A propósito del documental sobre la tragedia de Chapecoense
“Por siempre Chape”
El director uruguayo Luis Ara Hermida habló con Líbero sobre cómo armó una historia de lucha a partir de un hecho que enlutó al fútbol en general y al brasileño en particular.
Escenas de la filmación de Por siempre Chape en el estadio de Chapecoense.Escenas de la filmación de Por siempre Chape en el estadio de Chapecoense.Escenas de la filmación de Por siempre Chape en el estadio de Chapecoense.Escenas de la filmación de Por siempre Chape en el estadio de Chapecoense.Escenas de la filmación de Por siempre Chape en el estadio de Chapecoense.
Escenas de la filmación de Por siempre Chape en el estadio de Chapecoense. 

Fundado el 14 de mayo de 1973 en Chapecó, Santa Caterina, Chapecoense se hizo popular en Brasil por lograr en sólo cuatro años –de 2009 a 2013– el ascenso de la serie D a la Primera. Equipo humilde y con estadio para 15 mil personas, sus logros deportivos se acentuaron en 2015, cuando llegó a la Sudamericana, de la que lo eliminó River por un gol de diferencia. En la edición siguiente dejó en el camino, entre otros, a Independiente y San Lorenzo, y clasificó para jugar la final ante el colombiano Atlético Nacional. Se convirtió así en el típico club chico que avanza contra los pronósticos. Pero la historia no tuvo final feliz: el 28 de noviembre de 2016 el vuelo 2933 de LaMia en el que se trasladaba el plantel hacia Medellín para disputar el partido de ida cayó en Antioquía por falta de combustible. Quedaba muy poco para llegar a destino: el aeropuerto internacional de Rionegro, en el noroeste de Medellín. De los 77 ocupantes fallecieron 71. Increíblemente sobrevivieron los futbolistas Jakson Follmann (le amputaron una pierna), Alan Ruschel y Helio Hermito Zampier Neto. También se salvaron una azafata, un técnico de aviación y un periodista.

La historia conmovió al mundo. Y al cineasta uruguayo Luis Ara Hermida, quien hizo el mismo recorrido de aquel vuelo, acompañó a los sobrevivientes en su recuperación –incluso en un viaje para jugar con el Barcelona de Messi y Suárez– y entrevistó a familiares de las víctimas para meterse en el fondo de los hechos. Con ese material hizo el documental “Por siempre Chape”, que puede verse desde comienzos de este mes en Netflix y que brasileños y colombianos tienen la posibilidad de ver en cine.

“Elegí contar lo de Chapecoense porque como realizador uno siempre está atento a historias que, al menos a mi criterio, merezcan ser contadas. Como fanático del deporte, a Chapecoense lo seguía desde la Sudamericana, cuando escuché que el equipo que iba a jugar la final con Atlético Nacional de Medellín había salido del ascenso en muy pocos años. Cuando ocurrió la tragedia fui una de las millones de personas que quedaron tristes y shockeadas. Después ví que rearmaban el equipo, que otros clubes le prestaban jugadores. Cuando me enteré de que iban a seguir compitiendo me llamó la atención. Es una historia increíble desde dónde se la mire. Me pareció muy interesante para contarla”, le dice Hermida a Líbero desde Montevideo.

En “Por siempre Chape” Hermida cuenta cómo un club de fútbol se convirtió en el centro de una comunidad. “Chapecoense es la sonrisa de la ciudad”, explica un hincha. Por eso no se detiene en los responsables de la tragedia ni los juzga. “Esa es tarea de la justicia”, dice. Apenas se menciona el hecho, a pesar de ser el eje de la historia. “No detenerme en la tragedia fue a propósito. Lo que buscaba era dejar un mensaje de esperanza, porque a pesar de lo sucedido intentaron salir adelante”, explica. La primera gran mención a la tragedia aparece a la media hora de película con el escalofriante testimonio de la operadora que conversó con el piloto segundos antes de la caída. “Fue una de las entrevistas más delicadas. Quería conocer la voz de la persona que habló hasta último momento con el piloto. Buscaba que cada momento estuviese representado por la persona que lo vivió. Su historia podría ser un documental aparte”, la refiere Hermida.

También hablan los bomberos que subieron hasta el cerro para buscar y rescatar sobrevivientes en plena noche. “Me conmovió mucho la historia de los rescatistas, a quienes se suele mencionar pero de los que nadie conoce sus caras. Ponerle voz y cara a esas personas a las que ese hecho les cambió la vida me generó congoja. Tuve la suerte de estar con ellos, de charlar. Es gente orgullosa de su trabajo. Hay que ver las condiciones en las que trabajan”, comenta el director del filme, ex jugador de rugby del seleccionado uruguayo y del PSG de ese país, además de hincha de Peñarol.

