Mañanas oscuras, creada e interpretada por Juan Sklar, trata adicciones, tocs y suicidio
El goce estético de la mala onda
Bajo el concepto de “videoclips literarios”, el escritor se recuesta sobre todo eso sombrío que el sistema trata de ocultar.
Los “videoclips literarios” que Juan Sklar y Mariano Dawidson armaron para Mañanas oscuras están en UN3.tv.Los “videoclips literarios” que Juan Sklar y Mariano Dawidson armaron para Mañanas oscuras están en UN3.tv.Los “videoclips literarios” que Juan Sklar y Mariano Dawidson armaron para Mañanas oscuras están en UN3.tv.Los “videoclips literarios” que Juan Sklar y Mariano Dawidson armaron para Mañanas oscuras están en UN3.tv.Los “videoclips literarios” que Juan Sklar y Mariano Dawidson armaron para Mañanas oscuras están en UN3.tv.
Los “videoclips literarios” que Juan Sklar y Mariano Dawidson armaron para Mañanas oscuras están en UN3.tv. 
Imagen: Cecilia Salas

Con Mañanas oscuras, su serie de “videoclips literarios” para UN3.tv , el acá ideólogo, guionista y actor Juan Sklar se propuso una diatriba contra el adormecimiento diario que representan el consumismo, la felicidad con fórceps y las burbujas de hipermodernidad. “Vivimos en una sociedad con una producción constante de alegría forzada, una revolución de la felicidad impuesta. Somos una especie sombría y la producción cultural va en contra de eso. Prendés la radio y todo es para arriba. Los bares son con colores chillones. Los que te atienden en una cadena de café hablan como si estuvieran en una comedia musical. La sociedad de consumo te vende el dale, arriba, pilas, a brillar. A mí me agota tanto que por eso me pongo a escribir cosas sombrías.”

 

Mañanas oscuras apuesta por la contundencia visual y oral en poco más de tres minutos por episodio. “Querido neurótico de Palermo, vos no tenés un desorden psiquiátrico: lo que tenés son vinilos, cerveza y un tema de conversación”, atesta su protagonista mientras se lo ve limpiando un baño con frenesí. Es un instante del segundo episodio, referido a los TOC. El primero es sobre las adicciones y el último está dedicado al suicidio. Quedaron nueve más en la gatera: partos naturales, entierros, travestismo. En pocos minutos pasan imágenes y frases concebidas para arar el inconsciente cotidiano. El proyecto nació entre charlas y borracheras de un taller literario con el director Mariano Dawidson, los ensayos pasaron por slams de poesía y redes sociales, resultó ganador del Concurso Federal de Episodios Web 2017 del Incaa y dio con su forma final en la plataforma digital de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Las postales no son aptas para el crepúsculo dominical: un suicida consuma su objetivo y luego su alterego rompe la cuarta pared con el espectador, un tipo con trastorno de obsesión compulsiva no puede salir de su círculo vicioso y un adicto dormita apoltronado con las persianas de su ventana a medio subir. Entretanto, el autor de Los catorce cuadernos y Nunca llegaremos a la India aparece en pantalla. El nombre de Mañanas Oscuras surgió de un documental en el que Jim Carrey refiere a su trabajo como pintor. “Ahí aparece el concepto de A very bleak winter in New York. Bleak es una palabra difícil de traducir. Es oscuro, tiste y depresivo, un poco como vivo las mañanas”, dice y se ríe Sklar.

 

Paradójicamente, el escritor vive la calidez profesional por lo que significó su columna Cartas al hijo en Vorterix y el análisis del cine infantil en Basta de todo, por Metro. La paternidad le sirvió para reflexionar sobre los sentidos comunes de la industria cultural destinada a la crianza. “Me cuesta más ponerme en un registro más luminoso como ése –concede Sklar–. Eso es más ATP. Y a mí naturalmente me sale más lo que tiene que ver con la pornografía y la sordidez, la tristeza y el vacío. Igual eso otro es parte de mi universo y lo disfruto.”

¿Cómo describirías el formato de Mañanas oscuras?

--Son videoclips literarios. En vez de una canción, una reflexión. Lo venía haciendo de modo intuitivo. El slam de poesía oral tiene que durar tres minutos con veinte segundos. Y lo que leía en vivo tenía que estar acompañado con música. Así que cuajó bastante. Mariano (Dawidson) chupó bien eso. Las referencias eran los videoclips y la poesía oral pero desde un punto de vista audiovisual no miramos a nadie. Sí tenemos referencias de tono en lo cinematográfico. Lo más cercano es David Fincher. Es esa paleta de colores. Pero el formato, no. Seguro que alguien hizo esto porque todo está creado, pero nos propusimos inventar el videoclip literario. En realidad este proyecto tiene un antecedente claro que era un segmento que hacía para Vorterix que se llamaba Filosofía en la terraza, don leía ensayos con música de fondo y siempre me acompañaba Hunting Bears de Amnesiac. El de Radiohead es un tema que en mi mente acompaña la escritura.

Por momentos, Mañanas oscuras parece casi un chiste negro sobre esa idea de ponerse a hablar de series, ¿no? ¿Sos consciente de que es una entrega cargada de mala onda?

--Sí, pero que tenga mala onda no significa que no pueda tener un goce estético. Va en contra de la manía forzada por la obligación. Ésta es la pata depresiva del sistema, que existe y se la niega. Yo necesito desmarcarme de los productos empaquetados.

¿Y cuál sería el gran tema de Mañanas oscuras?

--El vacío. La soledad. La imposibilidad de conectar con otros y con algún sentido trascendente. Vivimos vidas cortadas por la compulsión, las adicciones y el consumo. Consumo de personas y cuerpos. Mañanas oscuras se ocupa de esa sobrecarga de color que, creo, es impostada.

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