ALBÚMINA
Con la sangre en el ojo

Muy recientemente, en horario central, emitió la tv australiana una publicidad de toallitas femeninas que despertó reacción iracunda en cantidad de televidentes, prontos a hacer llover furibundas quejas al son de “¡Qué aviso más desagradable!”, “¡Qué ofensivo!”, “¡Qué perturbador!”, “¡Esto sí que es inapropiado!”. Apenas algunos de los epítetos que hicieron llegar los espectadores a Ad Standards, sistema de regulación publicitaria del país oceánico, reclamando que retiraran urgente el clip de dos minutos de la firma Libra, especializada en productos de higiene femenina. ¿Qué despertó semejante encono en conservadoras almas aussies? Varios pecados mortales: tuvo ¡el tupé! la empresa de rodar la primera publi que muestra sangre menstrual roja, rojísima en la pantalla chica de Australia, reemplazando de cuajo la innatural versión azulada a la que estaban largamente acostumbradxs. La gota de hemoglobina que colmó el vaso de los mosqueados, empero, fue que lo hiciera con escenas donde se veía a una mujer con ropa interior manchada, o a otra con sangre corriéndole por las piernas mientras se duchaba. “¿Por qué se considera inadmisible mostrar sangre menstrual? Los períodos son normales. Mostrarlos también debería serlo”, remataba el aviso de Libra, que aplicaba irónico pixelado a una toallita usada que era reemplazada por una nueva.

Pues, a la desproporcionada renuencia de cierta parte del público aussie le correspondió la acción de Ad Standars, que tras evaluar el aviso, zanjó el asunto con las siguientes palabras: “Es una representación precisa de un hecho físico real”, y también “En el contexto del anuncio, mostrar sangre no está en contra de las normas comunitarias vigentes en materia de salud”. De hecho, elogió el ente regulador que la campaña “promueva la igualdad y contribuya a la desmitificación de la menstruación”. Ergo: desestimadas las quejas y a acostumbrarse los terrícolas a ver ads más verosímiles cuando de toallitas y tampones se trata. Algo que, según portavoces de Libra, es fundamental, dado que “el tratamiento típico de los medios, incluido el uso del líquido azul para denotar sangre, abona al tabú imperante”. Más tabú, avisan, que el que rodea a los problemas de salud mental o las drogas en Australia. Explican, de hecho, que según investigaciones recientes, “8 de cada 10 mujeres harán todo lo posible para ocultar que están menstruando”. Y agrega que “para las adolescentes, la vergüenza es tal que casi el 70 por ciento asegura que preferiría reprobar una materia antes que sus compañeros sepan que tienen la regla”.

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