Una facultad nacida en 1972 por la lucha de los estudiantes
El libro Crónica de una victoria cuenta cómo fue la creación de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, en medio de la dictadura de Lanusse. Cortes de calles con animales, fogones públicos y la participación estelar de Spinetta, en una historia de lucha y conquista.

Clases públicas, corte de calles con animales y una huelga de hambre fueron algunos de los métodos de lucha de los estudiantes de veterinaria durante 1972, plena dictadura de Lanusse, para que se cree la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires.

Esa historia recorre las páginas de Crónica de una victoria, el libro editado en conjunto por la Federación de Docentes Universitarios (FEDUN) y la Facultad de Veterinaria. Una cronología desde el inicio del conflicto hasta la concreción del objetivo, y sus primeros efectos con los testimonios de algunos de los alumnos partícipes: Diego Gómez (compilador), Norma Caminos, Liliana Ghignone, Mónica Vidal Barris, Pedro Isequilla, Edgardo Marcos, Daniel Pampin, Jorge Pombar, Juan Enrique Romero y Guillermo Vautier.

“Fue un trabajo de un año que encaramos para dar a conocer la historia, poco difundida o hecha de forma sosa, de que nuestra facultad es la primera que se creó por la lucha de sus estudiantes”, sostuvo Gómez.

Hasta 1972, la Facultad de Agronomía y Veterinaria englobaba las dos escuelas, pero la conducción era mayoritariamente de agrónomos. “Eso generaba algunos trastornos en el desarrollo académico y en la parte de fijar contenidos”, sostuvo Marcos. Además, la escuela tenía precariedad de recursos y un espíritu excluyente, ya que algunos de los profesores impedían a personas que trabajaban seguir con los estudios.

La solución a estos conflictos era la separación de la escuelas y para eso implementaron un plan de lucha que incluyó cortar la avenida San Martín con animales, hacer clases públicas en la peatonal Florida y una huelga de hambre que duró casi 14 días, la cual fue realizada por 19 alumnos y 2 profesores. Todos modos pacifistas que recibieron el apoyo de la gente y buena recepción en la prensa.

También contaron con la adhesión de figuras de la cultura como Mercedes Sosa y Nacha Guevara que se asistieron a los fogones que se hacían en el edificio de la Escuela. “Una noche vino el Flaco Spinetta y hasta se volvió a juntar con Almendra para cantar para nosotros”, recordó Marcos.

“No tuvimos muchos problemas con el Gobierno porque el Ejército nos veía con cierto cariño, ya que históricamente, en el mundo, la veterinaria surgió detrás de la caballería”, contó el compilador del libro. No obstante, sufrieron algunos hechos de represión como cuando la Federal detuvo a 55 estudiantes tras una marcha.

El contexto fue clave para alcanzar el objetivo: Lanusse lidiaba con las consecuencias de la Masacre de Trelew y la posible vuelta de Perón, por lo que no quería pagar costo político alto ante unas eventuales elecciones. Ante esto, la resistencia opuesta por la universidad sólo dilató el objetivo de los estudiantes y el 23 de octubre el Presidente emitió un decreto/ley que disolvía la institución y creaba dos nuevas: la Facultad de Ciencias Veterinarias y la Facultad de Agronomía.

“Se nos dio la oportunidad justa y la acompañamos con voluntad y esperanza”, evaluó Gómez. “Si eso lo hacíamos en tiempos de Videla, creo que ninguno de nosotros estaría acá”, consideró Marcos en sintonía con su par.

Por ese motivo, el libro cierra con una dedicatoria a los 25 detenidos desaparecidos de esa casa de estudio.

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