El Flaco Menotti presentó el flamante Club Villas Unidas
El fútbol como integración social
La institución, que aglutina a chicos y chicas de barrios marginados, creada con la participación de la escuela del director de Selecciones Nacionales y de organizaciones populares, jugará desde el año que viene en torneos oficiales de la AFA.
Las chicas y los chicos del Club Villas Unidas entrenan en la cancha de Excursio.Las chicas y los chicos del Club Villas Unidas entrenan en la cancha de Excursio.Las chicas y los chicos del Club Villas Unidas entrenan en la cancha de Excursio.Las chicas y los chicos del Club Villas Unidas entrenan en la cancha de Excursio.Las chicas y los chicos del Club Villas Unidas entrenan en la cancha de Excursio.
Las chicas y los chicos del Club Villas Unidas entrenan en la cancha de Excursio. 

“La pelota que corre en los barrios sirve para que la felicidad de un niño pueda expresarse”, dijo Cesar Luis Menotti no bien tomó el micrófono dentro del campo de juego del Club Atlético Excursionistas, ubicado en el ahora renovado Bajo Belgrano. Las personas presentes lo aplaudieron, sabían de qué estaba hablando el flamante director de Selecciones Nacionales durante la presentación del Club Villas Unidas, que aglutina a chiques de los barrios más excluidos de la Ciudad y el Conurbano y que, a partir del año que viene, competirá en los torneos oficiales de AFA.

La iniciativa surgió desde la Escuela de Entrenadores César Luis Menotti –principalmente por propuesta de Fernando Signorini, histórico preparador físico de Diego Maradona–, que se puso en contacto con varias organizaciones sociales, y tras varios años de trabajo, le dieron forma al proyecto. 

“Va más allá de una pelota redonda, más allá de seis contra seis. Es una distracción, una escapada de toda la dinámica social que conlleva la vida en los barrios. Cuando lo empezamos a pensar con el Profe era como una idea loca primero, porque era eso”, cuenta a Páginai12 Fidel Ruiz, referente de La Poderosa, uno de los movimientos pioneros del club.

“Generar ésto ahora es un momento especial, por todo lo que está sucediendo en el país, por todo lo que se está volviendo a atacar a las villas, y por todo lo que se está recortando. Todas estas instancias hacen que cada vez haya más pibes y más pibas que estén en una cancha y no los tengamos en una esquina, que una esquina no es mala, la hicieron mala”, explica el nacido en Barrio Zavaleta, que apunta, primero, a consolidar el proyecto en Capital y Conurbano para luego expandirse al resto de la Provincia y, de ahí en más, tener alcance nacional.

El evento contó además con diversas clínicas de fútbol brindadas por varios de los miembros de la escuela menottista, como los campeones juveniles en Tokio 1979 Rubén Rossi y Sergio García, quienes explicaron a los chiques que estaban en la cancha su forma de ver el juego. “Una vez estaba hablando con un extranjero sobre ejercicios de dribble. Yo pensé que me hablaba de gambeta, pero no, empezó a hacer trabajos con conos. Y son dos cosas completamente diferentes, la gambeta es engaño. Yo nunca vi a un jugador engañando a un cono ni nunca vi a un cono sacarle la pelota a nadie”, explica Rossi, llevándose las risas y aplausos de los presentes, que soportaron estoicamente la brava presencia del sol sobre sus cabezas durante todo el mediodía. “Picardía sí, trampa no”; “Velocidad es menos que rapidez (miren a Usain Bolt y su efímera carrera en la segunda división de Australia)”; y “aprender es mejor que entrenar”; fueron algunas otras de las enseñanzas de los ex jugadores, convertidos desde hace tiempo en educadores.

Por último, Signorini, fiel a su estilo showman pasó por todos los temas –desde el origen del ser humano hasta las bombas de Hiroshima y Nagazaki–, pero cuando le tocó hablar de Villas Unidas no dio lugar a dudas. “¿Cuánto le tocó a Fiorito de Maradona, cuánto le tocó a Fuerte Apache de Tevez, cuánto le tocó a Torcuato de Riquelme? ¡Nada! Este es un club único en el mundo, no se equivoquen, porque los mejores van a seguir saliendo de los barrios más humildes, porque ésta es una sociedad perversa. Y, ahí, quiero ver a los clubes más poderosos, viniendo acá a pagar lo que valen, no algún mísero derecho de formación”.

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