Uniformados que estuvieron involucrados en casos como el motín de Carandirú 
Bolsonaro planea indultar a policías involucrados en masacres 
Bolsonaro dijo que estaría dispuesto a perdonar oficialmente los cargos que pesan sobre integrantes de las fuerzas de seguridad vinculados a abusos. "A los que se encuadren (en el indulto) se los voy a dar", afirmó.

En un almuerzo informal con periodistas, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, propuso indultar a policías involucrados en masacres como las de la cárcel paulista de Carandirú, donde 111 presos murieron en 1992 tras la intervención de la fuerza policial en medio de un motín. Bolsonaro recordó incluso el caso de la modelo Ana Hickmann, quien sufrió un intento de asesinato, y comentó además que recibió una "paliza" por las críticas frente a su manejo de la situación ambiental en Amazonas.

Bolsonaro afirmó que estaría dispuesto a perdonar oficialmente los cargos que pesan sobre integrantes de las fuerzas de seguridad vinculados a abusos. "A los que se encuadren (en el indulto) se los voy a dar", dijo Bolsonaro en un almuerzo compartido con periodistas en una academia militar de equitación en Brasilia, a la que los fines de semana suele llevar a su única hija mujer, Laura, de 8 años. Durante la conversación, que no pudo ser registrada, y que cita O Globo, el mandatario afirmó: "No quiero dar detalles, pero hay casos en que, si puedo otorgar el indulto, lo voy a otorgar. Como los policías que estuvieron en Carandirú, en el autobús 174, en Eldorado dos Carajás, y si hay algo pendiente en el caso de Ana Hickmann".

Para Bolsonaro, si el comandante Ubiratán Guimaraes, que dirigió la acción de Carandirú, estuviera vivo, también sería beneficiado por el indulto de perdón que puede otorgar un presidente brasileño cada fin de año. Para recibir ese perdón, el condenado debía haber sido sentenciado como máximo a 12 años, haber cumplido un tercio de la pena y no ser reincidente.

Otra de las tragedias que citó el mandatario es la matanza de Eldorado dos Carajás, que ocurrió cuando en 1996 campesinos sin tierra que marchaban hasta Belén, capital de Pará, bloquearon una ruta y la policía intervino con disparos, dejando un saldo de 19 muertos y más de 60 heridos.

El caso del Autobús 174 se remonta al año 2000, cuando un joven que intentaba asaltar un colectivo tomó como rehenes al conductor y a los pasajeros. Tras una larga negociación, un policía terminó disparando contra el secuestrador, que reaccionó. En el tiroteo murió una profesora que era rehén, y el joven herido fue trasladado a un hospital en una patrulla de la Policía, pero murió por asfixia.

En su transmisión semanal a través de redes sociales, Bolsonaro se había referido el jueves pasado al caso de la presentadora televisiva Ana Hickmann, que tuvo lugar en 2016 cuando un fanático de la modelo ingresó al cuarto del hotel donde se hospedaba en Belo Horizonte. El cuñado de Hickmann, también presente en la escena, consiguió desarmar al invasor y le disparó tres veces, en una acción que la Fiscalía consideró como "exceso de legítima defensa". El familiar de la presentadora fue procesado por homicidio, aunque el año pasado fue absuelto.

Bolsonaro comentó además con los periodistas que durante la semana recibió "una paliza" por los incendios del Amazonas, que le valieron una lluvia de críticas a su política ambiental. Sin embargo, destacó que esa situación "despertó un sentimiento de nacionalidad" de Brasil sobre el territorio amazónico, frente a propuestas como las del presidente francés, Emmanuel Macron, que pretende una gestión internacional para el territorio.

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