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Los fantasmas de Roque

Por Maximiliano Montenegro

La puesta en escena que ensayó el lunes pasado Roque Fernández con los dirigentes de la Unión Industrial, para desactivar un frente de conflicto en medio del histórico paro agropecuario, no le durará mucho. “Fue la reunión más productiva que tuvimos con el ministro”, declaró sonriente el empresario menemista Alberto Alvarez Gaiani, a pocos días de despedirse de la presidencia de la UIA. En el ínterin, Roque acordó con sus principales colaboradores llamarse a silencio y no polemizar públicamente con los empresarios (ver aparte), en un intento por frenar una escalada de reclamos de los sectores productivos que, en el ala política, agita el fantasma del final del gobierno de Alfonsín. Sin embargo, el jueves próximo asumirá la nueva conducción de la entidad, liderada por Osvaldo Rial y José Ignacio De Mendiguren, y redoblará la apuesta. Un borrador del documento que le llevarán a Menem, al que accedió en exclusivo Cash, dice que la crisis se profundizó “por la falta efectiva de respuesta del equipo económico”. Advierte que la apreciación del peso frente al real alcanza al 40 por ciento desde el año pasado. Dice que la situación del Mercosur es “crítica”. Y asegura que “para defender la Convertibilidad” se deben tomar “medidas urgentes” para mejorar la competitividad.

En los últimos días, los dirigentes de la UIA dieron los retoques finales al “libro blanco”, una detallada recopilación de las penurias de más de 30 ramas industriales, sobre la base de los informes de las propias cámaras sectoriales (ver aparte). Pero el verdadero impacto lo causará el diagnóstico que presentará la entidad fabril sobre los problemas de competitividad de la economía convertible. Y el riesgo de que una nueva crisis del sector externo comprometa la estabilidad.

Los empresarios dirán que hay que resistir cualquier presión devaluacionista. Pero, denunciarán que la pasividad de Roque Fernández para enfrentar la crisis productiva es la peor amenaza a la supervivencia de la paridad fija de un peso igual a un dólar. Estos son los principales puntos del documento:

“Brasil viene incrementando su competitividad (en relación con Argentina), por disminución de sus costos en dólares en casi un 10 por ciento en 1998 y más del 30 por ciento en lo que va del presente año. En total, mejoró en un 40 por ciento su competitividad frente a Argentina”.

A su vez, “el índice de precios en dólares de una canasta de commodities (que exporta la Argentina) cayeron un 20 por ciento desde comienzos de la crisis internacional”.

“Los efectos del shock externo se acentúan por la falta de respuestas efectivas del equipo económico”.

“Las exportaciones argentinas están desde octubre pasado en niveles inferiores a los de 1996”.

En el ranking de exportaciones sobre servicios anuales de la deuda, un indicador de capacidad de repago, que siguen atentamente las calificadoras internacionales de riesgo, Argentina figura al tope entre 22 países emergentes. Según The Economist, los servicios de la deuda representan el 58 por ciento de las exportaciones argentinas, mientras que en Brasil esa proporción es 57 por ciento, en México 32 por ciento, en Chile, 20 por ciento y en Corea, 8 por ciento.

“En la actual recesión, la economía no genera superávit comercial que permita reemplazar los dólares financieros por dólares comerciales, porque hay una importante retracción de las exportaciones que convive con un creciente desplazamiento de la producción local por importaciones”, explica el informe de la UIA.

“La situación del sector externo de la economía es muy complicada porque, a pesar de la caída del PBI, este año habrá un fuerte déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos”.

Así, “el Mercosur se encuentra en una situación potencialmente crítica”, enfatiza.

“La Unión Industrial Argentina considera que para defender la convertibilidad se hace imprescindible trabajar de manera urgente en remover los factores que afectan negativamente la competitividad de nuestra producción”, concluye.

