En el 91, Benito Laren dejó una carpeta con sus trabajos en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Fue Magdalena Jitrik quién eligió sus obras y luego Jorge Gumier Maier ratificó la elección y se convirtió en uno de sus difusores. Silvio Soldán, Horangel, Paco Jamandreu, Tu Sam y Federico Klemm son algunas de las influencias de Laren, quien utiliza una técnica para volverse rico y famoso: convertirlo todo en brillo con papeles metalizados a través de la pintura sobre vidrio. Este mes expone en Marifé Marcó y en la Embajada Lareland.

La obra de Laren está atravesada por el brillo y, quizás por eso, algunos críticos lo tildaron de frívolo y apolítico. Benito les responde: “Es bright no light, papas fritas”, coherente con su estilo de tomarse todo en broma. “Pasa que soy un artista mara- brillo- so”, me dice mientras me da un vaso de agua. En su libro-catálogo declaró que quería ser “rico y famoso”. Estuvo viviendo en Paraguay, casi un año, tratando de encontrar oro para concretar su sueño que sigue en marcha. “Las máquinas, detectoras de metal, marcaban oro, pero era difícil de sacarlo. Todos allá te llevan a la casa porque creen que tienen un tesoro en el fondo. Se encuentra más de casualidad que buscando. Siempre tengo la idea de resucitar eso. ¿Famoso? Sí, pero no tanto como si fuese músico. Quiero tener un programa de televisión. Yo estoy mucho con una astróloga que me había pronosticado que iba a ser famoso, me salió por carta astral”. Otros críticos escribieron que Laren era el hijo de Andy Warhol y Federico Klemm o descendiente de Peralta Ramos, pero el artista, músico y escritor, que no se deja fotografiar si no es con su peluca, dice: “La gente te va clasificando según lo que conocen. Pero como yo no hay”. Su nombre artístico es el resultado de un juego de palabras: sale de la homofonía de Laren con Loren (Sophia). 

PORNO LAREN

En el libro Lareland. Mis delirios, dice: “Me hubiera gustado ser Mirtha Legrand pero más joven”. Escribió que su película favorita XXX es “una que lleva por título Analgésico. El director tomó los planos tan cerrados, que no se sabe si el protagonista es mujer, hombre o qué. Consultado por una posible bisexualidad, Laren dijo: “Lo único que tengo bi son mis bisoñés. Etimológicamente, significa que no me basta con un solo sueño”. 

Se acaba de mudar a una casa antigua, enfrente del Parque Centenario, con 8 habitaciones, tres baños y una terraza de 15 metros donde piensa hacer shows e inaugura otra muestra. En el living, donde hacemos la entrevista, con las persianas cerradas y el aire acondicionado prendido para que refresque la sala, rodeados de cajas sin abrir y cuadros forrados en cartón, sobresale un mueble lleno de VHS. 

“Tenía más de mil. Eran todos XXX”, me dice en voz baja, casi susurrando. A medida que vamos hablando me doy cuenta de que se toma su tiempo para responder, y cuando lo hace tira un latigazo; como una chusma de barrio, hablando bajito y rápido. 

¿Qué tipo de porno te gusta?

A los 14 años mi hermano me prestó una revista y después aparecieron los videos, pero todas terminan de la misma manera. Los japoneses son muy raros y te ponen todo borrado.

¿Tu obra no es muy sexual? O por lo menos no aparece la temática de manera muy explícita…

Yo vivo de esto y trato de vender, de ver cuáles son los temas que la gente compra. La gente no puede tener obra maestra porque son carísimas, entonces las copio, las remasterizo; las estoy readaptando. Saco de una y pongo de otra… Hice el cuarto de Van Gogh (El dormitorio de Arlés) y le puse La Maja desnuda, de Goya. Y, por lo general, se vende. Lo mío son los ovnis, pero lo compra menos gente. Hice una colección de moda, “Moderlaren”, que después la pasé a vidrio; pero la gente no se interesa por eso, habré vendido 3 o 4. 

Con la liberación que hay acá, que no es la de tu pueblo ¿cómo te sentís? 

Yo estoy en otro mundo. Estoy con los marcianos.

