El insólito mensaje de la antiderechos Gisela Barreto
La ESI, el vaso y el sexo anal

La conductora televisiva Gisela Barreto, una de las caras más famosas del movimiento antiderechos, recurrió a una particular metáfora para explicar por qué los que están “a favor de la vida” deben rechazar la puesta en marcha del programa Educación Sexual Integral (ESI): “El tema de las relaciones anales”. En su opinión, que una persona decida sobre su propio cuerpo “es una falta de respeto” a los demás, y esto no puede enseñarse en las escuelas.

 

Sentada frente al escritorio, con una bandera argentina detrás, la ex vedette dijo en su programa “La fe mueve montañas” que el contenido pedagógico de la ESI tendría consecuencias similares a “las relaciones anales” y que esto es algo así como si durante una cena uno sirviera agua en un vaso dado vuelta: “El agua va a salpicar a todos los comensales, incluido a mí”. Y agregó que si alguien la cuestionara por ello, ella respondería: “Es mi vaso, y yo con mi vaso hago lo que quiero”.

El corolario de la confusión fue cuando intentó concluir con un paralelismo entre su decisión de tener un vaso dado vuelta con la educación sexual en las escuelas, que los militantes de las organizaciones religiosas y ultraconservadoras rechazan. “Esto es lo que están enseñando a los chicos. Que con tu cuerpo hacés lo que querés, y que con tu recto podés tener relaciones sexuales”, elucubró interpelando a la cámara.

La particular dilucidación de Barreto es que con la ESI se le enseñará a los estudiantes a “tener relaciones anales”, algo que en su opinión “no se pude”. ¿Por qué? “Porque te lastimás, lastimás y te degenerás. Lo mismo que pasa con el vaso: si lo sirvo de culete me mojo con el agua, mojo a los comensales y estoy molestando. Y es una falta de respeto.”

No es la primera vez que Barreto se pronuncia sobre este tema. Durante sus apariciones públicas para rechazar el proyecto de legalización de la interrupción voluntaria del embarazo que el Congreso rechazó, había dicho que la ESI incluía “talleres de masturbación”, que “les hacen ver a los niños películas pornográficas” y que lo peor era que “incitan a los chicos a la igualdad de género”.

Las veces que fue cuestionada por sus declaraciones, una de sus respuestas más utilizadas fue que “mi único jefe es Dios” y que solo a él le debía rendir cuentas. Ante la catarata de cuestionamientos en las redes sociales, la ex secretaria de Gerardo Sofovich decidió cerrar su cuenta de Twitter @Giselabarreto7, donde en mayo pasado había publicado una reivindicación del genocida Jorge Rafael Videla.

Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