Nicolás Trotta y Esteban Cuevas dirigen un documental sobre los cambios políticos en el continente
Se estrena "Latinoamérica. Territorio en disputa".
Hace tres años, los directores iniciaron una serie de entrevistas a políticos, académicos y ex mandatarios de distintos países sudamericanos para plasmar  la etapa de los “gobiernos de cambio” de inicios de siglo XXI. Pero a medida que lo hacían, la región volvía a vivir giros políticos y económicos dramáticos. Entonces pasaron a registrar el nuevo panorama latinoamericano, y a preguntarse sobre las causas del regreso de los gobiernos de corte neoliberal. 
El ex presidente de Brasil, Lula Da Silva, cuando fue detenidoEl ex presidente de Brasil, Lula Da Silva, cuando fue detenidoEl ex presidente de Brasil, Lula Da Silva, cuando fue detenidoEl ex presidente de Brasil, Lula Da Silva, cuando fue detenidoEl ex presidente de Brasil, Lula Da Silva, cuando fue detenido
El ex presidente de Brasil, Lula Da Silva, cuando fue detenido 

Latinoamérica. Territorio en disputa dirigida por Nicolás Trotta y Esteban Cuevas se plantea como una película sobre lo urgente. Retrata los cambios políticos profundos que sufrió el continente sudamericano, y parte del caribeño, en los cinco últimos años. Sin embargo, y concretamente, el documental se inició tres años atrás. Cuando los directores iniciaron una serie de entrevistas a políticos, académicos y ex mandatarios de distintos países sudamericanos, su objetivo era plasmar un fresco sobre lo que fueron los llamados “gobiernos de cambio” de inicios de siglo XXI, es decir, aquellos gobiernos que buscaron proteger la soberanía nacional, recuperar los recursos y las empresas nacionales, e iniciar la lenta marcha hacia una posible industrialización que se avistaba en un horizonte a largo plazo. “Pero a medida que hacíamos las entrevistas aparecía la coyuntura. Es decir, los cambios que se estaban produciendo en el continente, la pérdida de derechos que se daba día a día, eran brutales” dice Esteban Cuevas por conversación telefónica.

Todo documental, incluso aquel que se pretende histórico, es siempre una mirada sobre el presente. Si los directores buscaban hacer un retrato acerca del pasado reciente, y sobre los logros adquiridos en términos sociales y económicos, ¿cómo hacer oídos sordos al actual congelamiento del gasto público y al desmantelamiento del estado en Argentina? ¿Cómo permanecer impávidos a la estrategia nefasta de Temer en Brasil y a la destitución de Dilma Rousseff? ¿Al aumento de la represión en las calles? ¿A la traición del actual presidente en Ecuador? ¿A Jair Bolsonaro y todo lo que su nombre representa actualmente en Brasil? En definitiva, a los cambios que se empezaron a notar en todas las esferas de la sociedad latinoamericana y su viraje regresivo hacia la derecha. De a poco, la idea inicial de los directores mutó. Del análisis y del registro de los viejos gobiernos de cambio, pasaron a registrar cómo esos gobiernos fueron cambiando hasta lo que es hoy Latinoamérica. “Todos estos factores hicieron que el documental girara hacia eso: hacia el avance de la derecha en el continente, y la persecución de los líderes políticos con diferentes herramientas que son problemáticas.”

La pregunta que la película parece plantearse es, ¿por qué ocurrió una cosa así? Para hacerlo, hace un breve repaso por la historia de la región. Desde mediados del siglo XX, con el advenimiento de gobiernos populares elegidos democráticamente, como el caso de Juan Domingo Perón en Argentina en el año 1946 y el de Salvador Allende en Chile en 1970, y luego la ola de golpes cívico militares que hicieron tambalear los gobiernos populares hasta arrastrar a los líderes a la clandestinidad. Luego, pasa por la apertura económica y los gobiernos de corte neoliberal. La película finalmente analiza las consecuencias de las decisiones políticas tomadas en el siglo XX, y las contrasta con las tomadas por una serie de mandatarios que tuvieron la intención de construir un Patria Grande entre los gobiernos. Los directores ponen como hechos paradigmáticos el No al ALCA, cuando los presidentes latinoamericanos le dijeron que no a George Bush, y la formación del UNASUR, con Néstor Kirchner como secretario.

Latinoamérica. Territorio en Disputa pone el eje de la discusión en la participación de los medios de comunicación, en la creación de fake news y en la manipulación de la agenda política. “Los medios de comunicación se transformaron en la punta de lanza de grupos económicos que tienen un medio de comunicación para defender sus intereses. Siempre fue difícil eliminar en ese sentido a los monopolios de todo el continente. En Argentina tenemos lo que fue la lucha por tratar de implementar la ley de medios pero lo mismo ocurrió en Ecuador y lo misma en Brasil, en donde los medios los manejan 5 familias” señala Esteban Cuevas.

Otro factor importante es la participación del sistema judicial. La película toma como referencia los casos de Dilma Rousseff y de Lula Da Silva. La operación mediática y judicial que imposibilitaron a los mandatarios del PTC para que se presentaran a una elección que lo mostraba a Lula como ganador absoluto. Las maniobras judiciales, amparadas por el blindaje mediático, es el modo que encontraron las elites de derecha para recuperar el poder, a diferencia de otros años, en donde el Ejército jugó un rol fundamental. “La primera entrevista que hicimos fue en marzo del 2017 cuando fuimos a visitar a Lula Da Silva y la última que hicimos fue también a Lula, pero esta vez en la cárcel de Curitiba” dice Esteban Cuevas. Agrega que ese hecho te marca una parábola de la situación actual de los mandatarios, y al mismo tiempo un paralelismo con antiguas prácticas de los setenta, como el exilio político y la persecución ideológica.

 

La edición del documental llevó un tiempo largo y complejo. A medida que los directores viajaban, volvían a la Argentina para visualizar y pensar nuevas entrevistas, nuevos modos de emprender el viaje por una tierra en trance hacia un viejo colonialismo. Latinoamérica. Territorio en disputa no deja de pertenecer al viejo y querido género de documentales de la década del setenta, aunque su urgencia no esté dada por el gesto y el impacto político (como en el clásico La Hora de los Hornos de Fernando Solanas), sino en la búsqueda de una reflexión posible para que la piedra con la que tropezamos como sociedad no sea siempre la misma.  

 

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