Cómo leer a un raro

Los Raros es un libro donde Rubén Darío afirma tal categoría y resulta significativo por varias razones. En él revisa  la cultura de las décadas finales del siglo XIX, percibe el genio de hombres particulares a la vez que los instituye, haciéndolo a contrapelo de la estética imperante. No otorga una sistematicidad, pero si ejemplos reproducidos en las más diversas formas y contextos. En Rosario existieron y existirán raros,  Alberto Lagunas fue de esa estirpe. Aquí una breve ilustración para  iniciados a su literatura.

   1-  Vida y motivaciones

  Nace en San Nicolás en 1940, así lo corrobora Eduardo D Anna en Capital de nada, él hablaba del año 1941. Mayor de tres hermanos varones, en su primera juventud abraza las matemáticas, tanto que al salir del colegio secundario viaja a la ciudad de La Plata para inscribirse en Ciencias Exactas, carrera fallida el mismo año de su matriculación y  causante -creo- de percibir "lo cierto"- por así llamarlo- como una construcción social en disonancia con algunas individualidades.

   La vuelta a su ciudad lo obligó al encierro y a hacer lo de siempre, escribir. Participó en "El Escarabajo de Oro" que dirigía Abelardo Castillo, a pesar de que sus ideas acerca de la literatura y sobre todo de la relación entre lenguaje y realidad -como lo advirtiera su amiga eterna y "gemela astral" Inés Santa Cruz- eran diferentes. Viaja a estudiar Filosofía en la Universidad recién creada de Rosario, haciendo luego el pase a Letras, motivo éste de su dilatada docencia en las áreas de lingüística, crítica e historia de la literatura por diversas instituciones educativas de la región

2- Lecturas

   No influencias ni linaje, como le  gusta decir a la corporación académica, solo lecturas. Las suyas basadas en el amor a Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar, Thomas Mann, Franz Kafka, Edgard Poe y el Simbolismo francés, sentimiento extendido a lo largo del tiempo con Alejandra Pizarnik. Daba cuenta de su amistad el llamado y posterior diálogo la noche previa al suicidio de la poeta, incomprobable, pero axiomático en el relato de Alberto. Así y todo no perdía oportunidad de proferir enunciados provocativos sobre la sexualidad, equivocaciones u oportunismos de cualquiera de sus ídolos de papel.

    3-El cine

    Todo. Desde lo más cursi y nimio-el peor Almodóvar por ejemplo- hasta Werner Herzog. La maratón cinéfila incluía anotaciones de reparto, créditos, música, locaciones y derechos reservados del films. Acerca de su pasión por el cine señaló la profesora Santa Cruz en uno de los estudios a su obra: "es incapaz de sustraerse a la fuerza de una imagen visual o acústica" y agregó "Lagunas transita en el perpetuo descubrimiento de la sutileza, para su suerte o para lo contrario".

    4-Los libros

      Ellos fueron publicados por editoriales tales como Centro Editor de América Latina,  Biblioteca Vigil, Losada, Ciudad Gótica, Fundación Ross y más. Entre las obras se cuentan, El refugio de los ángeles, Diario de un vidente (Premio Internacional Losada), Fogatas de otoño y poemarios de la calidad de Cantos olvidados (con ilustraciones de Silvina Ocampo), o En esta casa no caben los muertos.

   5- Su escritura

   En ella confluyeron sugerencias surrealistas,  humor y coloquialismo, como el inicio de uno de sus cuentos, "Alicia en el país de lo ya visto":

   Si uno empieza a perder el pelo, es preferible quedarse calvo a usar como sustituto cintas de grabador en la cabeza. Hace ya tiempo que sabía esto, pero tuvo que experimentarlo para comprender qué es el sufrimiento en carne propia. El peligro no está en el sustituto en sí, sino más bien en las consecuencias que trae, sobre todo, cuando uno quiere las cintas de la cabeza: el resultado inmediato que esto acarrea puede ocasionar verdaderas hecatombes. Casi todo lo que voy a referir me ocurrió en esa hora incierta de los inviernos que la costumbre hace que uno considere  atardeceres, pero que el tiempo y la oscuridad se ocupan de desvirtuar…

 

 

 

 

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