El Sexteto Irreal toca en Bebop Club
Un grupo de jazz, pero sin jazz

Es un seleccionado de monstruos que se juntó en 2004 y aparece poco. Pero cuando lo hace, explota. Por caso, cuando publicó su único disco, Jogging, y generó una ristra de elogios; tanto en persona como virtuales. Basta ubicar el trabajo en Youtube y pispear los comentarios que están debajo. Hablan de locura envolvente. De joyas escondidas. De cabalgar en las olas del submundo. De una banda extremadamente zarpada y genial. Así son algunas de las espontáneas definiciones sobre los deliciosos y lisérgicos deslindes del Sexteto Irreal. “¡Es el único sexteto de cinco integrantes!”, aclara unos de sus conspicuos integrantes, Fernando Samalea, y presenta al resto: Christian Basso (bajo), Axel Krygier (teclados, vientos), Alejandro Terán (cuerdas) y Manuel Schaller (samplers y theremin). “Es cierto, nuestras presentaciones y encuentros son esporádicos, y se dan más que nada cuando todos coincidimos en el país. Pero esta situación contrapesa con que nos conocemos desde la adolescencia, e incluso diría desde mucho antes, de cuando la Tierra era plana y estaba sostenida por cuatro tortugas gigantes”, se ríe el baterista en una especie de anuncio lúdico del nuevo encuentro: hoy sábado a las 21 en Bebop (Moreno 364).

“Esta juntada de amigos es una situación muy agradable, de jam session. Me acuerdo que mi papá Héctor, músico de jazz, decía que los jazzeros se juntan a hacer pizza. La pizza es eso, juntarse a tocar y hacer música. Y creo que esta especie de ‘no liderazgo’ que hay en el grupo, en una época de tanto liderazgo y de tanta búsqueda de poder, creo que es una de las cosas atractivas que tiene el sexteto... Esta cosa un poco anárquica, un poco diluida y gelatinosa”, se pliega Basso (fundador de la agrupación junto a Krygier), hoy volcado a la música para películas, a su programa de radio y a las giras con La Portuaria. 

“Somos básicamente amigos y esas melodías irreales pautadas, en nexo con improvisaciones, son nuestro modus operandi favorito. Hay atmósferas sentimentales, ritmos dance o dub, y aires balcánicos o clásicos. ‘Es como un grupo de jazz, pero sin jazz’, suele decir Christian con razón...”, vuelve Samalea, que anuncia un álbum en puerta. “Estamos pensando en hacer un disco este año, sí. Teníamos fecha de grabación y se cambió hace poco, pero estamos en eso. Además, creo que en 2019 vamos a tocar más porque tenemos nuevo viejo manager (Frank Di Pascale), y es bueno que alguien nos maneje”, refrenda Basso, de cara un futuro posible.

Audiovisual
Audiovisual
Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