CCK: el centro cultural pone el eje en el movimiento
Con una marcada tendencia a la acción
El Centro Cultural Kirchner acaba de inaugurar un programa de performances –con artistas de las artes visuales, la danza y el teatro–, más un conjunto de fotografías y videoinstalaciones que tienen como eje el movimiento.
Via (2013, detalle), de Katia Maciel: La mujer que escala una biblioteca ironiza sobre el “lugar” de los libros hoy.Via (2013, detalle), de Katia Maciel: La mujer que escala una biblioteca ironiza sobre el “lugar” de los libros hoy.Via (2013, detalle), de Katia Maciel: La mujer que escala una biblioteca ironiza sobre el “lugar” de los libros hoy.Via (2013, detalle), de Katia Maciel: La mujer que escala una biblioteca ironiza sobre el “lugar” de los libros hoy.Via (2013, detalle), de Katia Maciel: La mujer que escala una biblioteca ironiza sobre el “lugar” de los libros hoy.
Via (2013, detalle), de Katia Maciel: La mujer que escala una biblioteca ironiza sobre el “lugar” de los libros hoy. 

La muestra pone de manifiesto la importancia que posee la acción como método para la creación o motivo, en buena parte de la producción artística argentina reciente. Incluye obras procedentes de diferentes disciplinas, elaboradas en espacios públicos y privados, cuidadosamente diseñadas y espontáneas, realizadas con procedimientos sofisticados y amateurs, pertenecientes a artistas consagrados y emergentes. En conjunto, ofrece un sucinto panorama de esta singular tendencia del arte argentino contemporáneo, con el fin de evidenciar su vitalidad y complejidad actual.

La exposición abre con el tema de los viajes como experiencia característica de nuestro tiempo (Florencia Levy, Johanna Borchardt, Martín Molinaro), para proyectarse con humor al espacio político-urbano (Federico Zukerfeld). El humor atraviesa también los trabajos de José Luis Anzizar, Básica TV y Benito Laren, aunque aquí, con tonos más bien bizarros. Los de Soledad Dahbar y Nicolás Martella, en cambio, recurren a la apropiación de imágenes desde perspectivas muy diferentes; la primera, haciendo referencia a la historia de la pintura (recuperando el trabajo de la casi desconocida Judith Lester); el último, utilizando videos obtenidos de la Internet (un conjunto de cantantes sordomudos que interpretan el himno nacional).

Los espacios de la intimidad reúnen las obras de Eugenia Calvo, Sofía López Mañán, Nelda Ramos y Gabriela Golder. Calvo realiza operaciones sistemáticas que producen un extrañamiento de la cotidianidad, al reemplazar los objetos de un escritorio por papeles en blanco o dar vuelta todos los libros de una biblioteca. López Mañán y Ramos crean situaciones entre oníricas y fantásticas a partir de su universo personal. Por su parte, Gabriela Golder transforma el proceso de aprendizaje en un acontecimiento enigmático y seductor; en su video instalación, vemos a dos niñas leyendo El Capital de Karl Marx, bajo la atenta mirada de su abuela.

La palabra es otro de los ejes de esta exposición plural. Aparece como poesía en la obra de Carlos Essmann (Poesía espectacular film, interpretada por los poetas rosarinos Martín Prieto, Daniel García Helder y Oscar Taborda), y como investigación social en la de Susana Barbará, quien nutre su video con las excusas que algunos hombres utilizan para dejar plantada a una mujer. La mujer que escala una biblioteca en el video de Katia Maciel ironiza sobre el “lugar” de los libros en el mundo actual. Silvio de Gracia adopta la misma perspectiva irónica para dialogar con su permanente referente, Marcel Duchamp.

Finalmente, la acción atrapa por completo al cuerpo. En los trabajos de María Inés Szigety y Mónica Van Asperen, lo hace prácticamente de manera literal; Szigety se engrampa a una silla a través de sus medias de nilón, mientras Van Asperen muestra a unos cuerpos aunados por unos globos que los vinculan y sofocan a la vez. En los de Javier Soria Vázquez y Karina Peisajovich, el cuerpo desaparece como consecuencia de una acción. Ananké Asseff lleva este hecho al terreno de la incerteza y la violencia colectiva, cuando decide inundar a un conjunto de personas con un chorro constante de agua fría. En contraposición, Maximiliano Rossini elabora un ingenioso trabajo a partir de un acontecimiento mínimo: ponerse y sacarse un par de medias. 

La muestra se completa con una breve reflexión sobre el tema de la masculinidad, desarrollado en formas bien diferentes en los trabajos de Cristina Coll (desde una perspectiva de género), Ignacio Chico (que utiliza el traje de granadero de su padre para interpretar acciones sutiles) y Daniel Böhm (a través de la disciplina específica de la videodanza).

Durante los fines de semana de febrero, El centro en movimiento presenta, además, un ciclo de performances a cargo de artistas provenientes del teatro, la danza y las artes visuales. Estos son: Belén Romero Gunset, Lolo & Lauti, Jair Jesús Toledo, Guadalupe Neves, Ignacio Mendía, Zoe di Rienzo, Florencia Vecino, Marcelo Galindo y Sofía Durrieu (En el CCK, Sarmiento y Leandro N. Alem).

* Docente y curador independiente. Curador de la exposición.