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ECONOMíA EN PAGINA/12 WEB
06 MAYO 2001








 EL BAUL DE MANUEL
 por M. Fernandez López

 

Neoclasicismo

En el mundo neoclásico sólo habitaban individuos egoístas, que buscaban maximizar su placer, y empresas con avidez insaciable de ganancias. Operaban, sin tomar contacto personal, en mercados que permitían a todos cumplir sus planes, asignar eficientemente los recursos productivos, y fijar precios de los bienes y retribuciones de los factores. No había Estado, países concretos, datos estadísticos, clases sociales, leyes reguladoras, conflictos ni etapas históricas. Sólo óptimos y equilibrios. En la Argentina, podría fijarse 1918 como fecha de lanzamiento del programa neoclásico. En ese año, Luis Roque Gondra publicó su traducción de los Principios de Economía Pura, de Pantaleoni; él y Hugo Broggi enseñaron un cursillo de “economía pura”; y Teodoro Sánchez de Bustamante completó unas Investigaciones de economía matemática, donde analizaba diversos problemas económicos. En 1919, Gondra repitió la experiencia docente, y a ella se sumó el descubrimiento de algunos aspectos del modelo neoclásico, como la existencia de la función de utilidad, obtenida por Hugo Broggi, y el gráfico del “ingreso marginal” del monopolista, ideado por Sánchez de Bustamante, y que años después serviría para estudiar la competencia imperfecta. En 1920, la “economía pura” ganó un espacio oficial, al ser designado Gondra profesor de Economía Política en la UBA y aceptarse su programa, basado íntegramente en autores neoclásicos. De las tres ramas que tuvo esta orientación –inglesa, fundada por Jevons y desarrollada por Marshall; austríaca, fundada por Menger y desarrollada por Böhm-Bawerk; y de Lausana, fundada por Walras y desarrollada por Pareto–, gozó de mayor predicamento la obra de Pareto, difundida inicialmente por Gondra y Broggi, pero desarrollada también por Raúl Prebisch y el entrerriano Ludovico Cavandoli. Al fallecer Pareto, en agosto de 1923, el homenaje que le tributó la UBA permitió a Broggi presentar por primera vez una crítica al enfoque de Lausana sobre equilibrio general. Su trabajo apareció en 1924 en el Giornale degli Economisti. En 1926 se publicó la traducción del texto de Enrico Barone, traducido por Mauricio Nirenstein y Raúl Prebisch. En 1926-27 se conocieron los trabajos de Cavandoli. En 1933, Gondra publicó Elementos de Economía Política, acaso la última obra que intentó presentar como válida esta orientación teórica.



Institucionalismo

El institucionalismo norteamericano analizaba el devenir económico en el marco de sistemas económicos evolutivos, que atravesaban distintas etapas de desarrollo. No eran ajenos al enfoque consideraciones demográficas o sociológicas. Prefería el examen empírico y cuantitativo al abstracto y cualitativo. No tomaba a las instituciones como datos sino como susceptibles de reforma y recreación. Veía en el mercado el origen de exclusiones y de concentración, y proponía su control y la planificación. El capitalismo no era el único sistema posible y pronosticaba su evolución hacia el fascismo o formas socialistas. En el país, la irrupción de la economía pura suscitó un inmediato rechazo por abogados formados con Martín y Herrera y con Terry, que seguían las escuelas cooperativista, la histórica y el socialismo de cátedra. En la lucha por espacios académicos, el “institucionalismo” argentino hizo pie en el Museo Social Argentino, cuyas autoridades –Enrique Ruiz Guiñazú y Juan José Díaz Arana– lo convirtieron en sede de congresos cooperativistas (1918-20). En esos congresos se confeccionaron proyectos de ley de la mutualidad, de sociedades cooperativas y de construcción de viviendas baratas. Ruiz Guiñazú señalaba las fallas del mercado y pedía al Estado su mediación en el conflicto de intereses, corregir los defectos de la ley de la oferta y la demanda y regularlos con normas de equidad. Alejandro E. Bunge, luego de notables estudios estadísticos, propuso al gobierno (de Alvear) llevaral país, vía proteccionsimo, a una etapa de desarrollo industrial. Julio Olivera Santillán (1924) proponía desarrollar grandes industrias en forma de cooperativas, que evitarían la concentración económica. Raúl Prebisch, discípulo de Bunge, tuvo un trayectoria afín al institucionalismo: desde su formación marxista inicial hasta su madurez, el capitalismo fue su objeto de estudio, creía en las fallas del mercado y la intervención estatal correctiva, diseñó numerosos planes, fundó numerosas instituciones (desde el Banco Central hasta la Unctad), basaba sus diagnósticos en el análisis estadístico e inició la cuantificación del ingreso nacional, concebía a la economía mundial como integrada por bloques de distinto nivel de desarrollo económico (centro y periferia) y destacaba la importancia del avance tecnológico y el reparto de sus frutos.