Opinión
Infelices Pascuas
Un pacto de caballeros sin caballeros. Negar las remarcaciones, un nuevo deporte. Buenas y malas para el empresariado: Comodoro Py regala, Wall Street castiga. Buitres revoloteando. Hacer agenda, el activismo macrista. Amenazas virtuales, vistas desde la Casa Rosada.
Imagen: Sandra Cartasso

¿Parece viable un pacto de caballeros cuando ninguno de los “firmantes” lo es? El interrogante se está dilucidando. Los empresarios remarcaron a lo bestia entre enero y abril y redoblaron la pasión en los días previos al anuncio del “Plan Alivio”, “Otoño”, “Lázaro” o como usted quiera bautizarlo. El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, negó la existencia de remarcaciones preventivas en Olivos, el miércoles. El jueves su colega de Hacienda, Nicolás Dujovne, encubrió de nuevo. Ya llevan dos negaciones seguidas, les falta una para empardar a Pedro respecto de Jesús. El empate está al caer, no quedan dudas.

Los especialistas hacen cuentas revelando que la cantidad de carne en la ganchera del Mercado Central es irrisoria para los hábitos carnívoros de los argentinos. En una de esas el oficialismo quiere promover la comida vegana, al mismo tiempo que la adicción al endeudamiento. La medida más perversa del “no-paquete” es la que incita a jubilados o trabajadores de escasos ingresos a tomar créditos a tasas exorbitantes ignorando cuánto cobrarán cuando deban irlos cancelando.

Las fuerzas de seguridad redoblan esfuerzos para dar con el paradero del Jefe de Gabinete Marcos Peña. La gente común hurgará en las góndolas y, si tiene suerte, descubrirá el encanto de terceras, o enésimas marcas. Ni siquiera los voceros más fantasiosos del oficialismo auguran que bajará el desempleo, se reactivará la industria, aumentará la capacidad instalada en uso, el consumo per cápita.

La caída de la recaudación impositiva se agravará merced al aumento de subsidios a las concesionarias que proveen electricidad. Se tornará más peliagudo llegar al déficit cero. El ajuste tan encubierto cuan inminente engrosa el paquete de medidas. De eso no se habla, por ahora.

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Libertades y desmoronamiento: Los caballer… los grandes empresarios se encontrarán mañana con el presidente. Hubiera sido sensato hacerlo antes de los anuncios pero la ostensible desesperación del oficialismo apuró la movida.

El espíritu de las Pascuas derramó bendiciones judiciales para los capitanes de la industria. Faltas de mérito, desprocesamientos, llovieron como manáy permitirán reuniones famigliares sin sobresaltos. Según el derecho penal clásico era menester dos partes para tipificar cohechos, la jurisprudencia de Macrilandia es innovadora: descubrió las presuntas coimas unilaterales.

La libertad es mucho pero no todo. Nada es perfecto, ni aún para los beneficiarios del modelo. La cotización de acciones de empresas criollas en Wall Street se desmorona. El “mundo” no cree en la Argentina aunque los equipos económicos se colmaron de cracks de los mercados: Alfonso Prat Gay, Nicolás Caputo, Gustavo Cañonero. Evitar una corrida del dólar, he ahí la clave del futuro según la Vulgata macrista, los demás indicadores te los debo.

La inflación argentina fomenta lecturas banales, monocausalistas. Debe conjugarse con otras variables, empezando con el modo de inserción de nuestra economía en la globalización financiera. Desde hace décadas los mercados avanzan sobre los Estados, las decisiones corporativas sobre los sistemas democráticos, el sector financiero sobre los productivos. La concentración de riquezas es regla, dentro de las derruidas fronteras nacionales o en la aldea global. El modelo macrista se metió hasta el cuello en ese sistema sin cautela ni regulaciones ni sensibilidad social. Así las cosas, las tendencias de la globalización alcanzan récords mundiales en estas pampas.

Sería simplista imaginar que la crisis de 2001 se repetirá como un calco pero sería insensato olvidar alguna de sus enseñanzas o secuelas. Una es la pérdida de valor de las empresas con asiento en laArgentina, que podrían ser adquiridas como pichinchas. El ex presidente Eduardo Duhalde les evitó el mal trago a varios de los mayores grupos económicos del país, empezando por Clarín, mediante medidas de emergencia. Dichos salvatajes, rescates de gigantes, fueron pagados por millones de personas. 

En quinchos de la City, en tertulias con periodistas amigos y otros que no lo son, grandes jugadores se muestran atemorizados. Rescatan conceptos, vocablos u obsesiones nac & pop o de izquierdas. “La Embajada” –malician en voz baja– está detrás (o delante) de ciertas decisiones judiciales… más de primera instancia que de Cámara, agregaría uno. Los buitres financieros ya no sobrevuelan sobre el acervo público sino sobre patrimonios privados. Con conspiraciones o sinmigo, objetivamente la Argentina se va colocando en la mesa de saldos, con precios de fábula. 

