendo la flexibilización laboral,  y esquemas de trabajo que permitan a las mujeres seguir cuidando básicamente”. 

Por eso, el Foro Feminista contra el G20  (así se lo puede buscar en Facebook), plantea diferentes estaciones durante el año, con tres ejes. “Uno va a ser visibilizar el discurso, las prácticas y las alternativas feministas, de cara a lo que quiere vender W20. En ese sentido, lo que discutimos en esta reunión organizativa fue en clave de crítica y denuncia, bajo el formato de tribunales y diferentes acciones de crítica. La otra es la formación y la tercera tiene que ver con las alternativas”, detalló Partenio, quien subrayó que “esta agenda del G-20 y el endeudamiento con el FMI se articula totalmente con las reformas que se están llevando adelante en Argentina. Ahí es importante esta insistencia del discurso de poner a la gente en el centro de la escena. En Argentina podemos ver que justamente es lo contrario, con el avance de la reforma previsional en diciembre, de la reforma tributaria y la laboral. Las compañeras de Brasil comentaban en esta misma reunión lo dramático que está siendo padecer esa reforma laboral y el avance de la tercerización, ese mismo modelo es el que va avanzando acá en la Argentina y frente a eso, las feministas nos estamos organizando”. 

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