Las maniobras de Roque por neutralizar los reclamos de los industriales contaron en los últimos días con la colaboración de Alvarez Gaiani. El dirigente de la Copal, la poderosa cámara de la industria alimentaria, ofreció a los medios una versión rosa de la reunión del lunes, de la que participaron también Rial y De Mendiguren. A su vez, logró desactivar un comunicado de adhesión de la UIA al paro agropecuario, que hubiera caído como un balde helado sobre Roque, señalado por sus colegas del Gabinete Nacional como el culpable de tanto costo político en el ocaso del mandato de Menem. Más aún, la apretada agenda organizada por el saliente titular de la entidad en su última semana de gestión (que incluyó entrevistas con Carlos Silvani, representantes de la CGT, la Iglesia y hasta el canciller Guido Di Tella) fue interpretada por más de uno como una jugada acordada con Menem para condicionar a su sucesor.

Sin embargo, la tregua será efímera. A partir del jueves, Rial, aunque él lo niegue, más cercano a las filas del duhaldismo, volverá a poner a los industriales a la ofensiva. Y, por eso, plantearán directamente al presidente Menem los reclamos que no encontraron eco en Fernández: eliminación de impuesto a los intereses y a la renta mínima presunta, falta de resultados en las negociaciones con Brasil, carencia de instrumentos para administrar el comercio exterior, atraso en la devolución de créditos fiscales por IVA y alto costo del crédito, entre otros.

El documento que circuló por el Comité Ejecutivo revela que, en el último año, el margen de utilidades de las empresas industriales fue, por lejos, el más bajo de la economía. Según el informe, sobre una muestra de 500 empresas, las utilidades en la industria alcanzaron a sólo 1,8 por ciento de la facturación, mientras que en los servicios públicos fue del 8 por ciento, en el sector financiero del 7,5 por ciento, y en el sector primario (petróleo y gas) del 13 por ciento.

Sobre la base de estos datos, hay muchos dirigentes, en especial del interior del país, integrados a la nueva conducción, que creen que los industriales deberían imitar la movilización de los hombres del campo. Los representantes de los grandes grupos que se incorporarán a la cúpula de la entidad (se menciona a Socma, Pescarmona, Pérez Companc, Acindar, Loma Negra y Techint) contrapesarán esas ideas y buscarán una salida más moderada. Pero aun así, nada volverá a ser como antes. Hace tiempo que las bases empresariales le dieron la espalda al menemismo. Y, todavía en plena recesión, Roque deberá acostumbrarse a escuchar reclamos cada vez más subidos de tono.


Está en contra de la dolarización de la economía Según Krugman, Argentina seguirá la vía de Brasil

Paul Krugman, el economista estrella del MIT, dice que Argentina dejará flotar el tipo de cambio, al igual que Brasil, antes que ambos países dolaricen sus economías.

Por MaximiIiano Montenegro

El economista estrella del MIT, Paul Krugman, habla sin vueltas sobre el tema tabú de Argentina. En un artículo reciente, que se puede hallar en su página personal de internet, insiste con que, tarde o temprano, Argentina debería abandonar el tipo de cambio fijo y dejar flotar el peso, siguiendo el camino de Brasil y de Australia. Además, rechaza que la dolarización propuesta por el gobierno sea una solución para evitar el ataque de los especuladores contra la economía local.

En un artículo publicado en la revista Slate, en el que desestima la idea de que sea positivo el que se reduzca el número de monedas en la economía mundial, Krugman aborda el debate de la dolarización.

El economista de moda en el mundo desarrollado recurre al máximo profesor de Roque Fernández, el nobel Milton Friedman, para defender el argumento en favor de mantener monedas nacionales y un tipo de cambio flexible. Y acota: “Un aspecto particular de este debate es que atraviesa las fronteras ideológicas tradicionales. Los socialistas europeos prefiere una moneda unificada mientras que tanto los progresistas (liberals) americanos como los tatcheristas simpatizan más con los tipos de cambio flexibles”.

Para defender la flotación cambiaria, Krugman cita la siguiente analogía de Friedman: “El relaciona un ajuste cambiario con el acto de adelantar la hora en primavera. Un verdadero devoto del libre mercado debería -si es consistente- denunciar esto como una interferencia del gobierno: ¿por qué no dejar que la gente elija libremente si quiere comenzar su día laboral más temprano? Pero aquí hay un problema de coordinación”, explica. “Es difícil para cada hombre de negocios cambiar su agenda laboral a menos que todo el mundo haga lo mismo. Como resultado, es mucho más fácil lograr el cambio deseado dejando las agendas sin modificaciones, pero adelantando los relojes”, concluye.

