Detuvieron en la causa de los cuadernos a Isidro Bounine, ex secretario de Cristina Kirchner
Volvió la tómbola de las preventivas
La Justicia aceptó como arrepentido al ex secretario de Hacienda de Santa Cruz Juan Manuel Campillo, quien habría vinculado a Bounine con maniobras de lavado. Ahora esperan que él también se convierta en arrepentido.
Efectivos de la policía detuvieron ayer a Isidro Bounine, ex secretario de Cristina Kirchner.Efectivos de la policía detuvieron ayer a Isidro Bounine, ex secretario de Cristina Kirchner.Efectivos de la policía detuvieron ayer a Isidro Bounine, ex secretario de Cristina Kirchner.Efectivos de la policía detuvieron ayer a Isidro Bounine, ex secretario de Cristina Kirchner.Efectivos de la policía detuvieron ayer a Isidro Bounine, ex secretario de Cristina Kirchner.
Efectivos de la policía detuvieron ayer a Isidro Bounine, ex secretario de Cristina Kirchner. 

Isidro Bounine, el único ex secretario de Cristina Fernández de Kirchner que hasta ahora no estaba implicado en la causa de (las fotocopias) de los cuadernos, fue detenido ayer después que el juez Claudio Bonadio decidiera homologar la declaración como arrepentido de Juan Manuel Campillo, ex ministro de Hacienda de Santa Cruz, quien lo habría vinculado con supuestas maniobras de lavado de dinero en el exterior atribuidas a otro ex secretario de Néstor Kirchner, el fallecido Daniel Muñoz. Bounine trabajó con CFK entre 2005 y 2011. Hoy será trasladado a Comodoro Py por la mañana para ser indagado. La pregunta crucial es si también se convertirá en imputado colaborador o si, al igual que otros secretarios, no admitirá ningún delito y confiará en recuperar la libertad igual que ellos. En los despachos de tribunales sostienen que es un caso diferente y que los fiscales Carlos Stornelli y Carlos Rívolo, además del juzgado, esperan que de sus palabras surja un nexo con CFK (hasta ahora inexistente en la causa) que pueda complicar la campaña electoral, tal como vienen anunciando los medios afines al Gobierno.

Campillo, quien también fue titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), está detenido desde el 20 de noviembre ya que los fiscales lo vincularon con un tramo de la causa en la que se investigan operaciones de venta de propiedades y bienes de Muñoz en Estados Unidos como parte de supuestas maniobras de lavado. Al ex funcionario lo mencionó una arrepentida, Elizabeth Ortiz Municoy, presunta prestanombre de Muñoz, quien lo relacionó con tratativas por los inmuebles y con movimientos de dinero. Campillo declaró como arrepentido a fines de diciembre, después de cambiar un abogado privado por un defensor oficial, y recién ayer Bonadio validó sus dichos como colaborador. El gran punto no dilucidado hasta el momento es si la fortuna de Muñoz –fallecido en 2016–, y el lavado de 70 millones de dólares que está en foco en esta causa, tenían relación con los Kirchner. Por eso, con unos pocos trascendidos comenzó a circular la idea de que la “confesión” del ex titular de Hacienda santacruceño era una sombra para CFK.

Mientras crecía el clima de expectativa, el periodista Carlos Pagni publicó en La Nación una sugestiva columna donde llamaba la atención sobre la demora de Bonadio en homologar la declaración de Campillo, decía que cerca de la ex presidenta sostenían que lo estaban forzando a formular determinadas acusaciones y que les inquietaba la cercanía al expediente del abogado Santiago Blanco Bermúdez, defensor del ex jefe de operaciones de la ex SIDE, Antonio Stiuso. Agregaba que uno de los nombres que surgía de la indagatoria era el del ex secretario Bounine, y que –precisamente– en el entorno de la ex presidenta creían que era informante de Stiuso y del ex número dos de inteligencia, Francisco “Paco” Larcher.

Todo hace suponer, mientras la declaración de Campillo se mantiene en reserva, que habría relacionado a Bounine con Muñoz y operaciones en Estados Unidos. Como es evidente, los fiscales buscan a toda costa que algún arrepentido involucre a CFK –que ya está procesada como jefa de una asociación ilícita según la descripción de Bonadio respaldada por la Cámara Federal– de manera directa en algún aspecto de la trama que describe sobornos en la obra pública durante el kirchnerismo. El ex secretario de la ex presidenta, de 39 años, ya tuvo una causa por presunto enriquecimiento ilícito que también investigó Bonadio, y en la que fue sobreseído. Su detención se produjo ayer en la avenida Corrientes 432 y fue trasladado a la división Drogas Peligrosas de la Policía Federal. Hoy sería indagado. Hasta última hora no había designado abogado.

Los otros ex secretarios vinculados a los Kirchner que estuvieron detenidos fueron Roberto Sosa, Ricardo Barreiro, Daniel Alvarez, Raúl Copetti y Fabián Gutiérrez. Se los vinculó con supuestos bolsos de dinero provenientes de recaudación ideal enviados al Sur. Los cuatro primeros fueron excarcelados por la Cámara Federal, que revocó sus procesamientos como supuestos integrantes de una asociación ilícita. Gutiérrez ya estaba en libertad, tras declarar como arrepentido. Los camaristas lo procesaron por encubrimiento agravado, igual que a Alvarez. Hoy se verá qué camino toma Bounine y si agrega algún dato que alimente las expectativas del oficialismo de provocar algún efecto político que afecte a CFK.

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