MADE IN ARGENTINA | ENTREVISTA AL LICENCIADO EN CIENCIAS BIOLÓGICAS, LEONARDO MAJUL
La Micología: el fascinante mundo de los hongos
El investigador del CONICET invita a los estudiantes a animarse e involucrarse en todos los aspectos que hacen a la carrera científica. Su experiencia es un buen ejemplo, dado que lleva adelante una investigación en un área de la ciencia poco conocida, pero cuyo aporte impacta positivamente en el cuidado del medioambiente.

Estudiante de doctorado de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y becario doctoral del CONICET, Leonardo Majul trabaja en el Laboratorio de Micología Experimental en un proyecto de investigación que estudia cepas de hongos degradadores para brindar soluciones biotecnológicas a la contaminación ambiental.

En la actualidad, el tratamiento de ciertos contaminantes de la industria textil como los colorantes, implica el uso de costosas tecnologías fisicoquímicas y una gran cantidad de compuestos químicos, convirtiéndose en poco viable para su uso ambiental. Por tal motivo, se vuelve necesario el desarrollo de tratamientos alternativos, como aquel que estudia Majul a partir del aprovechamiento de la capacidad degradadora de los hongos. 

Universidad dialogó con el joven investigador sobre los detalles de su trabajo, el rol de la divulgación en la labor científica y la función social de la universidad. Además, brindó un mensaje a los estudiantes que transitan la licenciatura en ciencias biológicas. 

¿Cómo definirías la micología y en qué consiste tu proyecto de investigación?

La micología es la rama de la ciencia que estudia la biología de los organismos pertenecientes al reino Fungi, los hongos. Dentro de estas, se puede encontrar una gran cantidad de disciplinas como la taxonomía, cuyo principal objetivo es la identificación y la clasificación de la vasta diversidad de especies dentro del reino. También podemos encontrar la biotecnología, disciplina que busca la aplicación de cepas de hongos o compuestos producidos por estos mismos.

Mi proyecto de investigación apunta al estudio de cepas de hongos degradadores de madera y su aplicación en el tratamiento de efluentes de la industria textil. Forma parte de las líneas de trabajo del Laboratorio de Micología Experimental y del grupo de Bioprospección y Biotecnología de Enzimas Industriales, ambos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. 

Los hongos degradadores de madera utilizan para su nutrición la celulosa, uno de los principales componentes de las células vegetales. Pero alcanzar la celulosa no es tarea sencilla ya que deben deshacerse primero de uno de los compuestos más resistentes de la naturaleza, la lignina. Para lograr este objetivo, los hongos secretan un complejo grupo de enzimas llamadas ligninasas que son capaces de oxidar la lignina hasta alcanzar su degradación. Este grupo de enzimas es muy especial ya que a lo largo de la historia evolutiva adaptaron su accionar a la estructura altamente heterogénea de la lignina. De esta forma los compuestos que muestran similitud a lignina pueden ser sustrato de las ligninasas y, por consecuencia, degradados por los hongos, como es el caso de colorantes y otros contaminantes provenientes de la industria. En la actualidad, el tratamiento de estos contaminantes involucra el uso de costosas tecnologías fisicoquímicas y una gran demanda de compuestos químicos que lo hacen poco viable para su uso ambiental. Por tal motivo, es necesario el desarrollo de tratamientos alternativos, como los basados en el metabolismos de hongos. Estos organismos son capaces de degradar una gran cantidad de compuestos, entre ellos, uno de los más recalcitrantes de la naturaleza, la madera. Aprovechando esta capacidad, en nuestro laboratorio exploramos soluciones biotecnológicas a la contaminación ambiental.

¿Considerás que la ciencia tiene que cumplir una función social?

Considero que las instituciones deben actuar de forma tal que la ciencia pueda cumplir un rol social. La ciencia y la educación son algunos de los movilizadores más importantes de la sociedad, y cuando éstas acompañan a la población en su completitud, se vuelve más justa y equitativa permitiendo el acceso a recursos de manera horizontal. Para esto, es necesario la aplicación de políticas de Estado que detecten las necesidades de la población y que guíen a la comunidad científica hacia sus soluciones.

¿Cuál es el rol de la universidad pública en esta dirección?

La universidad pública se involucra en problemáticas sociales tanto desde la formación de profesionales comprometidos como desde proyectos de extensión. Éstos son una excelente herramienta ya que permiten que los investigadores, docentes y alumnos de las universidades se acerquen a problemáticas sociales y ofrezcan soluciones de calidad. Un excelente ejemplo es el “Taller de aguas” de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, proyecto dedicado a analizar la calidad del agua que consumen poblaciones en situación de vulnerabilidad social. De esta forma, el diagnóstico de un recurso tan vital como lo es el agua permite que, en situaciones problemáticas, las poblaciones sean capaces de tomar medidas ya sean políticas o ambientales con pruebas de rigor científico. 

¿Qué lugar ocupa la divulgación en la labor científica?

Creo que la divulgación es una parte fundamental de la ciencia que, de alguna forma, constituye una obligación implícita en la tarea del investigador, independientemente de que se haya formado en universidades públicas o privadas. Aún así, no considero que todos los investigadores deban realizar tareas formales de divulgación, sino estar disponibles para que aquel que se encuentre interesado en su labor pueda acceder a información. Hoy en día, existe una gran cantidad de canales en donde los científicos divulgan información. En el caso de la micología esto se ve acotado, aunque existen sociedades que se dedican a la divulgación en diversos medios como la Sociedad Micológica Carlos Spegazzini (AMCS), la fundación “Fungi Cosmos” y el grupo “Hongos de Argentina” del cual formo parte.   

¿Qué le dirías a los jóvenes que hoy están iniciando su carrera científica?

Les diría que se animen y que traten de involucrarse en todos los aspectos que hacen a la carrera científica, ya sea en grupos de investigación, en la docencia o en la extensión. Las carreras científicas en nuestro país son de calidad y requieren de un gran esfuerzo y constancia, pero que al final no solo recompensan con un título que abre puertas en centros de investigación de prestigio o empresas, sino que también generan crecimiento personal y la formación de un criterio difícil de alcanzar en otro tipo de carreras.

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