“En el mismo sentido -prosigue Krugman-, Friedman argumentó que para un país cuyos salarios y precios sean demasiados altos comparados con los países con los que comercia es mucho más fácil hacer el ajuste necesario vía el valor de su tipo de cambio que a través de miles de cambios individuales de precios.”

Traducido a la discusión de Argentina: si los salarios y precios locales en dólares quedaron demasiado altos, en comparación, por caso a Brasil, Krugman diría que sería mejor dejar devaluar el peso antes que tener que renegociar todos los salarios y precios a la baja. Obviamente, si la economía estuviera completamente dolarizada, no habría ajuste cambiario posible.

“El miedo a un ataque especulativo contra el peso, no el deseo por mayor eficiencia, es lo que llevó a Argentina a hablar seriamente de reemplazar los pesos por dólares y hacer de la dolarización un tópico de discusión en toda Latinoamérica”, asegura el economista del Massachussets Institute of Technology. “Pero mientras la especulación cambiaria ha tenido impactos desastrosos en algunos países, en otros dejar caer el valor de la moneda parece haber sido la medicina indicada por el médico”, advierte. Así, destaca que “en Australia, haber dejado flotar su moneda, permitió que la isla continental navegara sin problemas a través de la crisis asiática”. “Incluso en Brasil parece que los temores de que una devaluación traería de vuelta la hiperinflación eran infundados”, arriesga. Y entonces, lanza su predicción: “Argentina y Brasil se parecen mucho a Australia: naciones ricas en recursos naturales alejadas del resto del mundo, sin un socio comercial dominante del hemisferio norte. La lógica sugiere que tarde o temprano estos países, si logran dejar atrás sus historias inflacionarias, no tiene sentido que adopten la moneda de un país lejano (por Estados Unidos) que no tomará en cuenta sus intereses nacionales” y enfatiza los beneficios de la “flexibilización cambiaria”.


  • La Unión Industrial redoblará sus reclamos al gobierno a partir de esta semana.
  • Documento exclusivo: el informe que los empresarios presentarán a Menem.
  • “Brasil incrementó su competitividad en relación a Argentina un 40 por ciento desde el año pasado”.
  • “La situación del sector externo de la economía es muy complicada porque, a pesar de la caída del PBI, este año habrá un fuerte déficit en la cuenta corriente del balance de pagos”.
  • “El Mercosur se encuentra en una situación potencialmente crítica”.
  • “La UIA considera que para defender la Convertibilidad es necesario tomar medidas urgentemente”.


    El “libro blanco” que la UIA le llevará a Carlos Menem La crisis que leerá el Presidente

    El libro blanco de la Unión Industrial, que será entregado al presidente Menem, incluye una pormenorizada descripción de la crisis productiva. Esta es una síntesis, sector por sector:

    Siderurgia: 14 empresas emplean a 15 mil personas. “El nivel de actividad cayó un 30 por ciento, mientras que las importaciones crecieron un 20 por ciento. Se perciben aumentos de stocks y suspensiones masivas de personal.”

    Industria de la indumentaria: entre 1994 y 1999 desaparecieron 1100 establecimientos, en su gran mayoría pymes. “El principal problema son las importaciones a precios de competencia desleal y la veda al crédito bancario.”

    Máquinas herramientas: “Baja de ventas del 26 por ciento en el primer trimestre del ‘99, en relación al ‘98, y caída de las exportaciones del 24 por ciento. La dotación de personal se redujo un 5 por ciento este año.”

    Industria del juguete: En los últimos años desaparecieron 150 establecimientos.

    Industria de la motocicleta, bicicleta y afines: 400 establecimientos pymes que ocupan a 4 mil personas. Los problemas principales son: importación a precios de dumping (ingresaron bicicletas a 8 dólares), altas tasas de interés y falta de prefinanciación de exportaciones.

