Un juez del Supremo Tribunal Federal defendió su excarcelación
Lula más cerca de la libertad
El abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, alega delante de la sala II del TSF.El abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, alega delante de la sala II del TSF.El abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, alega delante de la sala II del TSF.El abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, alega delante de la sala II del TSF.El abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, alega delante de la sala II del TSF.
El abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, alega delante de la sala II del TSF. 
Imagen: AFP

Desde Brasilia

El Supremo Tribunal Federal rechazó por tres votos a dos conceder la libertad provisoria a Luiz Inácio Lula da Silva después de cinco horas de una sesión tensa, tanto dentro como fuera del palacio de Justicia. Quedó pendiente para después del receso judicial la votación de fondo: un habeas corpus en el que la defensa demandó la impugnación de todo lo actuado por el ex  juez y actual ministro Sergio Moro al que acusa de “falta de imparcialidad”.

La Sala II del Supremo está compuesta por cinco magistrados. Dos de los cuales, Edson Fachin y Carmen Lucia Antunes,  votaron contra la impugnación de Moro mientras  Gilmar Méndes se manifestó a favor. Falta conocer el parecer de Ricardo Lewandowski y Celso de Mello  en la sesión prevista para el 2 de agosto, siempre que no surja una postergación de última hora. 

Lewandowski posiblemente alegará a favor del líder preso desde hace catorce meses, mientras la posición del zigzagueante Mello es un interrogante.

Como se ve nada permite adelantar cuál será el resultado en agosto, pero si Lula venciera por tres votos a dos, esto significaría además de la recuperación de la libertad la confirmación de que el proceso  estuvo viciado desde la raíz. Puesto en otras palabras: esta fase de la causa  es al mismo tiempo un juzgamiento de los procedimientos posiblemente ilegales de Moro y el jefe de los fiscales de Lava Jato, Deltan Dallagnol.

Ayer las actividades de la Sala II del Supremo comenzaron poco después de las catorce horas, cuando todo el mundo daba por descontado que se dejarían de lado los pedidos de Lula. El gobierno de Jair Bolsonaro,  las fuerzas armadas y los medios  presionaron desde la semana pasada para que los jueces cumplieran su papel como garantes de la “estabilidad”.

La orden llegada desde el poder profundo era impedir que Lula recupere la libertad porque representa la mayor amenaza para un régimen tempranamente desgastado.  Sin embargo, la jueza Carmen Lucia Antunes tomó una medida soprendente cuando, a poco de comenzar la audiencia, aceptó el pedido del abogado Cristiano Zanin Martins para tratar con “urgencia” dos recursos a favor del líder del Partido de los Trabajadores.

Mientras transcurría el debate en el Supremo el periodista Glenn Greenwald exponía en la Comisión de Derechos Humanos de Diputados sobre los artículos publicados desde el 9 de junio en el sitio The Intercept. Allí se transcribieron diálogos a través de Moro y Dallagnol sobre como montar la causa contra Lula a pesar de la carencia de pruebas para mandarlo a la prisión. La primera nota se publicó el 9 de junio pasado y el 10 explotó una crisis cuya honda expansiva alcanzó al  Palacio del Planalto.

El 11 de junio Bolsonaro exaltó la contribución de Moro a la lucha contra la corrupción pero no puso las manos en el fuego por su ministro. El ex capitán  dijo que Moro es  “héroe nacional” pero sólo le cree el ciento por ciento a su mamá y su papá.

En los últimos 16 días nuevas revelaciones fueron ventiladas por The Intercept, desgastando cada vez más la credibilidad del creador de Lava Jato que este miércoles no presentará en la Cámara de Diputados tal como lo había prometido. En lugar de responder las preguntas de los congresistas, Moro optó por viajar a Estados Unidos donde, según trascendió, tendrá encuentros con agencias de inteligencia y seguridad, posiblemente las mismas con las que se reunió Washington hace tres meses. En uno de los diálogos publicados por The Intercept precisamente hay referencia a la supuesta cobertura dada por Estados Unidos al proceso contra Lula. 

Al hablar en Diputados, Greenwald aseguró ayer que tiene en su poder las pruebas, incluso audios e imágenes, que imputan a Moro. “¿Hay algo más corrupto que un juez que adultera un proceso?”, cuestionó. “Moro dice que borró las conversaciones (...) el se defiende diciendo que el material es falso, eso es cínico, él intenta engañar al público” a sabiendas de que existen las pruebas. Parte de esos diálogos comprometedores del ex juez y el fiscal fueron anexados al pedido de habeas corpus que el Supremo terminará de juzgar dentro de poco más de un mes.

Paralelamente la defensa ampliará la denuncia presentada en 2016 ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas: junto a las informaciones de The Intercept va a adjuntar noticias sobre las presiones de Bolsonaro y las fuerzas armadas sobre los miembros de la Corte, según publicó ayer el diario Folha de San Pablo. El relator de la ONU sobre Independencia del Poder Judicial, Diego García Sayán, consideró “preocupante” la proximidad entre el juez y el fiscal de Lava Jato porque “borra el principio de la neutralidad”.   

Algunos legisladores que participaron en la audiencia de Greenwald en la Cámara baja cruzaron la Plaza de los Tres Poderes, en el centro brasiliense, para ir hasta el Supremo frente al cual se había concentrado un grupo de militantes que cantaban “Lula Libre”. La misma consigna se escuhó en la noche de ayer frente a la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, donde el ex mandatario está alojado Lula desde el 7 de abril del año pasado.

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