Roggio obtendría una renovación de la concesión de Metrovias
El destino incierto del subte porteño
Pese a que la actual concesionaria da un pésimo servicio y está sospechada de corrupción. el Gobierno porteño busca extenderle por un año más la concesión, ya vencida. El peronismo porteño presentará un proyecto para designar como operadora a Ausa, cuyo principal accionista es el Estado.
En el primer semestre de este año, el servicio del subte porteño reportó más de 400 fallas y 200 demoras.En el primer semestre de este año, el servicio del subte porteño reportó más de 400 fallas y 200 demoras.En el primer semestre de este año, el servicio del subte porteño reportó más de 400 fallas y 200 demoras.En el primer semestre de este año, el servicio del subte porteño reportó más de 400 fallas y 200 demoras.En el primer semestre de este año, el servicio del subte porteño reportó más de 400 fallas y 200 demoras.
En el primer semestre de este año, el servicio del subte porteño reportó más de 400 fallas y 200 demoras. 

La polémica empresa Benito Roggio e Hijos –que este año fue acusada en resonantes casos de corrupción como la causa de las fotocopias en la que Aldo Roggio, además de convertirse en imputado colaborador, está procesado, embargado y tiene prohibida la salida del país por la mega causa Odebrecht– será nuevamente premiada por el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, quien le extenderá por un año más la concesión ya vencida del Subte, que maneja hace 25 años a través de Metrovías. 

A las acusaciones de corrupción que giran en torno a la empresa, hay que sumarle la ineficiencia del servicio que colapsa en el horario pico y tiene demoras injustificadas. Además, las tarifas aumentaron mas del mil por ciento desde el año 2012 y las inversiones brillan por su ausencia.

El grupo Roggio, a cargo del subte desde 1994, será beneficiado por tercera vez desde 2013 por la gestión del PRO en la Ciudad, que volverá a extenderle la concesión del subte a la empresa Metrovías. El jueves pasado, el jefe de Gobierno porteño presentó un proyecto de ley que propone prorrogar el actual contrato de operación y mantenimiento hasta el 31 de diciembre de 2019. El planteo del Ejecutivo es que no se cumplió con el plazo de diez meses que establece la ley para hacer el cambio de concesión y que es necesario un período de transición. 

Para aprobar el proyecto, el oficialismo porteño precisa mayoría simple, es decir, 31 votos. El bloque de Cambiemos en la Legislatura tiene 34 diputados, por lo que podría aprobar la prórroga sin recurrir a negociaciones parlamentarias. Por su parte, la presidenta del bloque peronista de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, María Rosa Muiños, adelantó a PáginaI12 que el sector votará en contra de la prórroga que se trataría el próximo jueves 22 de noviembre, y presentará un proyecto alternativo para que la empresa Autopistas Urbanas (AUSA), una sociedad anónima cuyo accionista principal es el Gobierno porteño, sea la nueva operadora del servicio.

“Está demostrado que AUSA tiene capacidad para operar sobre el tránsito, ya que lo hace en las autopistas y ha ampliado sus funciones en los últimos años. De esta forma, no sería necesario prorrogar la concesión”, aseguró la legisladora, y anticipó que el peronismo buscará instalar el tratamiento de su proyecto pese a que “la voluntad del Ejecutivo es que el operador sea un privado”.

El 1 de enero de 2019 se cumplirán 25 años del inicio de la concesión del servicio de subte y premetro otorgada por el Estado Nacional a la empresa Metrovías durante la gestión de Carlos Menem. En 2012, el gobierno nacional traspasó el control de la concesión a la Ciudad de Buenos Aires. A fines de ese año, con la firma de la Ley 4.472, se estableció a la empresa Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE) como autoridad de aplicación y control del subte y en 2013 se firmó un Acuerdo de Operación y Mantenimiento (AOM) entre la empresa del gobierno y Metrovías. 

La actual concesión del servicio venció en 2017, pero se extendió por un año como medida excepcional, con el objetivo de convocar a una licitación pública nacional e internacional para concesionar por doce años, con la opción de tres más. La medida fue impulsada por el propio Rodríguez Larreta y contó con el apoyo de la Coalición Cívica y el bloque que responde a Graciela Ocaña en la Ciudad. Ahora, el PRO busca premiar nuevamente a Metrovías, mientras aumentan el boleto y se multiplican las quejas de los usuarios por la calidad del servicio.

Actualmente son tres las empresas que se disputan el servicio del subte porteño: Metrovías, propiedad del Grupo Roggio, que busca renovar su concesión; la francesa Keolis, sociedad entre la operadora del Metro de Lyon y la Corporación América de Eduardo Eurnekian; y RATP Dev, la operadora del metro de París. Quien logre quedarse con la nueva concesión será responsable de operar las líneas de subte y premetro de la Ciudad, así como también del mantenimiento de la infraestructura, el material rodante y las instalaciones, la gestión de las estaciones y las tareas administrativas. 