    Calzado: 600 firmas, aproximadamente el 90 por ciento pymes, con 10 mil empleados. Problemas: competencia desleal, lentitud en el recupero de IVA y reintegros a la exportación.

    Caucho: Desde 1991 se redujeron en un 44 por ciento los establecimientos y en un 38 por ciento el nivel de ocupación.

    Metalúrgica: desde 1991, desaparecieron 25 mil puestos de trabajo.

    Celulosa y papel: el total de empleados pasó en los últimos 8 años de 13 mil a 7 mil. Actualmente se están produciendo despidos y suspensiones. La devaluación brasileña redujo los costos de las empresas de ese país en un 50 por ciento.

    Bienes de capital: el empleo se redujo de 87 mil personas en 1991 a 62 mil en 1999. El régimen de plantas llave en mano desplazó a productores locales. Encima, por la crisis internacional, ingresan bienes a precios subsidiados.

    Industria eléctrica y electrónica: en lo que va de la década los puestos de trabajo del sector cayeron de 200 mil a 40 mil. Denuncian trabas a exportaciones argentinas en Brasil y la ineficiencia de la Aduana en el control de mercaderías importadas.


    Guidotti se bajó de un debate pautado con la UIA Miedo al fantasma de Alfonsín

    La semana anterior, el viceministro de Economía, Pablo Guidotti, accedió a debatir en Cash con el secretario de la UIA, José Ignacio De Mendiguren, sobre los reclamos de los industrias y las respuestas del equipo económico a la crisis. Sin embargo, días antes del encuentro, el vocero de prensa de Roque, Augusto Rodríguez Larreta, se comunicó con este diario y explicó: “El debate no se hace, no podemos pelearnos justo ahora con los empresarios”. Cash cuenta aquí las dudas en el equipo económico sobre cómo enfrentar los reclamos de los sectores productivos, el enojo del ala política del oficialismo con Roque y los guiños de Economía tanto con Duhalde-Palito como con la Alianza.

    En el equipo económico existe una premisa: la reforma impositiva, y en especial el impuesto a los intereses y a la renta mínima presunta de las empresas, no se toca. Más de una vez, Roque se escudó para defenderla en las exigencias del FMI y hasta apeló a los economistas de la Alianza para negociar su aprobación. Pero tanto para los hombres del campo como para los industriales fue la gota que colmó un vaso lleno de reclamos sin respuestas por parte del ministro.

    En los últimos días, mientras el paro agrícola golpeaba en los ánimos de la Rosada, el ala política empezó a bombardear la intransigencia de Roque. En particular, porque son cada vez más los que temen que los reclamos de los sectores productivos vayan in crescendo, junto con el costo político de la movilización empresarial contraria al Gobierno.

    “Nadie abre la boca, hasta que pase la tormenta”, ordenó Fernández a sus colaboradores. En otros términos: ahora, la estrategia es “si no damos respuestas, al menos que no se note”. Mientras sonreían el lunes para la foto, durante la reunión liderada por Alvarez Gaiani entre la UIA y el ministro, Guidotti se excusó con De Mendiguren: “Me parece que no vamos a poder debatir, tengo problemas con Roque”, le dijo. El silencio de radio también incluyó a los representantes de Economía vinculados con el agro: Juan Leguiza, asesor de Roque y frustrado secretario de Agricultura, recibió la orden de rechazar el ofrecimiento a debatir con los dirigentes del campo el miércoles por la noche en el programa televisivo “A dos voces”, que conduce Marcelo Bonelli.

    En la estrategia de bajar el perfil frente a las protestas influyó Rodríguez Larreta, que evalúa que nuevos cruces no sólo descolocarían a Economía frente a la Rosada sino también ante el duhaldismo. Rodríguez quiere aceitar los vínculos del ministerio con Duhalde y, para ello, el nexo es su hermano, Horacio Rodríguez Larreta (hijo).

    Integrante de los cuadros técnicos de Ramón Ortega, Horacio, que suele reunirse con el viceministro Guidotti, ya explicó que mientras más intransigente se muestre Roque con los empresarios más serán los misiles que le dispararán desde La Plata.