Los movimientos sociales denunciaron el discurso del “odio” de Patricia Bullrich, luego de que ella los responsabilizara por el avance del narcotráfico: “Permitieron (la venta de drogas) pensando que generaba trabajo”, dijo ministra de Seguridad. La funcionaria hizo un avance violento contra las organizaciones de los sectores populares, ya que a la vez que los vinculó con el narco, filtró al diario Clarín que tiene una interna con su par de Desarrollo Social, Carolina Stanley, porque considera que les está dando demasiados planes. El discurso de Bullrich sostiene, así, que los dirigentes sociales son corruptos y están asociados a la droga: según la ministra, usan los programas de asistencia para financiarse y tienen “una relación con el narco muy estrecha”.

Estas acusaciones fueron hechas en momentos en que las organizaciones vienen exigiendo, puntualmente, una mayor respuesta del Estado en la prevención y asistencia de las adicciones. “Los movimientos sociales han permitido el narcotráfico como un mal menor”, apuntó Bullrich al atribuirles a ellos, y no a la pobreza, parte de la responsabilidad del avance del narcotráfico en los barrios más vulnerables. 

Nunca como este año los movimientos sociales habían puesto al tema del narco tan al tope de su agenda de reclamos, buscando hacer visible aquello de lo que hora Bullrich, en un giro de sentido, los culpabiliza. 

La CTEP, Barrios de Pie, la CCC y otras organizaciones están haciendo marchas específicas, centradas en la demanda de que el Congreso declare la emergencia en adicciones. Esta sanción permitiría volcar más fondos a contener a las personas con consumos problemáticos (lo que les preocupa es el paco, el uso combinado de alcohol con pastillas) y reforzar el tejido social para armar otros proyectos de vida. Por esto, al mismo tiempo que la Emergencia reclaman políticas de generación de trabajo para la economía popular. 

Como organizaciones asentadas en el territorio, integradas por una mayoría de mujeres con hijos, los movimientos se ven obligados a confrontar quieran o no con el avance del narco en los barrios. Para Juan Carlos Alderete (CCC) las declaraciones de la ministra de Seguridad son por eso “tremendas, justamente contra los movimientos que hemos armado organizaciones como Ni un Pibe Menos por la Droga y por hacerlo tenemos ataques, heridos, amenazas”. 

“Lo de ella es un tema de clase: siempre tuvo desprecio por los pobres. No nos olvidamos de lo que hizo cuando fue ministra de Trabajo del gobierno de (Fernando) De la Rúa”, agregó Alderete. “Ya entonces nos trataba de delincuentes, va buscando argumentos para seguir descalificándonos. Por supuesto que lo hace para tapar la realidad y para justificarse, y que lo que ella quisiera es darnos palos y hacerlo urgente; que es lo que está haciendo, pero se ve que no tanto como le gustaría”. 

Esteban “Gringo” Castro, titular de la CTEP, coincidió en que lo que Bullrich  quiere “es trabajar sobre el desprestigio de los movimientos populares y para justificar formas represivas”.  

Dentro de los movimientos, el referente es el que más acostumbra a  hablar sobre la relación entre el avance de la pobreza y el narcotráfico. Vecino de Moreno, tiene una lista de militantes barriales perdidos por la disputa con los narco. “A Cesar Méndez lo mató un dealer por impedir que ocuparan un lugar donde se estaba haciendo un merendero, después tuvimos que sacar al padre Eduardo Farrel de la zona porque lo asediaban permanentemente en cuartel V”, contó a Páginað12. 

“Bullrich tiene que reconocer que el narcotráfico sigue creciendo. Crece porque la estrategia del gobierno, que es la misma que en muchos otros países latinoamericanos, es la represión. El gobierno no tiene estrategias preventivas, ni de creación de puestos de trabajo basados en la economía popular, ni de ningún tipo de desarrollo social. Los movimientos (de San Cayetano) tenemos cinco leyes propuestas, que son muy integradas, que plantean destinar el 25 por ciento de la obra pública a la construcción y mejoramiento de los barrios populares. Tenemos experiencia en haber hecho viviendas y haber incorporado a muchos pibes con adicciones: el trabajo los ordenó y les permitió tener un proyecto por el tiempo que duraba la obra. Tenemos presentado además el proyecto de emergencia en adicciones, abrimos y sostenemos Centros de Acompañamiento Comunitario para el consumo problemático, donde trabaja desde el deporte y la cultura para resolver ese problema. Tenemos también granjas para los que deciden internarse. Podemos pensar que lo que dice Bullrich es una barbaridad, pero lamentablemente es mucho más. Lo están haciendo contra los docentes de Moreno, contra los militantes populares y los pibes de la JP Evita. Es parte del amedrentamiento contra los que protestan contra las políticas del gobierno”.