Mientras se define el futuro del subte, Mariela Coletta, una de las siete auditoras de la Ciudad de Buenos Aires, denunció que “este año es la primera vez que en la Auditoría no se controla el subte”. “Desde su creación en 1999, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires todos los años realizó algún informe sobre el subte. A excepción de 2018 y 2019, dos años consecutivos en los que no vamos a tener información”, sostuvo la auditora que forma parte de Evolución, el partido que lidera Martín Lousteau, hoy parte del oficialismo. 

Coletta explicó que desde el año pasado, cuando se conformó Vamos Juntos, cambió la correlación de fuerzas dentro del organismo que controla la gestión del gobierno de la Ciudad y el oficialismo pasó a tener la mayoría automática. “El auditor de la Coalición Cívica, que había entrado como oposición, pasó a ser parte del oficialismo, con lo cual quedamos en una relación de fuerzas de cuatro a tres”, detalló.

Consultada acerca de las implicancias de esta falta de control, Coletta señaló que genera una “desinformación total de la gestión sobre qué es lo que pasa en el subte de la Ciudad”, que cada día transporta 1,2 millones de personas. “Lo que agrava la situación es que en los informes anteriores siempre se detectaron irregularidades: problemas de accesibilidad, falta de medidas de seguridad, cosas que no se corrigieron con el tiempo y es fundamental volver a auditarlas, sobre todo teniendo en cuenta que hay un montón de quejas de los usuarios. Es información que tiene que servir para mejorar la gestión”, aseguró. 

“Además, me parecía importante que en 2018, justamente cuando se está discutiendo la renovación de la concesión, se hiciera un gran informe sobre el subte que sirva para la toma de decisiones”, agregó. Pero el oficialismo rechazó la propuesta sin dar ninguna respuesta. “No hay ninguna explicación que cierre, pero creo que tiene que ver con que particularmente este año hubo muchas quejas de los usuarios”, analizó la auditora.

Y es que a pesar de que el boleto de subte aumentó 1.036 por ciento desde su traspaso a la Ciudad, en 2012, las fallas, demoras e interrupciones en el servicio son moneda corriente para quienes se trasladan bajo tierra. Según un informe realizado por el economista y analista de datos Nicolás Sidicaro, en base al análisis de los avisos de demora y detención del servicio comunicados por Metrovías en sus redes sociales, entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2018 la empresa reportó más de 400 fallas y 200 demoras. 

“A esto hay que sumar muchos otros problemas que no son catalogados por la empresa como mal funcionamiento y por ende no se informan al público. Por ejemplo, hay un montón de veces que el subte tarda más en venir que lo que debería y la empresa no lo informa como demora, por lo tanto no está contemplado en el informe”, explicó.

El estudio muestra que las principales fallas se concentran en las “horas pico”, tanto a la mañana como a la tarde. “Si bien pareciera haber una relación entre el volumen de usuarios y la capacidad del servicio, el problema real es la falta de inversión y el empeoramiento del servicio”, dijo el analista. Además, el informe desmiente el discurso del gobierno y Metrovías, que responsabiliza al sindicato por los problemas en el servicio del subte: solo el 8 por ciento de las demoras e interrupciones son por medidas de fuerza de los trabajadores. 

“El porcentaje de interrupciones producto de medidas de fuerza es insignificante. Y eso surge de información de la propia empresa”, remarcó. “Los usuarios no somos los únicos perjudicados por esto;  los trabajadores están completamente desprotegidos ante la falta de inversión por parte de la empresa”, agregó Sidicaro y recordó que seis trabajadores murieron en los últimos siete años por la falta de inversión y el mal estado del subte. 

Por su parte, Roberto “Beto” Pianelli, secretario general de la Asociación Gremial de los Trabajadores del Subte y Premetro (Metrodelegados) aseguró que “el gobierno de la Ciudad responsabiliza a los trabajadores del subte porque anda mal el subte, a los pobres porque son pobres y así hace con todo. Es muy fácil gobernar y responsabilizar siempre a otros”.

“La realidad es que, excepto en la línea A y la H, nosotros estamos dando servicios con trenes que tienen entre 50 y  70 años. La gente termina demonizándonos y dice que por culpa nuestra no andan los trenes, cuando en realidad no andan porque son obsoletos. Nosotros trabajamos todos los días para dar mejor servicio, entre otras cosas, porque los que viajan en subte somos nosotros y nuestras familias, no son los empresarios ni los funcionarios del gobierno de la ciudad. Ellos viajan en autos privados o en helicóptero”, concluyó Pianelli.

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