La Bienal Sur pone el foco en las expresiones feministas del arte contemporáneo
El arte en lucha 
Yegua-yeta-yuta, de Mercedes Azpilicueta, (2015).Yegua-yeta-yuta, de Mercedes Azpilicueta, (2015).Yegua-yeta-yuta, de Mercedes Azpilicueta, (2015).Yegua-yeta-yuta, de Mercedes Azpilicueta, (2015).Yegua-yeta-yuta, de Mercedes Azpilicueta, (2015).
Yegua-yeta-yuta, de Mercedes Azpilicueta, (2015). 
Imagen: Guido Limardo

Con el feminismo y la lucha de las disidencias como eje, la Bienal Sur, llevada a cabo por la UNTREF, supo tomar ciertos ejes de lo que está sucediendo con el activismo en toda América del Sur y puso en exposición la obra "Entre Otras”, con diez artistas convocadas que trabajan justamente las problemáticas interseccionales del feminismo en la región. Las obras expuestas no dialogan entre sí, pero sí, cada una de ellas denuncian diversas problemáticas como la colonización, las violencias machistas, las vivencias de las mujeres de pueblos originarios, la violencia hegemónica, los femicidios y la violencia cotidiana, según cuenta su curadora a Las12, Benedetta Casini.

Una de las artistas que expone es la colombiana Zoitsa Noriega: su instalación de llama Dafne y la misma remite al mito de la homónima perseguida por Apolo hasta su muerte. Dicha obra hace referencia al femicidio de Rosa Elvira Celi, ocurrido el 24 de mayo del 2012, uno de los más atroces sucedido en el Parque Nacional de Bogotá. La instalación se compone de seis lajas de madera donde se proyecta la ley 1.761 sobre femicidios de ese país, más cuatro piezas musicales, tres videos proyectados continuamente y una performance de seis horas donde la artista permanece acostada sobre una cama de laurel, en la posición en que se encontró Rosa Elvira Cely desde su ataque hasta que fue encontrada por la ambulancia.

A la Bienal Sur, desde sus inicios en el 2016, le interesó trabajar sobre las problemáticas sociales que suceden en todo nuestro continente, y que les artistes seleccionades puedan circular por ciudades que les ayuden a abrir más la realidad de América del Sur. Por eso, la selección que se llevó a cabo este año, es parte del termómetro de lo que sucede en nuestro presente, y durante esta última selección lo que reinó fueron temas vinculados con el feminismo y las injusticias que suceden en torno a las minorías. Es el caso de la artista visual chilena Katia Sepúlveda con su obra “¿Feminismo mapuche?” , quien comienza este trabajo con un diálogo abierto entre el espacio de la teoría hacia el activismo y el territorio geopolítico de Temuco, allí donde comienza la frontera chilena –mapuche. La instalación se trata de un video documental que va desentrañando por medio del diálogo entre las mujeres del pueblo mapuche partiendo del término feminista y de la necesidad de dejar de lado un discurso occidental limitante o etnocéntrico.

 

La lista de artistes de esta muestra y sus obras continúa y es extensa, pero lo importante es que sus obras recorren y exponen una lucha que se derramó al arte contemporáneo y que se expande a otros continentes. Es una descontrucción autónoma, que en particular y a quienes convoca, vuelve a poner el foco en aquello de que lo personal es político, activo, autónomo y que sus cruces de lenguajes nos invitan a reflexionar sobre qué otras formas hay de activar para romper el sistema patriarcal. 

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