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Por Claudio Zlotnik

Futuro con sombras

Pese al repunte de las cotizaciones y del acuerdo FMI-Brasil, la prudencia domina a los financistas. Piensan que lejos está la crisis de haber concluido. Y tienen temor a una nueva sacudida.

Algunos financistas comparan la coyuntura de los mercados con la campaña del Boca puntero. Sin lucir, el equipo de Carlos Bianchi va sumando puntos que lo acercan, fecha tras fecha, a la vuelta olímpica. Pero, pese al buen desempeño, el técnico y los jugadores hicieron de la cautela y el perfil bajo una bandera. En el recinto bursátil sucede algo similar. Aunque las acciones vienen repuntando, los operadores se muestran prudentes. No se ilusionan. Saben que está lejos el final de la crisis. Y toman a cada buena noticia como un partido ganado en medio de un largo campeonato.

En ese sentido, el acuerdo entre el Fondo Monetario y Brasil por 41.000 millones de dólares es visto por los financistas como un paso más hacia la salida de la crisis. Pero en la City prefieren la prudencia. La conclusión más escuchada es que Brasil necesitará realizar un ajuste adicional al anunciado. Y volver a poner en marcha el proceso privatizador, que este año permitió pasar a manos privadas el gigante de las telecomunicaciones Telebrás.

En la lógica de los inversores, Brasil deberá ofrecer en las próximas semanas un shock de confianza, que sea capaz de hacer caer las tasas de interés. Con 30 mil millones de dólares en vencimientos de deuda interna en el próximo mes y medio, y otros 130 mil millones a lo largo del ‘99, sobre un stock total de 300 mil millones, cualquier paquete de asistencia financiera tendría poca efectividad si las tasas se mantienen por encima del 40 por ciento anual. Por eso, algunos inversores apuestan a que Cardoso guarda un as bajo la manga. Y que tendría hasta el primer trimestre del año que viene para mostrarla. Mientras tanto, el mercado le tomará el pulso al Congreso brasileño. Los parlamentarios tienen en sus manos los puntos más importantes del ajuste fiscal. Y los financistascalculan que en los próximos noventa días tendrán una idea del apoyo político que recibirá Cardoso.

Hasta entonces, los inversores permanecerán con el sabor a poco que dejó el paquete de rescate coordinado por Michel Camdessus. Ese arma de doble filo -calma con sensación de insatisfacción- podrá alejar los temores a un rebrote de la crisis en el corto plazo. Pero amenaza con dispararse si el clima de incertidumbre empieza a calar entre los operadores con el paso de los días. Incluso, algunos operadores comparan la serenidad actual con la vivida por la Argentina en el ‘87, cuando Raúl Alfonsín y Juan Vital Sourrouille instrumentaron el Plan Primavera para salir de un mal trance. En ese momento, a la quietud le siguió el colapso. La diferencia ahora es que cualquier síntoma que sienta Brasil repercutirá indefectiblemente en la Argentina. Por caso, el ciclo recesivo al que se encamina el país vecino se traducirá en una desaceleración de la economía local.

Como los hinchas de Boca, los financistas cruzan los dedos para que el sueño de la vuelta olímpica se transforme en realidad. La diferencia entre unos y otros radica en que el boquense sabe que el Apertura finaliza el domingo 13 de diciembre. Los hombres de la City, en cambio, ignoran cuándo descorcharán la champaña.