"Parece que le da lo mismo cualquier país"
Alberto Fernández le marcó la cancha a Juan Schiaretti
El candidato del Frente de Todos compartió con el gobernador cordobés un homenaje a De la Sota, a quien definió como "un hombre enorme en política". Tras la ceremonia mantuvieron una reunión.
Schiaretti y Fernández en el homenaje a De la Sota a un año de su muerte.Schiaretti y Fernández en el homenaje a De la Sota a un año de su muerte.Schiaretti y Fernández en el homenaje a De la Sota a un año de su muerte.Schiaretti y Fernández en el homenaje a De la Sota a un año de su muerte.Schiaretti y Fernández en el homenaje a De la Sota a un año de su muerte.
Schiaretti y Fernández en el homenaje a De la Sota a un año de su muerte. 

Desde Córdoba

A las 18.26, Juan Schiaretti entró a la histórica Catedral de Córdoba y saludó, en medio de un silencio casi atronador, a la familia del ex gobernador de la provincia de Córdoba José Manuel de la Sota, quien fue recordado en una ceremonia religiosa a un año de su muerte. Y a las 18.33, una ovación y un aplauso cerrado cambiaron el clima: el candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández , había llegado al recinto. Ofició la ceremonia religiosa Alberto Bustamante, vicario de Villa María y amigo en vida de De la Sota. En su oficio, Bustamante citó a Juan Domingo Perón y al Papa Francisco y dijo que “no sirve para ser Nación un gobierno de pocos para pocos”, en clara referencia al presidente Mauricio Macri, quien en Salta también fue exhortado por el arzobispo local a que se lleve “consigo” la imagen de los pobres. Fernández desmintió estar peleado con Schiaretti, pero criticó por haber dado libertad a los cordobeses que lo votaron. "Parece que le da lo mismo el país que propone Macri que el que proponemos nosotros", afirmó.

Fernández y Schiaretti se vieron en dos oportunidades. Al encontrarse en la ceremonia religiosa se dieron un abrazo que se dieron en la ceremonia y, más tarde, mantuvieron un encuentro en el hotel Holiday Inn, donde se alojó el candidato del FdT. 

Fernández contó que fue una reunión "muy linda", aseguró que son "amigos de muchos años" y destacó que el mandatario cordobés "es alguien con mucha experiencia" y que le dijo que cuente con él para gobernar en el futuro. Pero así como lo elogió, también le marcó la cancha por su indefinición de cara a las presidenciales del 27 de octubre y su posicionamiento con respecto a Macri. Antes de la misa también había dicho "no necesito de Schiaretti ni de ningún otro gobernador"

Alberto Fernández llegó a Córdoba capital en el vuelo de Aerolíneas Argentinas de las 15.25 del domingo. No llegó solo: lo acompañaban su mano derecha, Juan Pablo Cafiero, el presidente del PJ nacional, José Luis Gioja, y el diputado Eduardo “Wado” de Pedro. Lo esperaban en el aeropuerto la diputada cordobesa Gabriela Estévez y el senador cordobés Carlos Caserio, ambos impulsores de la candidatura presidencial de Fernández en la provincia que gobierna Schiaretti. 

Del aeropuerto, Fernández fue a la sede del diario La Voz del Interior y dio una entrevista en la que habló de su relación con De la Sota y de cómo tomó su fallecimiento. “Me cayó muy mal la noticia porque yo lo conocí mucho a José Manuel y tengo de él los mejores recuerdos, era un hombre enorme en política. Me acuerdo que hablamos con Cristina y lo lamentamos mucho los dos porque sentíamos que él estaba en una suerte de sintonía de unir partes con nosotros, respetando la identidad de cada uno”, dijo. A esa hora, Sergio Massa, primer candidato a diputado del FdT en Buenos Aires, ya había llegado a la provincia en otro vuelo y los dirigentes nacionales empezaban a prepararse para ir a la misa en la que se recordó al ex gobernador.

Dos horas antes de la misa, ya había gente afuera de la hermosa Catedral jesuítica del centro de Córdoba, esperando ser parte de la conmemoración desde la plaza que rodea el edificio: siguieron la eucaristía a través de una pantalla gigante. Adentro, dirigentes políticos de todos los espacios. Porque a De la Sota no lo recordó solamente el peronismo: estuvieron también el diputado macrista Mario Negri y Ramón Mestre, el intendente radical de la capital, por dar dos ejemplos. Fernández se sentó en un lateral de la catedral junto a Massa, Gioja, De Pedro y Caserio, mientras que Schiaretti se sentó en la parte central de la Iglesia, en el primer asiento y escoltado por Natalia y Candelaria de la Sota, las hijas del gobernador fallecido que leyeron fragmentos de la Biblia especialmente elegidos para la ocasión. También participaron de la ceremonia las mujeres que estuvieron en pareja con De la Sota y sus nietos. Una foto del ex gobernador tomada de su tercer gobierno podía verse muy cerca del púlpito, al estilo de las ceremonias que se hacen en Estados Unidos para recordar a las personas fallecidas.

El cura que ofició la misa, Alberto Bustamante, era muy amigo de De la Sota y el ex gobernador iba a verlo seguido a Villa María. “Acompañamos a Doña María, mamá de José Manuel, a Natalia, a Candelaria y los tres nietos de José Manuel”, dijo Bustamante y pidió “el eterno descanso de quien supo cansarse de servir al pueblo cordobés”. No se privó, aprovechando la nutrida concurrencia de dirigentes locales y nacionales, entre ellos del que probablemente sea el próximo presidente de la Argentina, de hablar de política, muy al estilo metafórico de la Iglesia, pero con citas a escritores como Ernest Hemingway y Leopoldo Marechal y a líderes como el Papa Francisco o Juan Domingo Perón. “Perón dijo hace tiempo que asistimos a la disolución progresiva de los lazos sociales”, se atrevió Bustamante frente a un auditorio afín y recordó que el Papa sostiene que “la realidad es siempre superior a la idea y no hay persona más peligrosa que la que se enamora de la idea y no del pueblo”. También sostuvo que “no sirve para ser Nación un gobierno de pocos para pocos”.

Cuando la eucaristía llegó a su fin, Fernández se sacó algunas fotos con quienes se las pedían. Este lunes sigue su gira cordobesa con una disertación en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba y luego tendrá un almuerzo con intendentes y dirigentes, así como reuniones con pequeños y medianos empresarios. La idea es sumar votos en la única provincia, además de CABA, en la que el presidente Mauricio Macri ganó en las primarias. “No se puede pensar en una Argentina enfrentando a los cordobeses”, dijo.

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