LARELAND: LA EMBAJADA

Benito me invita a recorrer la casa. Entramos a un cuarto lleno de obras empaquetadas. Detrás de la puerta, brilla su corona envuelta en nylon. La levanta y me la muestra. Me dice que no la lleva a todos lados porque es pesada. Tiene una colección de teléfonos antiguos y otra de estampillas; “hay más de 200 mil, desde los 14 años que las colecciono”. Pasamos por varias habitaciones y en el descanso de la escalera hay una pila de libros. El primero se llama Yo visité Ganímedes. El maravilloso mundo de los ovnis, de Yosip Brahim; me cuenta que lo leyó hace 40 años. 

¿La idea es poner una Embajada en esta casa que se llame Lareland? 

Sí. Hay una habitación donde va a estar el trono. La otra vez estuve en España y quiero que sea como un castillo, que venga gente a tomar un té y que se lleven algo, contarles la historia de Larenland, que es toda inventada… Que sea una experiencia. Que haya actividad, algo como lo que hacía Quinquela Martín con la obra del tornillo, entregar premios y que sea como un centro cultural. Ya estoy pensando en un auto que llame mucho la atención para circular, estilo un ovni. Yo soy el rey y esta va a ser mi Embajada.

¿Vas a dar talleres?

No, porque no quiero que nadie pinte como yo. Ahí tengo una mesita porque antes intervenía celulares. 

Entramos a un cuarto con más obras empacadas, que se pueden ver a través del plástico. Señalo una que me gusta y le pregunto el precio. Me dice “8 mil dólares”. Al lado hay otra: Es la puerta de un auto chocado, en el vidrio está pintado un cerdo en rojo que brilla en papel metalizado. Se llama El chocón cerdo colorado. Le pregunto si se analizó y me dice que no, que nunca. Al lado, Batman con la capa al viento mirando al espectador y, codo a codo Robin, con las manos en posición de jarra observando a su pareja; los dos están cubiertos por brillantina. Después me dice que va a pintar los marcos de los vidrios de color oro. 

¿Cuál es el fundamento de Lareland?

Es para que haya una persona feliz en el mundo, que sería yo. Para alimentar el ego de una persona. Mis obras están tan caras que ni yo mismo puedo comprarlas. ¿Te traigo soda?  Mi sueño es ir a comer con Mirtha Legrand, yo pronostiqué que ella iba a dejar los almuerzos por las cenas. 

A pesar que se diga que tu arte es light, cero político y frívolo ¿tus colegas te tienen mucho respeto, no?; y a las locas les encanta tu obra llena de brillo…

No sé. Yo no me doy cuenta de eso. Me gustaría hacerle juicio a Rodrigo Cañete porque habla mal de mí, me tiene envidia, pero se me complica porque vive afuera...

¿Cómo ves el género fluido, ahora cobró más visibilidad, y que podría compararse a tu obra?

Cada uno es como es, y pienso que a ninguno debería molestarle si el otro es de una forma u otra. Hay mucha maldad en la gente. Vos salís y ves la forma en la que te miran… Hay mucha agresividad….

Cuando salís a la calle con tu traje…

No puedo salir a la calle así porque me dicen cosas. Me dicen Soldán, el gato, el quincho… Saliendo de ArteBA, venía caminando por Santa Fe, veo una sombra y se me va la peluca. Era un chiquito que había saltado y me la sacó. Yo digo, si me sacan la peluca pierdo la personalidad… Camino unos metros y la encuentro ahí tirada. La gente me grita cosas… La gente te ofende.

¿Y te llega eso?

A veces, cuando salgo con la peluca me miran y se ríen. La otra vez, fui al casino con mi señora y la chica que tiraba la bola me miraba y se reía, le decía algo a las amigas. Se ve que a la gente la peluca le molesta. Yo empecé con la peluca de una tía. Y cuando hice un trabajo con Los Mondongo me regalaron una gris. La gente siempre busca algo para atacar. No hay respeto por el otro. Yo trato de no pelear con nadie porque puede ser un potencial cliente. Me compró obras un señor muy rico que hace torres en Puerto Madero.Messi está en el 33 y él 2 pisos más arriba. 

