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El Buen Inversor

La crisis llama otra vez

El alfiler que explotó la burbujita fue Brasil. Los fantasmas retornaron al recinto asustando a los financistas. Perspectivas de ganancias decrecientes adelantan un horizonte de incertidumbre.

Por Claudio Zlotnik

El romance duró poco. Los financistas se habían entusiasmado, por más que sabían que no iban a ser eternos los últimos dos meses dulces. Pero nunca pensaron que los temblores retornarían tan rápido ni tan contundentes. El accionar conjunto de las bancas centrales de los países desarrollados recortando las tasas de interés, sumado al apoyo financiero para Brasil, hicieron creer a los inversores en un fin de año relajado. Pero ante el primer traspié de la administración Cardoso en relación con el ajuste prometido, la incertidumbre volvió a ganar terreno.

En la city hay coincidencia de que el rally alcista de octubre y noviembre dejó inflados los precios de las acciones. Y que tarde o temprano se imponía un ajuste hacia abajo, acorde con las expectativas de crecimiento de la economía. Pero lo que no figuraba en las cuentas de nadie era que el Congreso brasileño rechazaría uno de los puntos centrales del programa de ajuste consensuado entre Cardoso y el Fondo Monetario.

Ese tropezón político desestabilizó los mercados. Mientras los líderes económicos del mundo desarrollado analizan los antídotos necesarios para impedir que la economía global se sumerja en la recesión, los inversores volvieron a poner la lupa en Brasil. Saben que si Cardoso no cumple con lo pactado, de poco servirán las medicinas que acerquen los países centrales. En ese caso, acreditan en la city, se gatillará nuevamente la cuenta regresiva sobre Brasil.

Los financistas, tal como lo demostraron la última semana, presionarán para que Cardoso juegue a fondo. Pero, sin respuestas a la vista, sienten lejano el idilio de las últimas semanas y empiezan a preguntarse si la llegada del verano estará marcando el inicio de una nueva etapa con fuertes derrapes.

Quienes se alinean con esta perspectiva pesimista sostienen que el recorte de tasas en Estados Unidos y Europa es condición necesaria pero no suficiente para evitar que las economías más grandes se desaceleren en el ‘99. Y aseguran que, dado el menor crecimiento esperado, los precios de las acciones norteamericanas son caros teniendo en cuenta la estimación de ganancias del año que viene. En este contexto, un Dow Jones en pendiente no haría otra cosa que arrastrar los mercados latinoamericanos. La firma norteamericana Lehman Brothers es una de las consultoras que alertó sobre lo que podría venir: “Lo peor de la crisis todavía no llegó, la situación (mundial) continúa deteriorándose”, señaló. El banco ING Barings, a su vez, rebajó al 0,2 por ciento su perspectiva de crecimiento de América latina para el ‘99. Después del idilio, los financistas volvieron al ritual del último año y medio, sacando cuentas de los desajustes que provoca la crisis global.