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COMERCIAL DEL PLATA PIDE CONVOCATORIA DE ACREEDORES
Anochecer de Soldati

El grupo que había abarcado participaciones en cuanta privatización lanzó el gobierno de Menem terminó hundido bajo el peso de una abultada deuda.

Santiago Soldati, ex empresario exitoso y emblema del menemismo.
Fracasaron las negociaciones con los acreedores, comunicó a la Bolsa. 


Por Claudio Zlotnik

t.gif (862 bytes) Sociedad Comercial del Plata, el holding encabezado por Santiago Soldati, se presentó ayer en convocatoria de acreedores. La decisión es el desenlace de la crisis por la que atraviesa el grupo desde hace un par de años. Y se desencadenó en medio de una controversia judicial con una empresa estadounidense que le impidió a Comercial del Plata seguir desprendiéndose de activos para poder disminuir su abultada deuda. “No fue posible llevar a buen término las intensas negociaciones sostenidas durante los últimos meses con los acreedores financieros”, fundamentó Soldati en una nota enviada a la Bolsa. En el recinto, el papel de Comercio perdió 8,1 por ciento. En el último año, la desvalorización de la acción alcanza el 75 por ciento, cotizando ayer a 8 centavos cada una.
La deuda total del holding asciende a 700 millones de pesos. Para pagar ese pasivo, Soldati había diseñado una estrategia consistente en vender un grupo de activos: Compañía General de Combustibles (CGC), Tren y Parque de la Costa y su participación en Transportadora de Gas del Norte (TGN). De hecho, estaba negociando a dos puntas. Por un lado, con los interesados en adquirir esas empresas y, por el otro, con los acreedores, con quienes ya había arribado a preacuerdos. Pero el plan fracasó por un entuerto judicial con la petrolera estadounidense Reef Exploration. 
Esa compañía era socia de CGC en la explotación de una zona gasífera en Salta, hasta que le vendió su parte a la propia empresa de Soldati. Poco tiempo después, CGC revendió esa participación a Shell en 60 millones de pesos más que lo que había pagado. Pero la estadounidense interpuso un juicio en su país reclamando esa diferencia. Esa presentación judicial terminó trabando la estrategia de Comercial del Plata de continuar su proceso de ventas de activos. “Las pretensiones de Reef Exploration son arbitrarias e irrazonables”, suscribió Soldati en su comunicado.
En todo caso, la pelea con la petrolera estadounidense forma parte de la sucesión de problemas que tuvo el holding en los últimos tiempos. Ahogada por sus deudas financieras, el grupo se vio obligado a desprenderse de varias compañías. La nómina es voluminosa e incluye a Telefónica de Argentina, Philco, Telefé, Eg3, Transener, Aguas Argentinas, Comercial del Plata Constructora y Gas Natural BAN. A principios de los ‘90, el holding se expandía a la velocidad de la luz, diversificando sus negocios (tenía intereses en los rubros electricidad, gas, agua, telecomunicaciones, petrolero, entretenimiento y construcción) hasta convertirse en uno de los grupos económicos líderes. Pero semejante expansión tuvo un costo: el alto endeudamiento.
Los números del holding están teñidos por el color rojo. Su deuda, de 700 millones, se acerca peligrosamente al total de activos, que suman 1018 millones. Durante el ‘99, perdió 235,2 millones, y otros 44,8 millones en el segundo trimestre de este año. El ahogo financiero llevó a Comercial a dejar de pagar sus títulos de deuda, el año pasado. En la compañía aseguran que la única salida es vender los activos más importantes para cumplir con los pagos. Concretamente, la bandera de remate está puesta sobre CGC (que tendría un valor de 400 millones y tiene una deuda de 276,5 millones); Tren y Parque de la Costa (con un pasivo de 141 millones) y el 16 por ciento de participación en TGN. Además, Comercial posee la mitad de Trilenium, la compañía que explota el Casino de Tigre.
Ya hubo varios interesados en quedarse con algunas empresas del holding. Por Tren y Parque de la Costa mostró interés la estadounidense Paramount, pero las negociaciones se estancaron luego de que ésta se fusionó con la cadena CBS. Coto, a su vez, pretende los centros comerciales que se levantan en las estaciones del Tren. Pero aquí también las charlas quedaron en vía muerta. En la city, incluso, el rumor es que Pérez Companc se quedaría con la mayor parte de CGC, aunque Comercial desmintió la especie. El único hecho concreto es que el banco de inversión Dresdner Kleinwort Benson tiene el mandato para encontrar los candidatos. 
Para evitar la quiebra, Soldati tendrá que vender, sí o sí, algunas de las perlas que le quedan. En todo caso, una década después de la época de oro, el holding quedará reducido.

