Trabajar más de nueve horas diarias, hacer malabares con la informalidad y, aun así, no llegar a fin de mes. El último informe del Centro para la Integración Socio Urbana (CISUR) demuestra que en los barrios populares endeudarse ya no es para consumir, sino para comer. Entre billeteras virtuales, prestamistas e inseguridad alimentaria, la trampa del crédito informal afecta la salud física, el sueño y el ánimo en hogares donde la pobreza se gestiona pedazo a pedazo.
En los barrios populares el endeudamiento es la forma en que los hogares gestionan la pobreza. JoseNico