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Sorpresa
y media
En el prolijo folleto con el que Telefónica explica las bondades de sus servicios, el usuario se encuentra con el apartado Cómo evitar sorpresas poco agradables, en el que se advierte acerca de las peligrosas consecuencias del uso desmedido de los servicios de sexo telefónico conocidos como Hot Line. El folleto habla, claro, del precio. El usuario, ignorante al fin, termina llamando a lugares como Guyana (00592) o Sierra Leona (00232) a un precio de entre $4 y $5 el minuto, sin imaginarse las cifras astronómicas que terminará pagando. Las cosas empeoran si hay adolescentes en casa. Es a ellos, según el folleto, a quienes, en general, están dirigidos este tipo de servicios. Por eso, en pos del sano desarrollo sexual de los adolescentes argentinos, Telecom propone reuniones hogareñas en que el titular explique claramente al grupo familiar el alcance de estos servicios y los inconvenientes que genera el uso de los mismos. Lo que no queda claro es si el folleto se refiere a los pelos en la mano o al derroche de dinero, sabiendo que el alquiler de una película porno cuesta $3,50 y no hace falta devolverla hasta 24 horas después. |
Cuando el mate ataque
Desde hace un tiempo, de manera relativamente silenciosa, se vienen organizando en los rincones menos sospechados del país pequeños bastiones de resistencia nacional a lo que se supone será una nueva y abrumadora avanzada de la Pax Americana: la importación a la Argentina, en cantidades industriales, de helado de dulce de leche fabricado en algún inhallable laboratorio del desierto de Utah: ice-cream de dulce de leche made in USA. Pero atención, nacionalistas: desde hace dos años, la pequeña heladería Bella Italia (avenida Cabildo 2628) fabrica helado de yerba mate. Según Raúl Del Negro, propietario e ideólogo, la iniciativa es todo un éxito y el helado convoca multitudes: Muchos turistas, y gente que vive por acá, sobre todo chinos, norteamericanos y orientales en general (sic). |  |
| Por el mismo precio que cualquier otro sabor convencional, un arriesgado y poco telúrico paladar de Radar cató el helado para comprobar que sí, la crema helada tiene el innegable sabor del mate. Es más. Sabe igual que el mate vía bombilla: horas después de haberlo tomado, su sabor continúa adherido al paladar. Como si esta defensa de lo nacional fuera poco, la heladería ha organizado desde el verano pasado la fabricación de helado de gaseosa cola, que hasta es efervescente, pero sólo lo vendemos entre septiembre y marzo, porque al ser un helado de agua, el paladar lo pide por esa fecha, revela (sic) Del Negro, estratega y paladar. |
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Te llevo bajo mi piel
Siempre lo mismo: se acaba el siglo y la gente no sabe qué hacer. Hasta hace poco, dos de las formas más populares de matar el tiempo eran perforarse las rincones más inesperados del cuerpo y colgarse aritos de los orificios en cuestión, o tatuarse hasta parecer un estampado búlgaro. Ahora bien, un tal Steve Haworth ha inventado algo que se conoce como Body Art 3D, una variante para decorar el cuerpo que comienza a ser furor entre todos aquellos aburridos de tanto perforado y tatuado. La técnica es más o menos así: Haworth corta, separa la piel del tejido subcutáneo (ese pellejo transparente entre la carne y la piel), introduce el implante (construido en acero quirúrgico), cose y venda, para que el nuevo tejido se reproduzca. A unos pocos hasta les gusta el dolor, sonríe el inventor. En lo que va del año, él solo y sin salir de Phoenix ya ha realizado más de 450 implantes. Entre los más solicitados se ubican las bolitas en tamaños varios y los cuernos en la frente (más exitosos entre las mujeres que entre los hombres). Por cada implante, además, cobra entre 300 y 600 dólares. Sus opositores afirman que un quiste es más barato. |
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