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Un PH con parrilla: El Decano de la Facultad de Sociales de Estocolmo le saca punta a la calculadora y se estremece de gozo futuro. “Váyame alquilando un PH con parrilla, profesor” - urge a su discípulo, el politólogo que hace su tesis sobre Argentina. “Cómpreme diez o veinte kilos de asado, vacío y matambre a 149 pesos el kilo (un regalo medido en coronas), guárdelos en el frízer que estoy yendo”. Omite aclarar que no vendrá solo, en el promisorio segundo semestre. Se le ha pegado una joven delgada, rarísima, poco comunicativa que quiere acompañarlo. Se llama Lisbeth Salander. El Decano, hombre curtido, no se hace ilusiones con la muchacha: sabe que lo está usando pero, de momento, se gratifica con el intercambio. Por otro lado, clandestinamente, lo asesorará el comisario Kurt Wallander quien investigará al politólogo y a su insaciable capacidad de gasto.

El politólogo trata de explicarle que la carne barata es poca cosa para el paladar del Decano pero choca con el entusiasmo del visitante, quien también le pide una reunión con Cristina, otra con Roberto Lavagna y tres con Durán Barba. 

Falta más de un mes, piensa el politólogo y parte raudo a reunirse con la pelirroja progre que recorre el conurbano siguiendo los pasos del ex ministro Axel Kicillof. Hace meses que tienen asistencia perfecta a las reuniones entre intendentes. La colorada, antes progre, luego kirchnerista y cristinista desde hace años es una predicadora de la unidad. La lucha continúa, piensa nuestro estudioso y se embarca pensando en asados, fotos con los compañeros y otras gratificaciones. Pasa la sideral factura por la nafta como viáticos, ajeno a la auditoría que se le viene.

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Ventaja deportiva: El análisis de discurso es el deporte preferido de académicos y formadores de opinión, de ahí el interés del Decano por Durán Barba. Sin embargo, los hechos, tozudos, se empeñan en existir. El Gobierno retoca la política económica, admitiendo su influjo en las preferencias electorales. El cambio revela activismo de la Casa Rosada valiéndose de una ventaja deportiva en campaña:aún el más oficialismo más conservador puede destinar recursos para atraer voluntades. El clientelismo no bastará para explicar la buena racha de los gobernadores en el cuarto oscuro pero contribuye en parte. Con cajas exhaustas, Macri está limitado para abrir la mano… nunca del todo.

Otra ventaja de quien maneja el Estado: la chance de “hacer agenda”, por cojones superior a la de sus adversarios. En este caso se trata de políticas concretas aunque envueltas en cortinas de humo. Este cronista cree que su impacto en la economía real será bajo pero sugiere atender a la movilidad de Cambiemos, capaz de desafiar un cachito a su propia ideología. 

La novedad, por ahí, incide en el escenario político. El gobierno convoca a ONG de consumidores y a movimientos sociales a controlar los precios y el abastecimiento. La jugada conlleva riesgos, como cualquier novedad. Si la militancia de las organizaciones sociales y sus líderes más representativos recogen el guante y se movilizan tal vez cobren un protagonismo inusual en los meses venideros. Tal vez, solo tal vez, nada menos que tal vez, Macri y su elenco abrieron una pequeña caja de Pandora.

El Gobierno toma riesgos, no se resigna a encaminarse mansamente a una derrota electoral. No hay problema mientras recurra a herramientas democráticas aún al clientelismo que transita una zona gris.

El peligro finca en la idiosincrasia de la derecha argentina y la trayectoria del macrismo: habituado a burlar la ley, perseguir judicialmente a sus adversarios, encarcelarlos, espiarlos, armar tramoyas con services y reprimir brutalmente. Sembró tempestades, es factible que tema que se le vuelvan en contra. Salir de la Casa Rosada, más que un episodio de alternancia puede ser leído como una amenaza y detonar reacciones ilegales, hasta violentas. Es una perspectiva entre varias, ni segura ni imposible. Habrá que ver.

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Barajas y cenizas: La bala de plata económica, supeditada al modelo del Fondo Monetario Internacional (FMI) producirá un impacto de baja intensidad. Al Gobierno le quedan tres naipes, menos de los necesarios para buscar un póker: confiar en su caudal de votantes de fierro (no “cautivos”, vocablo reservado a quienes se inclinan por los populistas), el recurso al miedo o al odio antiperonista, las artimañas de Comodoro Py. La crisis no cesa: por favor, don Centeno, escarbe entre las cenizas de su parrilla y escríbase unas páginas. A falta de pan, buenas son denuncias recalentadas.

Así se bosqueja el cuadro de situación cuando está por cumplirse un tercio del año. Lo peor y lo más movido están por venir.

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