Lautaro Perotti, director de La respiración
Fantasías para un cambio de vida
Se trata de una comedia que el español Alfredo Sanzol escribió a partir de su propia experiencia, para hacer el duelo de su separación. “El humor es un instrumento para hablar de cosas que de otra manera no llegarían tan profundo”, subraya el actor y director.
Lautaro Perotti, responsable de la obra estrenada en Timbre 4.Lautaro Perotti, responsable de la obra estrenada en Timbre 4.Lautaro Perotti, responsable de la obra estrenada en Timbre 4.Lautaro Perotti, responsable de la obra estrenada en Timbre 4.Lautaro Perotti, responsable de la obra estrenada en Timbre 4.
Lautaro Perotti, responsable de la obra estrenada en Timbre 4. 
Imagen: Jorge Larrosa

Nagore, una mujer de cuarenta y pico, le cuenta al público que se separó hace un año cuando su ex marido la dejó por otra. Que su vida se derrumbó desde entonces, y que sólo se siente bien cuando está con su hija. “No es una historia extraordinaria, lo que le pasa a ella le pasa a un montón de gente: se separó y no sabe cómo seguir adelante”, explica a PáginaI12 Lautaro Perotti, director de La respiración, una comedia que el español Alfredo Sanzol escribió a partir de su propia experiencia, para hacer el duelo de su separación. “El humor es un instrumento para hablar de cosas que por ahí de otra manera no llegarían tan profundo”, continúa Perotti. “¡No sé cuanta gente vendría a ver una obra que es un dramón tremendo! Una mina que se separa, entra en la crisis de los 40 y no sabe qué hacer de su vida. En cambio, si es una comedia viene. Y después se queda pensando algunas cosas”, se entusiasma.

“No hay muchas obras sobre la historia de una mujer, sobre todo si no son heroínas. No es Juana de Arco ni Juana Azurduy. Es una mina”, continúa el director. Y agrega que “lo mejor” que puede pasar es que “disfrutemos del recorrido que hacemos acá, siendo concientes y responsables de lo que hacemos. Conocer cuáles son los límites y cómo ampliarlos sin por eso cambiar el mundo, sin acto heroico. Simplemente hacer más lindos nuestros días. Hay que tener muchas agallas para hacerlo”. La valentía no sólo es enfrentar los grandes males de la humanidad, sino que muchas veces implica hacerse cargo de los pesares sin saber qué es lo que se tiene que hacer. “Ahí te das cuenta de que lo más importante es entender lo que implica la separación para esta persona. Y como es un elenco de muchísima humanidad, fue muy lindo meternos y poder jugar con ese tema, buscar el humor”, describe.

El tono de la historia surge a partir de la intervención de la desinhibida madre de Nagore, que le recomienda comenzar yoga con su profesor y tratar de disfrutar de su vida. Ese proceso de transformación personal, en principio más aceptado que deseado por la protagonista, se desenvuelve en una especie de comedia de enredos entre madre e hija, el profesor de yoga, sus dos hijos y la novia de uno de ellos. “Que sea una mujer la que se permita estos desafíos sexuales, y que la madre la guíe, no es habitual. Genera algo”, apuesta Perotti. “Y ahí se mete con el lugar de la mujer, con los límites de la sexualidad y del amor, se pregunta qué es una familia y cómo se arma...”, subraya. Y rescata a la posibilidad de fantasear con otras formas de vivir: “Lo dice el personaje de (María) Fiorentino: la fantasía es el mejor ejercicio para la realidad”, porque “cuando un grupo de personas lo hace colectivamente es imparable.”

–El disparador de la obra es un hecho triste. ¿Cómo se lo puede abordar en una comedia?

–El humor distiende y permite poner distancia de algunas cosas para poder ver la profundidad que realmente tiene. La obra es un drama, es triste lo que pasa, pero creo que lo que me permite el humor es poder transitar por ese drama de una manera más distendida y meterme en temas que son complejos y que de otra manera no sé qué tan hondo calarían en el público. Es una linda manera de meterte en quilombos sin darte cuenta del todo. En La respiración hay todo un juego de situaciones llevadas al extremo que resultan graciosas, pero adonde apuntamos es muy profundo. Creo que cuanto más profundo es el tema, menos solemne hay que ponerse. Por lo menos a mí me divierte.

–En esas situaciones se cruzan personajes de tres generaciones. ¿Qué le permite ese cruce generacional para contar la historia?

–Hay algo interesante: está la crisis planteada en los 40, pero en la generación más joven aparecen todos los miedos, la necesidad de aferrarse a algo en la relación, las inseguridades; y hay una tercera generación que ya vivió varias cosas y tiene cierto conocimiento. Me parece que el juego pasa por la mixtura de las tres experiencias: los miedos y la necesidad de algunas certezas, la crisis total, y la sabiduría de una pareja que ya atravesó sus crisis y sabe que no son un problema en sí sino una posibilidad de mejorar. Me parece que viene por ahí el juego.

La puesta en escena, minimalista, muestra los hilos del dispositivo teatral: una iluminación cuidada y sillones que se van moviendo en un escenario vacío para armar los diferentes espacios de la obra. Pero además, colabora en la construcción de los vínculos que los personajes van desarrollando entre ellos. “Necesitaba una forma rápida y ágil de poder transitar por esta historia sin tener que hacer apagones para reconstruir las distintas escenografías”, cuenta Perotti, y confiesa que esta decisión fue al principio práctica pero que luego se convirtió en “conceptual”: “Cuando la empezamos a ensayar me pareció que tenía mucho que ver con la obra porque esta puesta implicaba mostrar los hilos de cómo esta fantasía se va construyendo y armando esta telaraña donde Nagore puede empezar a caminar”, señala, y aclara que esa telaraña primero es como una celda, el dispositivo de un encierro, pero que “a medida que ella se empieza a mover, la telaraña ya no atrapa sino que permite llegar a más lugares”, detalla.

Perotti, además de dirigir, sube a las tablas. En este momento, en paralelo a La respiración está actuando en Cronología de las bestias, que ya va por su tercera temporada, y está ensayando una obra que se ofrecerá en el Teatro San Martín. “Lo primero que descubrí del teatro es que amaba actuar”, dice Perotti. “Y cuando descubrí que las dos cosas se podían conjugar fue como que yo quería nadar y cada vez había más agua”, agrega. Perotti compara los diferentes roles que está desarrollando en paralelo por estos días: “Lo que más me sedujo de la dirección es que tengo la posibilidad de contar una historia y encontrar una manera de contarla. Como actor me pasa lo mismo, pero con mi personaje. Por eso también empecé a escribir: tenía la posibilidad de armar una historia y encontrar la manera artística de contarla. Es una búsqueda permanente, no hay una forma definitiva. Tener en la cabeza una historia y poder experimentar para encontrar la manera de contarla es un lindísimo de- safío”, concluye.

* La respiración se presenta los viernes a las 20 y los domingos a las 17 en Timbre 4 (México 3554).

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