 

 

“No vamos a quebrar”

Por C. Z.
Jorge Morón, gerente financiero de Sociedad Comercial del Plata, explicó a Página/12, cuál será la estrategia del Grupo Soldati.
–¿Se salvan?
–Nuestro objetivo es llegar a un acuerdo con los acreedores que nos permita cumplir con los compromisos. La compañía posee activos de enorme valor, sobre todo Compañía General de Combustibles (CGC) y las participaciones en el Casino y en Transportadora de Gas del Norte. El problema es que no podemos pagar deudas de corto plazo teniendo activos que requieren de mucha inversión. No hemos logrado reestructurar la deuda como preveíamos, y por eso caímos en la convocatoria. No porque los negocios anden mal. No vamos a quebrar.
–¿Por qué llegaron a la convocatoria?
–Los acuerdos con los acreedores pivoteaban sobre la base de vender activos, básicamente el Tren de la Costa y CGC. Pero por distintas causas, esas ventas se trabaron, echando por tierra el esfuerzo de 15 meses por reestructurar la deuda. En este contexto, el nerviosismo de los acreedores fue en aumento y se creó un clima de inseguridad. El concurso es el paraguas legal que da legitimidad a la continuación de operaciones.
–¿Cuál es la salida?
–Está claro que debemos seguir las negociaciones para vender activos.
–¿Venden CGC a Pérez Companc?
–No hay ninguna negociación abierta. 
–¿Por qué se bloqueó la venta del Tren a la Paramount?
–Se fusionaron con la CBS y suspendieron la negociación.
–¿Coto compra los centros comerciales del Tren?
–Se sigue negociando.

 

 

Qué opina la city de la estrategia de SCP

Hernán Fardi, de Maxinver
“No será fácil”

“Para salvarse de la quiebra, Comercial del Plata tendrá que vender sus activos más importantes y, con esos fondos, pagar las deudas. No les será nada fácil. En medio del concurso preventivo, los potenciales compradores tratarán de subvaluar los activos, y el poder negociador de Santiago Soldati será sensiblemente inferior al que tendría si el holding gozara de buena salud. Su principal problema fue expandirse rápidamente, haciéndose cargo de negocios que no fueron rentables. A lo sumo, y siempre que la reestructuración sea exitosa, Comercial del Plata se quedará con pequeñas participaciones. Del grupo económico que alguna vez fue, quedará reducido a una mínima expresión que deberá contentarse si puede hacer frente a sus deudas.”

Claudio Zuchovicki, de ABN Amro Bank
“Probable éxito”

“Es muy probable que tenga éxito. Pero será a costa de vender todos sus activos de valor, como la Compañía General de Combustibles. Presumo que el grupo se reducirá al Tren y al Parque de la Costa, a pesar de que hace tiempo que está en venta. El error de Soldati fue jugarse a expandirse en forma acelerada, tomando deuda. Hizo malas inversiones, como el Tren, perdió mucho dinero y se descapitalizó. El aspecto positivo de la convocatoria es que congela momentáneamente el monto de los intereses que debe afrontar por su deuda. El aspecto negativo sería que, una vez más, serán perjudicados los pequeños inversores, ya que la compañía emitiría acciones para capitalizarse y salir del paso.”

 

 

