A los 22 años, la noruega Aurora es el hada plateada del indie alternativo internacional
La cazadora que ya no se oculta
Su reciente EP es la mejor traducción de su ADN mutante, oscuro y enérgico, con guiños al feminismo y el movimiento LGBT.
"Empezar a tocar fue una ventana que se abrió en mi alma", dice Aurora, que mañana tocará en el Teatro Opera."Empezar a tocar fue una ventana que se abrió en mi alma", dice Aurora, que mañana tocará en el Teatro Opera."Empezar a tocar fue una ventana que se abrió en mi alma", dice Aurora, que mañana tocará en el Teatro Opera."Empezar a tocar fue una ventana que se abrió en mi alma", dice Aurora, que mañana tocará en el Teatro Opera."Empezar a tocar fue una ventana que se abrió en mi alma", dice Aurora, que mañana tocará en el Teatro Opera.
"Empezar a tocar fue una ventana que se abrió en mi alma", dice Aurora, que mañana tocará en el Teatro Opera. 

La experiencia del vivo resulta para Aurora Aksnes una fuerza transformadora. Mientras canta con los ojos bien abiertos y una sonrisa casi transparente, esta compositora noruega de 22 años, de pelo dorado y cuerpo diminuto, se enciende como una fuerza salvaje. Perdida entre sus músicos, es un duende plateado rebotando en estado de trance, en medio de un pop abrasivo de corte épico que sintetiza la gracia ampulosa de Florence & The Machine con la oscuridad nubosa de Enya. Aurora flota como un pavo real que abre bien largo las plumas para ostentar una belleza de matices múltiples. “Ahí, mientras canto, es donde siento que estoy completa, y eso la gente lo recibe y se contagia”, dice ella. “Simplemente no puedo no hacerlo.”

Nacida en Stavanger, Norguega, en 1996, Aksnes no tiene demasiados recuerdos antes de empezar a tocar el piano. Como menor de tres hermanas dentro de una familia de clase media que rápidamente se instaló en la ciudad de Os, al sudoeste del país, Aurora tuvo una infancia algo solitaria que la terminó acercando a la introspección. Dice que fue a los 6 años cuando encontró el piano en el ático de su casa, y que al empezar a tocarlo sintió cómo algo cambiaba para siempre. “Recuerdo que me hizo sentir muy bien, me hizo sentir en calma. El empezar a tocar fue una ventana que se abrió en mi alma. Desde aquel momento la música me sirve para entenderme y entender el mundo”, cuenta. “Me hizo ver que todas esas emociones que guardaba tenían un propósito: debían ser expresadas a través de una melodía y una letra.”

Después de aquella temprana revelación, Aksnes empezó a optimizar el tiempo fuera de la escuela, sacando en el piano las canciones de sus artistas favoritos, que van desde su “amado” Leonard Cohen y Enya hasta el metal de Mastodon. Con tan solo 11 años ya había escrito su primera canción y empezaba a generarse la fama de joven talento en la región. “Cuando tenía 16 me preguntaron si me quería convertir en artista y dije no. Me ofrecieron componer para otros y pensé en probar, pero después me di cuenta de que no quería que nadie cantara mis canciones porque son mis bebés. Así fue cómo me convertí en artista”, cuenta Aksnes riendo.

Después de algunos simples de éxito veloz como Runaway, que llegó al millón de plays en Spotify en seis semanas, el primer disco de Aurora, publicado en marzo de 2016, terminó de ubicarla como una fuerza nórdica de alcance global, coronando ese mismo año con una visita al The Tonight Show de Jimmy Fallon. “Es verdad que todo fue muy rápido pero nunca lo sentí forzado porque me estaba asegurando poder seguir haciendo mi música, siempre buscando”, dice Aurora. “La búsqueda es una de las misiones más importantes de la vida.”

El verdadero gesto identitario de Aurora parece haber brotado con fuerza en Infections of a Different Kind (Step 1), un EP editado en septiembre pasado que traduce con fuerza su ADN cambiante, siempre oscuro y enérgico, con guiños al feminismo y al movimiento LGBT, sobretodo a través del track de apertura, Queendom: “Estoy muy contenta de ver cada vez más mujeres tomando lugares de poder, desatando tantas trabas, perteneciendo a un momento revolucionario, que quieren un mundo más justo. Es una responsabilidad formar parte de este momento. Por la igualdad”, dice al respecto.

De a poco, sus canciones parecen ganar materialidad dentro de esa fantasía pop que ella suele comparar con el País de las Maravillas de Alicia. “Creo que esto último habla mucho más de mí, es más específico, más Aurora”, dice. “Soy una persona alegre con sus momentos raros, de subidas y bajadas. Puedo reír y llorar en cuestión de segundos, por eso siempre tengo ahí la música que me ayuda para encontrar el equilibrio y seguir adelante”, dice. “Ya sé que puedo escribir canciones bastante oscuras pero para mí es importante hacerlo, siempre me ayuda.”

Después de su show suspendido por mal tiempo dentro de la grilla del Lollapalooza Argentina 2018 (“Qué tristeza esa lluvia, pero gané unas vacaciones en Argentina”), Aurora vuelve al país para tocar mañana en el Teatro Ópera, dentro de un cronograma de giras casi interminable. Convertida en un pequeño fenómeno pop, no solo recorre el mundo, sino que empieza a posicionarse como una compositora de elite tras la invitación de The Chemical Brothers, apareciendo en los créditos de tres canciones de No Geography, el último disco del dúo inglés. “Un día me llamaron para que hiciera música con ellos, y fue increíble. Me gusta mucho la música de los ‘90 y soy muy fan de ellos”, dice Aurora con tono tímido.

“Al final, creo que soy una cazadora de sonidos, de melodías y de palabras... Estoy en busca de la canción perfecta de Aurora”, agrega. “Quiero echar luz sobre sitios oscuros, que mis canciones puedan ayudar a la gente que anda con algún problema. Eso es lo que pienso hacer mientras pueda.”

* Aurora toca el sábado 25/5 a las 21 en el Teatro Ópera, Av. Corrientes 860.

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