El video “Moderland”, con la Laren Band, es tan pegadizo como hipnótico, donde baila y canta como si fuese un personaje del programa Todo x 2 pesos; se puede ver en YouTube. También cantó en la Fundación Fortabat cuando se llevó a cabo la Coronación de Benito Laren, donde llegó en un Cadillac mientras lo esperaban los invitados secundados por lacayos con levitas. Fortabat es una de sus principales coleccionistas, al igual que su hermano, que le compró 20 obras. Laren tiene en claro que un artista debe ser un creador de moda, y eso me dice. Uno de sus deseos es pasar todas las canciones al género tecno. 

“Escribo, canto, bailo, pinto, hago cualquier cosa con tal de no trabajar. Porque, para mí, trabajar es lo que yo hacía antes. Fui químico y trabajé 8 años en una fábrica; eso sí fue feo”.

LAREN EXHEBITION

En la galería Marifé Marcó, que es la casa de una señora que antes vivía en Nordelta, puede verse La Gioconda revestida en brillantina, platos voladores, gomas de bicicletas pintadas de azul, amarillo y rojo con un vidrio pintado. Pero también en La Embajada Larenland exhibe sus obras.

¿Qué se puede ver en tus muestras?

Mis últimas obras. Retratos de John Lennon, lo hice varias veces porque se vende; pero me gusta mucho más ABBA. Hay una serie geométrica. Hay como 40 obras sin ningún eje, pusimos lo que había. 

¿Hasta dónde te gustaría llegar?

No estar tan preocupado por la plata como ahora. Yo admiro mi obra y creo que como yo no hay. ¿Viste que hay distintos movimientos, el cubismo, el expresionismo? Mi movimiento es el oportunismo. Yo veo a quién le puedo vender un cuadro y después lo hago. Quisiera estar más tranquilo y vivir como viven los otros, que pintan y no hacen cosas tan lindas como yo. Hablan de bellas artes pero de bellas tienen poco.  La fama viene por el karma, no por pintar.

Parece que tu narcisismo es más grande que tu obra. Escribiste que te amas a vos mismo por sobre todas las cosas…

Si mucha gente hace una cosa, yo no la hago; yo vivo de otra manera. La gente se quiere distinguir una de otra. Veo que está todo muy “demacriado”...

NOS VAMOS PONIENDO SERIOS

Decís que lo que hacés es muy poco, que los que trabajan son el cosmos y el más allá… ¿Qué hay de cierto cuando cantás que fuiste abducido por los extraterrestres?

Mi mamá me contó que cuando yo nací era de color verde. Estuve así por unas horas, de color verde botella. La partera le dijo que yo traía un don. De chiquito no podía dormir y de adolescente veía luces, sentía cosas. A los 6 años soñé con el Apocalipsis y no tenía ni idea de lo que era. Soñé que los marcianos venían a rescatarnos cuando se armara la tercera guerra nuclear. A los 20 volvía a tener ese sueño. Veía luces. Sentía cosas; me iba, hacía viajes astrales. Y no podía estudiar. Repetí tercero, cuarto y quinto año por eso; y me sentía en el aire. Yo iba a la escuela y hacía lo que hago ahora, escribía y pintaba. Sentía que era famoso, como que me había trasladado al futuro. Después me relacioné mucho con los grupos de los marcianos. Yo tenía contacto con ellos. Hice el curso del Método Silva que me ayudó para despertarme solo a la hora que quiero, y un curso de proyección astral tratando de vivir tomando leche de almendras; intenté, pero me agarró una debilidad que casi me muero. Estuve 7 años sin comer carne para ver si desarrollaba algo. Vi dos o tres ovnis y soñaba todos los días con los marcianos. Lo que aprendí es el estado de ánimo que hay que tener para que te rescaten. Ellos me dieron información, pero cuando quiero pasarla me trabo; no me dejan. 

¿Sufriste bullying desde chico?

Cuando pasaba a dar lección lo hacía en rima. Los alumnos se reían y la profesora me ponía nota baja. Yo debo haber sido el inventor del bullying, tenía 7 u 8 años. Yo escribía mal y el profesor leía delante de los alumnos lo que yo había escrito para que los demás se rían. Mi papá era peor, nos pegaba. Era alcohólico. Se emborrachaba y tomaba 5 litros por día. Le hacía mucha historia a mi mamá. Tuvimos una infancia muy mala por mi papá. Si no fuera lo que es no haría lo que hago…

Galería Marifé Marcó y Embajada Lareland. Solicitar cita a [email protected]