opinion
Por Alfredo Zaiat

Game over

En esta oportunidad, Santiago Soldati no tendrá la posibilidad de arreglar sus negocios como lo hicieran en su momento los suizos Brown Boveri, controlante de Sociedad Comercial del Plata en la década del 70. Al comienzo de la última dictadura militar, los puntuales suizos endosaron al Estado la Italo Argentina de Electricidad, en condiciones ruinosas para el sector público, con José Alfredo Martínez de Hoz en ambos lados del mostrador. Ahora, Soldati tiene que enfrentar su ocaso sin alternativa de un Estado salvador, tupacamarizado por los grupos económicos asociados con la banca acreedora en los 90. El derrumbe de ese conglomerado petrolero diversificado a otras actividades se produce, paradójicamente, en un momento que el crudo alcanza los niveles más altos de los últimos diez años. Esa insólita situación refleja, en realidad, una pintura acabada de lo que fue el obsceno escenario de negocios desarrollado durante la década menemista, con las privatizaciones como eje de expansión de los grupos. Muchos de ellos sucumbieron porque no pudieron adaptarse a la apertura comercial sin ingresar, a la vez, en consorcios que se quedaron con empresas públicas. Otros, como Soldati, crecieron capturando los restos del Estado, luego de llevarlo a la quiebra en el ‘89 al succionarle recursos por diversas vías. A diferencia de algunos grupos, Soldati no tuvo nunca robustas espaldas financieras. Pero igualmente se lanzó a la aventura endeudándose para no quedar fuera del juego. Sus posesiones abarcaron desde canales de televisión (Telefé), Telefónica, gasíferas, electricidad, agua. En los últimos años vendió gran parte de sus participaciones para saldar la deuda acumulada, obteniendo extraordinarias ganancias de capital. Pero no fue suficiente. Para Soldati, game over.

 

 

HISTORIA DEL AUGE Y CAIDA DE LA FAMILIA SOLDATI
Sin puntualidad suiza

Por Claudio Scaletta

La analogía es inevitable. La era menemista marcó el apogeo de Santiago Tomás Soldati. Pero no fue él quien primero creyó en el riojano sino su hermano mayor, Francisco, alma mater de la expansión y diversificación del grupo familiar. En los primeros años de las privatizaciones, Sociedad Comercial del Plata (SCP) multiplicó por cinco su fortuna participando en prácticamente todas las áreas. Por entonces, y frente al desgaste de otras figuras del establishment empresario que habían optado por la alta exposición, como Amalia Lacroze de Fortabat o Francisco Macri, la estrella de Santiago Soldati comenzó a brillar como la de un hombre de negocios austero, amante del campo, de su familia y con fuertes convicciones religiosas. Lejos de la noche, los flashes y las distracciones mundanas, este empresario de 57 años y padre de tres hijos de 15, 18 y 20 años, comenzó a disfrutar de su nuevo lugar. Sin embargo, la declinación del menemismo también fue la de SCP y las suculentas ganancias obtenidas por las ventas de los activos obtenidos en la mesa de las privatizaciones fueron destinadas a cubrir los pasivos generados por la expansión.
Los primeros Soldati llegaron a la Argentina en 1907 desde Suiza. No vinieron a hacer la América, como tantos otros inmigrantes de la época, sino escapando de la amenaza de una posible invasión alemana. No debieron salir a buscar sustento en previsión al fin de los magros ahorros acumulados para el cruce del Atlántico sino que pronto adquirieron empresas y campos. Las primeras fueron la Droguería Suizo Argentina y la Droguería Estrella. Compraron tierras en distintas zonas. Villa Lugano y Villa Soldati llevan estos nombres en honor a sus ancestros.
Santiago Soldati cursó sus estudios primarios y secundarios en una escuela de sacerdotes anglicanos de Quilmes. A principios de la década del ‘60, con 17 años viajó a Suiza para completar su educación universitaria. A los 23 años se graduó en Ciencias Económicas en la Universidad de Lausanne y regresó a la Argentina para incorporarse al grupo. Cuenta la leyenda que comenzó sus tareas como cadete, para ir luego ascendiendo.
Pero el verdadero tiempo de las responsabilidades llegó tras la muerte de su hermano Francisco, ocurrida el 6 de mayo de 1991, tras una caída del caballo en un partido de polo. Se confirmaba así el sino trágico de la familia que se había iniciado con el asesinato del padre, por Montoneros, en noviembre de 1979. Dos días después de la muerte de su hermano, Santiago asumió la jefatura del grupo.
Aunque reconocido por su simpatía, Soldati es reacio a los relatos sobre su vida privada. Cuando en los reportajes se llega a este momento, las respuestas se repiten. “Mi desenchufe se da al lado de mi familia. Llueve o truene, los viernes me voy al campo”, confesó. El campo es la estancia La Elina en San Miguel del Monte, a 120 kilómetros de Buenos Aires. “Reviso personalmente la cuenta del supermercado. Mi mujer dice que soy amarrete, pero la verdad es que soy un producto de mi educación austera”, agrega el hombre cuyo grupo llegó a facturar más de 2 mil millones de dólares por año.

 

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