Taty se encargó, estos últimos años, cuando ya muchas de sus compañeras no estaban, de plantar bandera, de dejar la advertencia de que no podemos retroceder de ese punto que marcaron las Madres. Que llueva o truene, ni con represiones ni engaños, ya no se puede retorceder. Esa es la última trinchera, más allá hay degradación de lo humano.