El grupo de investigación de accidentes de la Aeronáutica Civil de Colombia determinó –tras un trabajo en el que intervinieron especialistas de Brasil, Gran Bretaña, Colombia, Bolivia y Estados Unidos– que la caída se debió al “agotamiento de combustible del avión por consecuencia de una inapropiada gestión de riesgo de la empresa LaMia”. Se responsabilizó al piloto fallecido (el capitán Micky Quiroga, además uno de los dueños) y funcionarios de la empresa, con sede en Bolivia, fueron apresados. En el informe difundido a mediados de este año se leía que “cuarenta minutos antes del accidente se presentó a bordo de la cabina una indicación de bajo nivel de combustible” y que “desde ese momento el avión ya estaba en una emergencia”. También que “la tripulación no anunció esa emergencia al control de tráfico aéreo para pedir una prioridad” y que “no cumplía con el requisito mínimo de combustible para un vuelo internacional”. Además, se dio a conocer que la situación económica de LaMia era precaria, que había problemas de supervisión y de control operacional.

“Por siempre Chape”, filmado por seis personas que viajaron por Brasil, Colombia y España para encontrar referentes de cada hecho, muestra en los primeros minutos la expectativa de jugadores que sienten tocar el cielo con las manos ante el hecho de enfrentar a River. Ante eso, la eliminación es lo de menos. La alegría se ve en imágenes de ellos guitarreando en el micro hacia la cancha. “Jugamos contra River”, destaca uno. Después aparecerán San Lorenzo y el Atlético Nacional. “Dividí el trabajo en tres momentos: historia, tragedia y reconstrucción”, explica Hermida, quien se encargó de hacer las entrevistas.

El 7 de agosto del año pasado, el equipo viajó a Barcelona para registrar uno de los momentos más emotivos del documental. Fue cuando se disputó la Copa Joan Gamper en la que el local se impuso 5 a 0 ante el Chapecoense. El resultado es, claro, lo de menos. Lo mejor es ver a Follman dando el puntapié inicial. “Estuvimos ahí. Concentramos con los jugadores. La cámara que acompaña al equipo es nuestra. Teníamos tres camarógrafos: uno afuera, otro en el túnel a la salida y otro en la cancha. Fue una experiencia muy bonita porque la tragedia, el volver a renacer, además generó mucha lucha”, le dice Hermida a este diario.

Sensibilizado por el tenor de las entrevistas, Hermida explica que en estos tiempos en que el deporte está ultra profesionalizado, hay un lado que no debe olvidarse: “Hay dos cosas que me generaron mucha fuerza. Una fue la energía del pueblo de Chapecó. La otra, la importancia que tiene el deporte. De hecho, destaco los valores del deporte más allá de las estrellas que vemos en la televisión. Me interesa más el poder de un equipo en una comunidad”. Y ejemplifica: “Ayer entrenaba en el club, como todas las semanas, y un amigo que prepara físicamente a jugadores como Forlán. me dijo que vio la película. ‘Es como escucharte a vos hablar’, me comentó. ¿Sabés qué pasa?: el deporte que consumimos hoy día representa al 0,01 por ciento de los deportistas del mundo, que de todos modos ocupan el 99,9 por ciento de los medios de comunicación. Pero deportista es el que va a correr por los bosques de Palermo, el que grita un gol en un partido con amigos cuando hay apenas dos hinchas. El deporte es una forma de integrar. De ocupar la mente y el cuerpo de forma saludable. Para mí el deporte es eso. Entonces cuando encontrás historias que transmiten eso me llaman la atención”.

Sus antecedentes laborales dan fe de su idea. En 2015 Hermida trabajó en una película sobre el rugby uruguayo. Rescataba el sacrificio de pibes que trabajan de día y después se iban a entrenar. “Por eso no muestro los goles sino a los jugadores de Chapecoense visitando un asilo de ancianos o a chicos que los saludan. Realmente veo la vida y el deporte así. Cuando encuentro historias que trascienden lo comercial, las voy a buscar”. En ese camino piensa en “Jugadores con patente”, un film en el que trabajó con el también realizador Federico Lemos donde se cruzan El Tony Pacheco y el Chino Recoba. “Enemigos en la cancha pero íntimos amigos en la vida. Los hinchas se matan por una camiseta mientras ellos comparten un asado”, resume. “Lo hago a propósito, para que la gente entienda que el deporte es otra cosa. Como lo hace El Maestro Tabárez, un tipo que tiene el poder de los medios y utiliza los micrófonos para dar un mensaje. O como Bielsa. Porque ustedes también tienen entrenadores y personas que dan ejemplo”, opina Hermida.

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