Política exterior, Estados Unidos, Mercosur y Venezuela.
Las ocho claves de Alberto Fernández
El discurso del candidato del Frente de Todos en el Congreso español dejó pistas sobre la deuda y cómo encarará las relaciones con Donald Trump, Jair Bolsonaro, China, Rusia y el debido proceso.

Lució relajado. El tono fue muy parecido al que usa en sus clases de Derecho Penal. Ni estridencias ni gritos exhibió el jueves 5 de septiembre Alberto Fernández, en el Congreso de los Diputados de España, en la que puede ser considerada su primera pieza pública articulada sobre política exterior. Evitó todas las consignas salvo una. Pero ésa la repitió tres veces: “Lula libre, Lula libre, Lula libre”.

Acompañado por el ex gobernador Felipe Solá como en el resto de su gira ibérica, el candidato a Presidente del Frente de Todos dejó ocho claves en 20 minutos.

Clave uno, reconstrucción del Mercosur. AF colocó al ensamble de la Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil como el primer anillo de alianzas para jugar en la globalización con una impronta que definió como “multilateral y multipolar”. Lo primero es no atarse con exclusividad a ninguna potencia, léase Estados Unidos, Rusia o China. Lo segundo parece una invitación a construir, o reconstruir, un polo: sería el Mercosur más allá, según dijo Fernández, de la actual situación política de la Argentina y Brasil.

Clave dos, perspectiva latinoamericana. “La Argentina parece ser el primer país del continente que se pone de pie y reacciona”, dijo el postulante que quedó primero en las PASO por más de 16 puntos. Pidió “empezar a construir un tiempo distinto en América Latina”, reconstruir la unidad latinoamericana “no solo en términos históricos sino en términos de intereses económicos” y esquivar lo que se vive hoy, cuando “cada uno resuelve su suerte”.

Clave tres, relaciones distintas con los Estados Unidos. Criticó AF “el hecho de que la Argentina hoy sea parte del Grupo de Lima y que esté tan condicionada a las políticas (norte) americanas”. Pero aclaró: “Esto no quiere decir que esté planteando una mala relación con los Estados Unidos. Tenemos que tener una relación madura”. Una primera lectura podría interpretar hostilidad hacia Washington. Error. En todo caso es el anuncio del abandono del alineamiento automático actual, que en el caso de Mauricio Macri muchas veces ni siquiera fue reclamado por la Casa Blanca, y la construcción de un vínculo distinto. O, directamente, la construcción de un vínculo propio.

Clave cuatro, el enfoque de Venezuela no será intervencionista. Se desprende del cuestionamiento a la pertenencia al Grupo de Lima, un conjunto de países formado en 2017 para tomar partido por el llamado presidente encargado Juan Guaidó contra Nicolás Maduro. El Uruguay de Tabaré Vázquez y el México de Andrés Manuel López Obrador se distanciaron de esa postura y abogaron por una salida pacífica de la crisis. Allí habría que colocar a un eventual gobierno de Fernández-Fernández, y no solo por el discurso del candidato sino porque en ese punto puede estar la síntesis entre las diferentes líneas internas del Frente de Todos.

Clave cinco, defensa del Estado de Derecho y del debido proceso como parte de la agenda de política exterior. El primer gesto de política exterior de Fernández fue haber ido a visitar a Lula en el presidio. “Donde vayamos tenemos que pedir por su libertad”, dijo en España. Calificó de “imperdonable” la persecución contra Rafael Correa. “Debemos recuperar la mejor calidad del Estado de derecho, porque hay detenciones arbitrarias y persecuciones indebidas”, dijo en general. Anunció que en la Argentina no trabajará “por resolver la libertad de nadie” pero criticó “el uso de la detención durante el proceso como un mecanismo de persecución de opositores”. Sobre Cristina Fernández de Kirchner describió “una persecución sistemática que construyó teorías jurídicas para favorecer el procesamiento”.

Clave seis, la solución del endeudamiento en el centro de la política interna y externa. Recordó que fue difícil salir del default, y prometió cumplir los compromisos asumidos pero advirtió: “No nos pidan que lo hagamos a costa del deterioro de nuestra gente, porque ya mucha postergación tienen los argentinos”.

Clave siete, un compromiso explícito con Uruguay y el reconocimiento de que la crisis de las pasteras quedó atrás. AF se alojó en la residencia del embajador de Uruguay en España Francisco Bustillo. Fue embajador en la Argentina entre 2005 y 2010, justo durante la disputa entre los dos países por las fábricas de pasta de papel. Uruguay tendrá elecciones el mismo día que la Argentina, el 27 de octubre. La segunda visita de Fernández fue al ex presidente Pepe Mujica, del Frente Amplio, que ahora postula al intendente de Montevideo Daniel Martínez.

Clave ocho, la compensación de las asimetrías de poder como clave de la integración. Fernández invocó ese principio para una eventual integración con la Unión Europea. “Con asimetrías no se puede hablar de asociación”, dijo tras señalar que “seguimos soñando con volver a crecer y a industrializarnos”.

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