Un trabajo compartido con maestros de distintas generaciones. Variedades que perfilan uno de los mapas posibles del piano en la argentina. Eso es Pianologías del Sur, el disco de Juan Esteban Cuacci publicado por el sello Epsa. Un trabajo colectivo que el pianista, arreglador y compositor presentará el sábado a las 20 en el Centro Cultural Kirchner. Lo hará en el mismo lugar donde lo grabó hace casi un año, con la misma dinámica escénica y con los mismos invitados. En sucesivos dúos con José Colángelo, Luis Ascot, Miguel Angel Barcos, Lito Vitale, Leo Sujatovich, Lilian Saba, Fernanda Morello, Gabriel Luna, Alvaro Torres y Martín Roig, Cuacci desplegará un paisaje de tango, bolero, folklore y sentidos varios, entre temas propios, arreglos, improvisaciones y todo lo que retumba en la larga memoria del piano. “Como buen autodidacta, me formé parando la oreja, robando información de donde podía. Estos pianistas que en distintos momentos escuché y analicé con mucha atención, acaso sin saberlo, fueron mis maestros y son mis referentes”, dice Cuacci al com enzar la charla con PáginaI12. “Haber podido realizar un proyecto que incluya semejantes artistas fue para mí realizar un sueño”, agrega convencido. 

En la variedad de Pianologías de Sur, Cuacci inspira su búsqueda más allá de las formas y los estilos. “Cada uno de los invitados toca a su manera, con su propio repertorio. Soy yo el que se mete en cada uno de los temas a jugar con ellos”, señala Cuacci. “La arenosa”, de Leguizamón y Castilla, con Lilián Saba; “El discreto encanto de ser porteño” de y con Lito Vitale; “Loquedia I”, del mismo Cuacci, junto a Fernanda Morello; La “Trilogía del ángel”, de Piazzolla, con Luis Ascot; un particular arreglo de un preludio de El clave bien temperado de Bach, compartido con Martín Roig. Estas son algunas de las devoluciones de Cuacci a sus maestros electivos, en un ida y vuelta que sostiene la frescura de una manera abierta de hacer música. Si bien el pianista asegura que se siente más que satisfecho con los que están, hubiese querido contar también con los siempre recordados Adolfo Abalos y Héctor Stamponi. “También ellos están entre los que, cada cual a su manera, me ayudaron, me formaron me inspiraron”, agrega.

–¿Cree que es posible hablar de un “piano argentino” o de un “sonido argentino” en el piano?

–Claro que sí. Es más, creo que esa idea se sostiene porque existe un “pianista argentino” como tipología. Me refiero a un pianista formado, con un nivel técnico de bueno a excelente, y con el talento y el conocimiento para abarcar repertorios variados y formar parte de distintas agrupaciones en cualquier parte del mundo.

Radicado en España desde hace una década, Cuacci viene de familia de músicos. Su padre es Juan Carlos Cuacci, director de la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires y su madre es la cantante Inés Rinaldi, que acaba de publicar el muy apreciable Perfume de mujer. Su tía, además, es la “Tana” Rinaldi, con quien tuvo sus primeras experiencias como músico profesional y sus primeras incursiones en el tango, género al que quedará ligado por obra y tradición familiar. Empujado por la curiosidad personal y los compromisos profesionales, Cuacci indagó también en el folklore latinoamericano, el jazz, el rock, la música clásica, el pop y diversas músicas del mundo. Fue pianista y director musical de artistas como Raphael y Paloma San Basilio, y entre muchas otras cosas realizó arreglos para Giora Feidman, Avi Avital, la Orquesta sinfónica de Córdoba (España), el grupo sueco Tangarte y la Orquesta Sinfónica de Malmö. Sin embargo, en su música, Pianologías del Sur es la prueba, prevalece una identidad tanguera.

“Supongo que esta identidad tanguera tiene muchos matices y sobre todo la marca de la gran urbe, de la nostalgia y la soledad en medio del tumulto. Estos son componentes que fácilmente se pueden recrear en cualquier gran ciudad, con el agregado importante de sufrir y gozar de extranjería”, reflexiona Cuacci. “Por otro lado, vivo viajando y comunicándome con músicos de todas partes y géneros, así como también con la gran comunidad tanguera que vive y desarrolla el tango en otros lugares que no son el Río de la Plata. No en vano el tango es patrimonio de la humanidad, y se hace en todo el mundo”, agrega.

–¿Nota diferencias entre el tango que se hace y escucha en Europa, y el de la Argentina?

–No sabría decirlo con exactitud, pero creo que no hay diferencias. Tal vez la cantidad de músicos de tango de este lado del mundo posibilita que se hagan infinidad de proyectos relacionados con el género y eso le da una vida espectacular. Esa intensidad no existe en Europa o en otros lados.