Cómo Asesinar a Felipes, un combo chileno de hip hop, jazz, experimentación y reflexión
"El cuestionamiento está siempre"
Parecen un grupo de rap fusión, pero esas mutaciones entrañan su idea de dar algo distinto con lo que pensar, agitar y bailar.
"El jazz, la música incidental y los soundtracks son angulares en nuestro sonido", dice el batero Felipe Salas."El jazz, la música incidental y los soundtracks son angulares en nuestro sonido", dice el batero Felipe Salas."El jazz, la música incidental y los soundtracks son angulares en nuestro sonido", dice el batero Felipe Salas."El jazz, la música incidental y los soundtracks son angulares en nuestro sonido", dice el batero Felipe Salas."El jazz, la música incidental y los soundtracks son angulares en nuestro sonido", dice el batero Felipe Salas.
"El jazz, la música incidental y los soundtracks son angulares en nuestro sonido", dice el batero Felipe Salas. 
Imagen: Ignacio Galvez

“Tú quieres imponer una forma de vida a otros / tú debes imponer la vocación al otro / pero ¿quién te ha dicho a ti que eres un ejemplo que debe seguirse?”, dice la voz del humanista argentino Silo, sampleada de un discurso de 1969, en uno de los temas del último disco de Cómo Asesinar a Felipes. Y suena más actual que nunca: la banda chilena que integran el baterista Felipe Salas, el rapero Koala Contreras (ex FDA), el pianista Gabriel Paillao, el saxofonista y flautista Cristián Gallardo y DJ Spacio suele camuflarse de grupo de rap experimental o rap fusión, pero en esencia es un grupo de jazz con un rapero y un dj, capaz de samplear al escritor y economista español José Luis Sampedro o a Cortázar tanto como a Silo.

“El jazz es un punto muy alto en la historia de la humanidad: es imposible no asombrarse con lo que logran y no tratar de usar esas herramientas”, dice desde Santiago de Chile el batero Salas, que descubrió el género cuando era estudiante. “El jazz es la piedra angular de nuestro sonido, lo mismo que la música de soundtracks o incidental. Creo que el hip hop y el jazz se conectan mucho: bandas como A Tribe Called Quest o Digable Planets se inspiraban en discos de jazz, aunque casi siempre lo usaron junto con las máquinas; en cambio nosotros tocamos en vivo”, destaca. Y aunque por ese inconfundible toque jazzy en los grooves algunos lo han relacionado con Ahmir “Questlove” Thompson, de The Roots, Salas explica que en realidad le viene de Elvin Jones y otros. “Elvin desarrolló un sonido inconfundible: lo escucho y de inmediato sé que está detrás de los tambores.”

El músico chileno remarca que la repetición y el loop son elementos que usan mucho, más allá de que graban las bases en vivo. “Pero sobre todo creo que el estilo de Cómo Asesinar a Felipes se basa en el modo de rapear de Koala: yo había comprado un disco de FDA, su anterior banda, y me sorprendió porque sonaba como Radiohead pero con raperos. Cuando los fui a ver en vivo me llamó la atención la capacidad de hacer hip hop y mezclar distintos estilos. Él no es el rapero típico porque no rapea sobre un beat regular: Koala sabe cómo meter rimas más complejas en las métricas que hacemos, que son irregulares, y adaptarse a cualquier propuesta musical que le hagamos.” Y sus otros elementos característicos son los samples y las bandejas de DJ Spacio: “Él siempre les da el último toque y cierra todos los discos, además de hacer separadores entre temas: tiene una colección de discos increíble y una memoria prodigiosa”.

“Esta música dolorosa / que nos obliga a pensar cosas”, canta Koala en La puerta no se abre sola, uno de los temas más conocidos de CAF: “El cuestionamiento está siempre, desde el inicio de la banda”. Como parte de esa búsqueda, Felipe nombra el Black Music: Free Jazz y Conciencia negra 1953/1967, el libro de ensayos de Leroy Jones editado por Caja Negra, que está investigando. “Creo que nosotros les gustamos a los melómanos, a gente que le puede gustar John Coltrane, Cypress Hill o Led Zeppelin, más que al fan típico del hip hop, al que a veces no le gusta lo que hacemos porque no considera que sea hip hop. Y lo mismo les pasa a los jazzeros, que piensan que lo que hacemos tampoco es jazz.”

Disparo en el centro (de 2009, época en que iban todas las semanas a escuchar música sinfónica, y donde tenían a Marcos Meza en el piano) y Comenzaré de nuevo (2012, todavía influenciado por el rock sinfónico) son dos buenos ejemplos de las búsquedas estéticas de CAF. Fue justamente enviando ese disco de 2012 a distintos sellos alternativos que conocieron a su padrino musical: Billy Gould, bajista de los también mutantes Faith No More. “Su sello Koolaro fue el único en respondernos. Él edita músicos de fuera de Estados Unidos que tengan una propuesta interesante y se copó con nosotros. Tiene un gran corazón y predisposición, además de un sentido del humor increíble.”

Además de producir los últimos dos discos de la banda, Gould los invitó a abrir los shows de Faith No More en el Luna Park, en San Pablo y en Santiago de Chile, además de hacerlos girar por California y los Balcanes. También fue él quien los conectó con Chino Moreno, de Deftones, para hacer Disparan, que será parte de un disco nuevo marcado por las colaboraciones y que ya tiene un video hecho por Leonardo Beltrán. “Se viene un disco de puras colaboraciones: estuvimos grabando theremin, percusiones y usando muchos timbres y colores que no nos son habituales. Y además de Chino Moreno va a estar una cantante chilena experimental muy talentosa, Camila Moreno. Para nosotros la música sigue siendo un arte. No me gustaría estar cantando boludeces o algo que no vaya a genera una inquietud en las personas o un cuestionamiento: no queremos hacer algo que ya haya sido hecho, sino remover algo, hacerte pensar, darte a escuchar algo distinto.”

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